Parada 2 de 7

Catedral Metropolitana de la Ciudad de México

Catedral Metropolitana de la Ciudad de México

Aquí se verá cómo la construcción de la iglesia principal pasó a formar parte de la lucha entre el poder eclesiástico y el real.

10 min
Catedral Metropolitana de la Ciudad de México
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En qué fijarse

  • Fachada principal
  • Dos torres campanario
  • Atrio meridional
  • Ventanas arqueológicas

La historia del lugar

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La palabra «catedral» está relacionada con la cátedra del arzobispo, su lugar oficial en el templo. La catedral actual se construyó junto a un templo más antiguo que seguía en uso: se alzaba donde ahora está el atrio meridional frente a la fachada. Bajo el atrio, los arqueólogos excavaron parte de sus muros, dependencias, capillas y altares; algunos restos se ven a través de las ventanas arqueológicas. Las dos torres campanario que enmarcan la fachada principal aparecieron más tarde.

El quince de enero de mil seiscientos veinticuatro, los indígenas que trabajaban en la obra de esta catedral tomaron las escaleras de trabajo y las llevaron por la plaza hasta el Palacio Virreinal. Apoyaron las escaleras contra las ventanas mientras otros participantes de la revuelta incendiaban las puertas principales del palacio.

Una crónica contemporánea de los hechos llama precisamente así a estas personas: «indígenas de la obra de la iglesia principal». Los historiadores los relacionan con cuadrillas de los barrios de San Juan Tenochtitlan y Santiago Tlatelolco. Los habitantes de estos barrios trabajaban en las obras de la ciudad a cambio de quedar exentos del tributo. Un documento redactado cinco años después asignaba al trabajador de la catedral dos reales por día. Participar en el ataque contra el representante del rey los exponía a ser juzgados por rebelión.

El edificio actual seguía siendo entonces una obra. Más al sur, en el lugar del actual atrio frente a la fachada, se alzaba la antigua catedral en uso. Allí estaba la cátedra del arzobispo, su lugar oficial en el templo. De ahí procede la palabra «catedral»: el tamaño del edificio por sí solo no le da ese nombre.

El arzobispo de Ciudad de México era Juan Pérez de la Serna. Procuraba que los tribunales eclesiásticos y el derecho de asilo en un monasterio no quedaran subordinados a las órdenes del representante del rey. El virrey Diego Carrillo de Mendoza, marqués de Gelves, gobernaba Nueva España, nombre del virreinato español cuya capital era Ciudad de México. Quería entregar a un tribunal secular al funcionario Melchor Pérez de Varaiz, acusado de operaciones ilícitas y fraudes con el grano. Varaiz se refugió en el Convento de Santo Domingo, y la disputa sobre su arresto se convirtió en un choque entre dos sistemas judiciales.

El virrey ordenó expulsar al arzobispo de la ciudad. Pérez de la Serna respondió excomulgando al representante del rey y ordenó suspender los oficios religiosos en los templos de su diócesis. Esta prohibición se llamaba interdicto: para los habitantes de la ciudad se suspendía el orden habitual de la vida eclesiástica. En las puertas se colgaban los nombres de los excomulgados, y las campanas anunciaban el castigo. La expulsión del arzobispo y el cierre de los templos se convirtieron en el motivo inmediato del levantamiento. Cuando el virrey prohibió que la gente se reuniera en la plaza, dos indígenas fueron apresados y azotados públicamente por desobedecer la orden de dispersarse.

Unos días después, una multitud rodeó el palacio. Los trabajadores llevaron las escaleras de la catedral, los atacantes rompieron las ventanas, liberaron a los presos y llegaron hasta las habitaciones del representante del rey. El marqués de Gelves se quitó la vestidura del cargo y las gafas, y se ató un pañuelo blanco al sombrero: era la señal por la que los participantes de la revuelta reconocían a los suyos. Así salió por una puerta lateral y llegó al monasterio franciscano. El palacio fue tomado y el gobierno pasó a la Real Audiencia.

Los vencedores tampoco conservaron sus cargos. El marqués de Gelves fue reemplazado por un nuevo virrey. Pérez de la Serna fue llamado a España; más tarde obtuvo una sede episcopal en Zamora y ya no regresó a Ciudad de México. Durante la investigación de la revuelta, fueron arrestadas más de cien personas; a artesanos, comerciantes, estudiantes y clérigos se les impusieron multas y penas de prisión. En mil seiscientos veintisiete, el rey perdonó a todos los acusados sin excepción y les restituyó oficialmente el buen nombre.

La antigua catedral fue demolida poco después de la revuelta. Bajo el atrio meridional, los arqueólogos hallaron sus muros, dependencias, capillas y altares; parte de los restos se ve a través de las ventanas arqueológicas. Las torres actuales y las campanas que cuelgan en ellas aparecieron más tarde. De aquel día permanecen aquí los muros subterráneos de la primera catedral y la distancia exacta que los trabajadores recorrieron por la plaza con las escaleras hasta las ventanas del palacio.

Información práctica

Tiempo en la parada10 min
Siguiente puntoTemplo Mayor
Entradaexterior / templo en uso

Desde el exterior se aprecian bien la escala y la posición de la catedral respecto a la plaza. En el interior guarde silencio y no interrumpa el culto; el acceso a algunas zonas puede estar limitado.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Avance hacia el este a lo largo de la catedral y llegue a la zona arqueológica.

Parada 2 de 7Después: Templo Mayor

Ruta terminada

Paseo completado

«Centro de Ciudad de México: Tenochtitlan y la capital ceremonial» — 7 paradas, 3.2 km, 3 h 30 min.

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