Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Pabellón Okusha Hōhaisho
- Altar
- Tres cumbres detrás del pabellón
La historia del lugar
El pabellón Okusha Hōhaisho está vinculado a la leyenda de Hata no Irogu, el rico jefe del clan Hata local. Acumuló tanto arroz que un día se permitió disparar con arco contra un mochi, una tortita de arroz machacado. Su prosperidad dependía de la cosecha, y él convirtió la comida en un blanco.
Así lo cuenta una antigua leyenda conservada en un fragmento del Fudoki de la provincia de Yamashiro, una descripción de las tierras que incluían la actual Kioto. La tortita alcanzada se convirtió en un ave blanca y voló hasta una de las cumbres de la montaña. Allí donde se posó, creció arroz. Irogu lo tomó por una señal y estableció un santuario en la montaña. La leyenda también deriva el nombre Inari de las palabras «el arroz creció».
Para el clan Hata, la historia no terminó ahí. Los descendientes de Irogu consideraban su diversión una falta: un hombre enriquecido gracias al grano lo trataba como una cosa inútil. Trasladaban árboles sagrados desde el santuario hasta sus casas y rezaban ante ellos. Si el árbol arraigaba, la familia esperaba prosperidad; si se secaba, desgracias. Los servidores del clan Hata comenzaron a celebrar en la montaña ritos de primavera y de otoño. Según la tradición del santuario, la veneración de las deidades de las tres cumbres comenzó en el año setecientos once.
Hata no Irogu no disparaba donde se alza el pabellón actual. La leyenda está relacionada con las cumbres situadas justo detrás de él. Por eso se estableció aquí Okusha Hōhaisho: la palabra «hōhaisho» significa un lugar desde el que se venera un santuario distante. La gente se inclina ante el altar, pero se dirige a la propia montaña. Okuno-in es el antiguo nombre habitual de este punto; un documento de mil cuatrocientos noventa y nueve ya menciona aquí el «santuario lejano».
Tras el desastre de mil setecientos noventa y cuatro, los servidores reconstruyeron el pabellón, un poco más espacioso que el anterior. En mil novecientos setenta y cinco lo desplazaron hacia atrás y despejaron ante él una explanada para quienes rezan. Detrás del altar siguen estando las tres cumbres en las que el clan Hata estableció los primeros santuarios de Inari y hacia las que, según la leyenda, voló el ave blanca con el blanco de arroz.
Información práctica
El recinto del santuario y el sendero de montaña son accesibles sin entrada; las tiendas, las casas de té y los puestos de amuletos funcionan con sus propios horarios diurnos. Comprobado el 2026-06-29.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Si intenta levantar la piedra de los deseos, espere su turno y trátela con cuidado; la participación en el rito no es obligatoria.
