Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Portal occidental con las figuras del rey y la reina
- Portal sur con escenas de la vida de San Jerónimo
- Tumbas en la capilla mayor
- Monumento funerario de Vasco da Gama bajo el coro bajo
La historia del lugar
Tras la entrada occidental tallada se extiende el antiguo conjunto monástico, con iglesia, claustro de dos pisos, celdas, refectorio y biblioteca. Ocupa el lugar de una pequeña capilla a la que acudían, antes de hacerse a la mar, las personas de la playa de Restelo; la capilla ya no existe. Los monjes de aquí preparaban a los marineros para las navegaciones y recordaban en oración a la familia real. En el portal sur se conservan escenas talladas de la vida de San Jerónimo, cuyo nombre ha permanecido aquí tras la desaparición de la comunidad de hermanos.
En el primer año de su reinado, Manuel I de Portugal pidió al papa permiso para construir un gran monasterio en esta orilla. La corona recayó en él en el año mil cuatrocientos noventa y cinco, después de la muerte de sus cinco hermanos mayores y del heredero legítimo del rey anterior. Uno de los objetivos de Manuel era afianzar la rama de la Casa de Avis-Beja que había iniciado y disponer de antemano de un panteón propio para ella.
El lugar lo determinó la antigua Capilla de Santa María de Belém. El príncipe Henrique el Navegante mandó construirla para las personas que se hacían a la mar desde la playa de Restelo. Los hermanos de la Orden de Cristo recibían aquí a los marineros antes de partir. Por eso el nuevo rey eligió la orilla junto a la entrada del puerto de Lisboa: la oración, la despedida con la tripulación y la salida de los barcos hacia el Atlántico ya tenían lugar en este punto.
El permiso papal llegó en el año mil cuatrocientos noventa y seis. Vasco da Gama todavía no había partido hacia la India. Un año después, Manuel I de Portugal le encargó encontrar una ruta marítima alrededor de África, y cuatro barcos zarparon de Restelo. Las fuentes discrepan sobre el número de participantes de la expedición, pero más tarde el propio rey reconoció que regresó menos de la mitad. Paulo da Gama, hermano del capitán y comandante del segundo barco, murió durante el viaje de regreso. Los marineros que quedaron llevaron la noticia que Manuel buscaba: se podía llegar por mar a los puertos de la India y regresar con especias.
La construcción del monasterio comenzó solo después de su regreso. El rey destinaba a ella una parte del gravamen del cinco por ciento sobre el comercio de África y Oriente. Así, las travesías lejanas financiaban las bóvedas de piedra sobre la orilla desde la que partían.
Manuel I de Portugal instaló aquí a los monjes de la Orden de San Jerónimo, los jerónimos. Su vida transcurría entre la oración y los estudios, pero precisamente en Belém recibieron dos obligaciones especiales: rezar por el alma del rey y preparar espiritualmente a los marineros para la navegación. El nombre oficial del conjunto es Real Monasterio de Santa María de Belém. La denominación habitual «Monasterio de los Jerónimos» significa «monasterio de los jerónimos» y recuerda a las personas para las que se construyeron las celdas, el refectorio, la biblioteca y el claustro de dos pisos.
En el año mil quinientos diecisiete, Manuel I de Portugal ordenó convertir la iglesia en el panteón de su familia. Cuatro años después fue enterrado en la capilla mayor junto a su esposa, la reina María de Aragón. En las capillas laterales aparecieron los enterramientos de sus hijos y descendientes. Los jerónimos siguieron al servicio de las tumbas reales hasta el cierre del monasterio en el año mil ochocientos treinta y cuatro.
Actualmente, en la Iglesia de Santa María de Belém se siguen celebrando servicios religiosos, y el claustro secularizado está abierto como monumento histórico. La antigua capilla de los marineros ya no existe: la iglesia actual ocupó su lugar. En el portal occidental están esculpidos Manuel I de Portugal y María de Aragón, en la capilla mayor se encuentran sus tumbas, y bajo el coro bajo está el monumento funerario de Vasco da Gama, realizado en el siglo diecinueve. Los propios jerónimos ya no están aquí; su nombre ha quedado en la fachada, y sobre las puertas del sur se conservan dos escenas de la vida de su patrono, San Jerónimo.
Información práctica
Mayo–septiembre: 09:30–18:00 (última entrada 17:30); octubre–abril: 10:00–17:30 (última entrada 17:00). Cerrado los lunes y el 1 de enero, Pascua, 1 de mayo, 13 de junio, 24–25 de diciembre.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La fachada ofrece material suficiente para esta parada. Planifique por separado la visita al templo o al claustro y compruebe con antelación el acceso: son partes distintas de un gran conjunto.
