Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Figura de bronce de Camões
- Libro en la mano del poeta
- Espada
- Ocho figuras junto al pedestal
La historia del lugar
En el cruce de Chiado, Bairro Alto y Bica, una amplia plaza reúne los caminos de tres barrios, y unos escalones de piedra rodean el pedestal. Antes había aquí casas y el palacio de los Marqueses de Marialva; el terremoto destruyó el palacio y el solar fue despejado para un monumento al poeta portugués. La comisión que reunía dinero para el monumento consiguió que el nuevo lugar llevara su nombre incluso antes de que apareciera la estatua. Hoy la gente se reúne en estos escalones antes de dispersarse por las calles vecinas.
El Luís de Camões de bronce sostiene Os Lusíadas contra el pecho y, con la otra mano, apoya la espada en el suelo. El escultor Vítor Bastos situó al poeta por encima de ocho historiadores, poetas y un erudito. Camões sirvió como soldado y escribió un poema épico sobre la navegación de Vasco da Gama, las expediciones marítimas y el precio de las conquistas portuguesas. Para el siglo diecinueve se le consideraba el principal poeta del país.
La propia plaza surgió para este monumento. En mil ochocientos sesenta, los funcionarios despejaron el solar entre las calles Loreto, Misericórdia y Horta Seca: antes se alzaban allí casas y el palacio de los Marqueses de Marialva, destruido por el terremoto de mil setecientos cincuenta y cinco. La comisión que reunía donaciones para la estatua pidió que el nuevo espacio recibiera de antemano el nombre de Camões. La estatua de bronce todavía no existía cuando el nombre ya fue incorporado al decreto municipal. El monumento se inauguró siete años después, en presencia del rey Luís Primero.
Trece años más tarde, el mismo rey se negó a acudir a la estatua como parte de una enorme procesión. La concibió Teófilo Braga, un republicano, es decir, partidario de sustituir la monarquía por una república, profesor de literatura que vivía del sueldo de profesor y de su trabajo en libros. En mil ochocientos ochenta se cumplían trescientos años de la muerte de Camões. Braga quería que el aniversario lo organizaran periodistas, escritores, asociaciones ciudadanas y agrupaciones profesionales. Para los dispersos círculos republicanos, era una prueba: si eran capaces de reunir a la gente en torno a un nombre de alcance nacional sin hacer pasar una manifestación partidista por una celebración literaria.
El Gobierno también se sumó a las celebraciones y encargó pabellones, iluminación y desfiles; sin embargo, el rey y los ministros vieron en la marcha una manifestación política demasiado explícita y se mantuvieron al margen. Su ausencia pasó de inmediato a formar parte del acontecimiento. El caricaturista Rafael Bordalo Pinheiro dibujó a Camões con un gorro republicano: en la caricatura, el poeta agradecía al rey que, con su negativa, hubiera ayudado a «republicanizarlo».
El diez de junio, hacia el mediodía, la columna partió de Praça do Comércio. En ella marchaban periodistas, estudiantes y asociaciones artesanales y ciudadanas; avanzaban plataformas alegóricas de la agricultura, la educación y el comercio. La procesión subió por Chiado y llenó esta plaza. Los participantes, con ramas y coronas, las dejaban en los escalones del monumento, rodeaban el pedestal y continuaban por Rua do Alecrim hacia Cais do Sodré. A los contemporáneos les sorprendió que una columna solemne recorriera la ciudad sin clero ni acompañamiento militar: la gente honraba al poeta en su propio nombre.
La celebración dio a los republicanos experiencia de organización de masas y aceleró la unificación de sus grupos, que antes habían estado enfrentados. Tres años después crearon la primera dirección de ámbito nacional de su partido; Teófilo Braga entró en ella. Tras la proclamación de la república en mil novecientos diez, el antiguo organizador del aniversario encabezó el Gobierno provisional.
La estatua y los escalones en los que se dejaban las coronas permanecieron en el mismo lugar. Aquí confluyen los caminos procedentes de Chiado, Bairro Alto y Bica, por eso hoy se queda junto a Camões antes de dispersarse por las calles vecinas. En mil ochocientos ochenta la gente también se reunía junto a él y luego, tomando el mismo giro, bajaba por Rua do Alecrim.
Información práctica
La plaza urbana abierta está accesible las veinticuatro horas.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe el monumento desde el borde de la plaza: en el centro hay muchos peatones y tráfico. La visita a cafeterías no forma parte del recorrido.
