Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Plaza triangular
- Tiendas de herbolarios
- Cestas
- Sombreros de paja
La historia del lugar
«Rahba», en el habla marroquí, es un mercado abierto de grano; «Kedima» significa antigua. Ya en tiempos de los almorávides llegaban aquí comerciantes de las regiones montañosas y desérticas. Traían trigo, cebada, provisiones y forraje para animales. El mercado necesitaba espacio libre para los sacos y los animales de carga. Entonces se encontraba al este de Qasr al-Hajar, el Palacio de Piedra de los primeros gobernantes de Marrakech, que ya no existe. Fue la primera rahba de grano de la ciudad; su antigüedad quedó en el nombre.
El triángulo abierto que hoy ocupan los puestos se configuró como plaza pública por una decisión muy concreta. En mil novecientos treinta y seis, una comisión municipal propuso expropiar una parcela que en los documentos seguía llamándose Rahba Kedima. La parcela pertenecía a un habús: así se denominaba un bien cuyos ingresos estaban destinados a fines religiosos o benéficos. Una orden administrativa ordinaria no bastaba para transferirlo a la ciudad.
El diecinueve de marzo, la comisión aprobó el proyecto. En junio, la administración llevó a cabo una investigación de un mes. Después, el gran visir Mohammed el Mokri, el más alto dignatario junto al sultán, dio al acuerdo fuerza de decreto: la parcela debía ser expropiada para crear una plaza. El veintiocho de octubre, el residente general francés Charles Noguès aprobó el decreto para su ejecución, y el trabajo se encargó a los servicios municipales. Así, el antiguo topónimo comercial pasó a designar un espacio público creado oficialmente. En el propio decreto no figuran ni los nombres de los anteriores usuarios de la parcela ni información sobre cómo recibieron la expropiación.
Nueve años después, ya había en el borde de la plaza una tienda de herbolario perteneciente a la familia de Jamal. Él trabajaba allí desde niño. Una pierna atrofiada le cerró muchas ocupaciones, y el negocio familiar se convirtió en un sustento que podía conservar. Tras la muerte de su abuelo, Jamal heredó la tienda junto con su padre.
En el cambio de milenio, Jamal decidió apostar por los visitantes: un turista dejaba más dinero que un comprador local. Colocó a dos ayudantes en la entrada, que hablaban varios idiomas. Ofrecían azafrán, menta, aceite de argán, almizcle y mezclas de especias preparadas. Su padre se sentaba más al fondo de la tienda y seguía atendiendo a los habitantes de Marrakech que acudían a buscar remedios habituales.
El padre se negaba a gastar dinero en renovar el local. Los frascos se cubrían de polvo y parte de la mercancía apenas se abría. Precisamente ese aspecto convencía a muchos visitantes de que habían encontrado a un herbolario «auténtico». Hacia mediados de la década de dos mil, los turistas constituían alrededor de tres cuartas partes de los clientes de Jamal; las viejas estanterías ayudaban a vender una nueva versión del negocio familiar.
El número de la tienda no consta en el registro de campo, y no puede afirmarse que la familia de Jamal siga comerciando aquí. A lo largo de la plaza actual siguen instalados herbolarios con azafrán, menta, aceites y mezclas, mientras que el centro lo ocupan vendedores de cestas y sombreros de paja. Bajo sus puestos permanece la parcela que los mercaderes llenaban de grano y que Mohammed el Mokri, mediante su decreto, asignó a la ciudad.
Información práctica
La plaza y los pasajes son accesibles como parte del tejido urbano; la actividad comercial varía según la hora del día y el calendario. No integre horarios fijos de las tiendas individuales sin una comprobación reciente.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No pruebe ni aplique mezclas desconocidas sin conocer su composición. Las promesas médicas del vendedor no sustituyen una consulta profesional, y acuerde de antemano el diseño de henna junto con el precio.
