Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Centro rebajado del jardín
- Estanque cuadrado
- Fuente con escudos de piedra
- Dirección directa entre el monasterio y el Tajo
La historia del lugar
Antes del jardín actual había aquí viviendas y tiendas, se cruzaban calles y funcionaba un mercado. El centro de la plaza está por debajo de las calles de los bordes; allí hay un estanque cuadrado de cuarenta y seis metros de lado y una fuente rodeada de escudos de piedra. Desde el agua, los caminos se extienden hacia el Tajo y hacia el Monasterio de los Jerónimos, uniendo el río con su fachada.
En el archivo personal del arquitecto Cottinelli Telmo se conserva una nota con la indicación: redactada, pero no enviada. En ella quería dejar constancia de quién concibió la plaza y de cómo, en una larga sesión, se aprobó su configuración actual.
Cottinelli fue el arquitecto principal de la Exposición del Mundo Portugués, el mayor espectáculo que el régimen de António de Oliveira Salazar preparaba para el verano de mil novecientos cuarenta. La exposición debía vincular el ochocientos aniversario de la fundación de Portugal y el trescientos aniversario de la recuperación de su independencia con los territorios de ultramar del país. La palabra «Imperio» en el nombre de la plaza se refería precisamente al Imperio portugués. Eligieron Belém porque el Monasterio de los Jerónimos y la orilla del Tajo ya relacionaban este relato con las expediciones marítimas.
Para la plaza encargaron primero un jardín al arquitecto Vasco de Lacerda Marques. Pero su proyecto encajaba mal con los pabellones de la exposición, y el mantenimiento permanente del jardín se consideró demasiado costoso. El proyecto quedó aplazado. Cottinelli, ocupado con la exposición como su trabajo principal, asumió urgentemente la tarea.
La discusión en el Ayuntamiento de Lisboa empezó a las diez de la mañana y terminó a las tres de la madrugada. Cottinelli dibujaba a mano la perspectiva durante la propia reunión. El ministro de Obras Públicas, Duarte Pacheco, permaneció en la sala hasta el final, propuso cambios e insistió en que el Monasterio de los Jerónimos se alzara detrás del jardín. Cottinelli le atribuía precisamente a él la idea misma de la plaza del Imperio con el Monasterio de los Jerónimos al fondo. Para la mañana, el dibujo preliminar se había convertido en la práctica en el proyecto aprobado. El primer arquitecto perdió el encargo; Cottinelli recibió diecisiete meses para llevar el nuevo diseño hasta la inauguración junto con el resto de la exposición.
En los planos oficiales, Belém parecía una zona de construcción casi despejada. En realidad, aquí había viviendas y tiendas, pasaban calles y funcionaba un mercado. Para la exposición demolieron aproximadamente la mitad del antiguo barrio. Al principio los habitantes esperaron la renovación prometida, después pidieron que se detuviera la destrucción y, al final, perdieron sus hogares, sus lugares de comercio y las conexiones habituales entre las calles. Dentro de los límites de la nueva plaza quedaron la antigua Praça Vasco da Gama y tramos de Rua Paulo da Gama y Rua Vieira Portuense.
Cottinelli rebajó el centro del jardín por debajo de las calles circundantes y colocó en el centro un estanque cuadrado de cuarenta y seis metros de lado. Desde la fuente partían dos direcciones. Una conectaba los pabellones temporales situados a los lados de la plaza; la otra, el Tajo y el Monasterio de los Jerónimos. Así se distribuía a los visitantes por la exposición: a través de la plaza pasaban entre los pabellones donde se mostraban los territorios portugueses, las expediciones marítimas y los logros del régimen de António de Oliveira Salazar. Los escudos de piedra de la fuente continuaban la misma enumeración imperial.
La exposición se inauguró el veintitrés de junio y cerró el dos de diciembre de mil novecientos cuarenta. Los pabellones se construyeron con metal y madera, recubiertos con revestimientos que imitaban piedra; después de la celebración fueron desmontados. La plaza era la única parte del conjunto que desde el principio se preveía conservar.
En mil novecientos cuarenta y ocho, la ciudad le asignó oficialmente el nombre que ya se usaba desde la época de la exposición. A los lados ya no quedan dos enormes pabellones. Permanecen la geometría cuadrada del jardín, el centro rebajado, la fuente con escudos y la dirección desde el Tajo hacia el Monasterio de los Jerónimos: el mismo dibujo que Cottinelli Telmo trazó a mano entre las diez de la mañana y las tres de la madrugada.
Información práctica
Accesible las veinticuatro horas; el jardín y la fuente funcionan durante las horas de luz.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es mejor escuchar esta parada desde el eje central, para ver cómo el espacio dirige la mirada. Es una plaza abierta, sin necesidad de entrar en ningún lugar.
