Parada 2 de 8

Ribat Al-Khunji al-Kabir

رباط الخنجي الكبير

Este punto mostrará cómo un waqf mercantil convirtió una casa urbana en alojamiento independiente para mujeres sin apoyo.

15 min
Fachada enlucida del Ribat Al-Khunji con entrada arqueada y borde almenado
Richard Mortel · CC BY 2.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Puerta de hierro
  • Fachada de piedra
  • Ventanas de la segunda planta

La historia del lugar

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En mil ochocientos trece, el comerciante de Yeda, el jeque Mahmud bin Muhammad Qasim al-Khunji, dispuso de esta casa de una forma en que los comerciantes no suelen disponer de su capital. La convirtió en un waqf: una propiedad benéfica con una finalidad fijada para siempre. Después de eso, el edificio no podía venderse, regalarse ni dividirse entre los herederos. El comerciante, que vivía del comercio, renunció a una costosa propiedad inmobiliaria en el centro de la ciudad para que aquí se instalaran gratuitamente mujeres que no tenían dónde vivir.

En la antigua Yeda, la palabra «ribat» designaba este tipo de alojamiento benéfico. Al-Khunji lo destinó a viudas, mujeres mayores solas y viajeras que se habían quedado sin apoyo. Entre ellas había peregrinas que llegaban por mar y permanecían en la ciudad hasta continuar su viaje. Para ellas no eligieron las afueras, junto a la parada de caravanas, sino el callejón Abu Inaba, en Harat al-Sham, el barrio septentrional de la antigua Yeda, entre casas familiares y otros waqfs. Una mujer sin parientes se encontraba dentro de un vecindario urbano corriente, donde vivían familias establecidas y funcionaban instituciones benéficas.

La disposición de la casa muestra que a las huéspedes se les daba más que un lugar en un suelo compartido. En dos plantas había dieciocho unidades residenciales independientes: catorce abajo y cuatro arriba. Cada una tenía una habitación, cocina, zona de estar y retrete. Todas las estancias daban al patio interior. El patio proporcionaba luz y aire, y la distribución, cerrada a la calle, permitía a las mujeres llevar su propia vida doméstica sin miradas ajenas.

Esta disposición sirvió durante más de un siglo. La gestión del ribat pasó más tarde a instituciones religiosas, pero después reubicaron a las residentes y la casa quedó vacía. En mil novecientos diecisiete, el artista Abdallah al-Osman, junto con sus ayudantes, envolvió por completo el edificio abandonado en papel de aluminio para la obra expositiva «Suspendido». Fue un gesto temporal, no una restauración: bajo la envoltura brillante permanecían los antiguos muros de piedra y las habitaciones vacías. Después, el Ministerio de Cultura restauró el edificio e instaló aquí residencias artísticas; las antiguas unidades residenciales se convirtieron en talleres que los participantes de los programas abrían al público al final de su trabajo.

«Al-Khunji» en el nombre es el apellido del comerciante que entregó la casa como waqf. La palabra «al-Kabir», es decir, «Grande», distingue este ribat del Pequeño Ribat al-Khunji, que más tarde fundó otro miembro de la misma familia. Tras la moderna puerta de hierro del Ribat Al-Khunji al-Kabir se conservan todavía dos plantas de estancias independientes alrededor de un patio común: el plano mediante el cual el capital mercantil de Mahmud al-Khunji se convirtió, durante más de cien años, en alojamiento para mujeres sin casa propia.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoMezquita Al-Shafi'i
Entradadesde fuera

La visita exterior es accesible con fiabilidad; no se ha confirmado un horario público regular para el interior y pueden existir restricciones de restauración.

Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

No cuente con acceso libre a las habitaciones: el edificio se utiliza para programas culturales. Desde la calle, lo más importante es apreciar su escala humana.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Baje hacia la mezquita: el alminar octogonal le guiará de vuelta hacia el sureste.

Parada 2 de 8Después: Mezquita Al-Shafi'i

Ruta terminada

Paseo completado

«Al-Balad: el camino del peregrino por la vieja Yeda» — 8 paradas, 3,1 km, 3 h 30 min sin visitar el museo completo; hasta 4 h 15 min con el museo.

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