Parada 6 de 8

Puente Eduardo Villena Rey

Puente Eduardo Villena Rey

La parada mostrará cómo la barrera de protección dio tiempo a los rescatistas para una operación compleja.

15 min
Puente arqueado Villena Rey sobre la carretera y el acantilado
Avodrocc · CC BY 2.0; cropped/resized for app
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En qué fijarse

  • Arco de hormigón
  • Paneles transparentes
  • Anclajes de acero
  • Puente gemelo paralelo

La historia del lugar

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El nombre de la placa alude a Eduardo Villena Rey, que dirigió Miraflores durante la remodelación del mercado de abastos y el crecimiento de los ingresos municipales. El concejo municipal dio su nombre al paso mucho después y, más tarde, precisó su título oficial. A lo largo de los bordes del vano de hormigón se extienden altas pantallas transparentes, sostenidas por perfiles y anclajes de acero. En el tránsito urbano habitual forman una pared casi continua junto a la carretera.

El arco de hormigón no salva un río. Abajo discurre la Bajada Balta, el antiguo descenso desde la terraza superior de Miraflores hasta la costa. El puente permitió unir el Malecón Cisneros con el Malecón de la Reserva sin cortar la carretera hacia las playas. Empezaron a construirlo en mil novecientos sesenta y siete y, un año después, el presidente y arquitecto Fernando Belaúnde Terry inauguró el paso junto con el alcalde Rafael Sánchez Aizcorbe. En dos mil dieciséis apareció al lado un puente gemelo parecido: ahora dos vanos paralelos llevan el tráfico en sentidos opuestos.

La inscripción «Eduardo Villena Rey» parece la firma del autor del proyecto, pero Villena no proyectó ni inauguró el puente. Dirigió Miraflores desde mil novecientos treinta y cuatro hasta mil novecientos treinta y siete, y después durante otros dos años. El concejo municipal le atribuía el desarrollo del distrito, la duplicación de los ingresos municipales y la remodelación de los puestos del mercado de abastos. El paso recibió su nombre casi treinta años después de su último mandato. En dos mil catorce, el concejo precisó el nombre oficial completo: «Puente del alcalde Eduardo Villena Rey».

Al principio había barandillas corrientes y bajas en los bordes. Más tarde, personas en situación de crisis empezaron a llegar aquí desde toda Lima. Los médicos estudiaron los registros municipales desde el primero de septiembre de mil novecientos ochenta y ocho hasta el treinta y uno de agosto de dos mil tres. Durante ese periodo hubo aquí sesenta y cinco intentos: murieron treinta y dos personas y fue posible salvar a treinta y tres. Los dos últimos años de observación resultaron especialmente preocupantes: concentraron más casos que los trece años anteriores juntos.

En dos mil tres, los empleados municipales declararon el puente zona de tránsito controlado: la vigilancia permanecía de guardia las veinticuatro horas y se prohibía a los peatones detenerse en el vano. A comienzos del año siguiente, los trabajadores fijaron ciento sesenta paneles altos y transparentes a lo largo de ambos lados. Más tarde, los psiquiatras señalaron que, para dos mil dieciocho, desde su instalación no se había producido aquí ningún suicidio consumado saltando desde la altura del puente.

A la madrugada del trece de junio de dos mil veintiuno, un hombre cruzó los paneles y quedó en el exterior del vano. Los vecinos llamaron a los servicios de emergencia. Dos agentes de la unidad de rescate policial se colocaron arneses de seguridad y salieron al exterior de la barrera. Uno sujetó al hombre y el otro sostuvo a ambos; después, los rescatistas le pusieron un arnés y sacaron a los tres por una escalera de mano. El hombre fue trasladado al Hospital Casimiro Ulloa.

Las láminas transparentes junto al puente antiguo ya no son las que se instalaron en dos mil cuatro. En junio de dos mil veintiséis, los trabajadores las sustituyeron por policarbonato resistente a los impactos, reforzaron los anclajes e incorporaron perfiles de acero inoxidable a los marcos. Detrás de esa pared, en el exterior del vano de hormigón, trabajaron los dos policías con arneses de seguridad.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoMalecón de la Reserva
Entradadesde fuera

Puente abierto; pueden producirse restricciones temporales por mantenimiento u obras municipales.

Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Los paneles son un elemento de protección, no equipamiento de observación: no se apoye en ellos ni intente sortear las barreras. En el paso, esté atento a peatones y ciclistas.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Cruce el descenso por el puente y llegue al tramo sur del malecón.

Parada 6 de 8Después: Malecón de la Reserva

Ruta terminada

Paseo completado

«Miraflores: de Huaca Pucllana a los acantilados del océano Pacífico» — 8 paradas, unos 4,5 km, 2–3 horas.

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