Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Entrada con la inscripción «Tünel»
- Estación superior
- Fachada del Metrohan
- Vagón del funicular
La historia del lugar
Sobre la entrada se lee «Tünel». En turco, esta palabra significa «túnel», pero aquí designa tanto la corta vía subterránea hasta Karaköy como su estación superior y la plaza. Es un funicular: el vagón salva el pronunciado desnivel entre Gálata, junto al Cuerno de Oro, y Beyoğlu, en lo alto.
En mayo de mil ochocientos sesenta y siete llegó aquí el ingeniero francés Eugène-Henri Gavand. Había venido a Estambul como viajero y pasó varios días observando Yüksekkaldırım, el Paseo Alto, por el que se ascendía desde Gálata hasta Pera, como entonces se llamaba al actual Beyoğlu. Abajo estaban los muelles, la bolsa y los bancos; arriba, las embajadas, los hoteles y las tiendas. Según los cálculos de Gavand, unas cuarenta mil personas transitaban cada día entre ambos lugares. En algunos tramos, la calle de seis metros se estrechaba hasta cuatro, y la pendiente alcanzaba el veinticuatro por ciento.
Gavand decidió convertir aquel flujo en un ferrocarril de pago. Propuso tender dos vías bajo la ladera y tirar de los vagones con cables mediante una máquina de vapor situada en la estación superior. Por su funcionamiento, era un ascensor dispuesto horizontalmente: un tren subía y el otro lo ayudaba con su propio peso al descender hacia Gálata.
El ingeniero solicitó una concesión, el derecho exclusivo a construir la línea y cobrar el viaje. En mil ochocientos sesenta y nueve, el sultán Abdülaziz dio su consentimiento, pero las condiciones protegían al tesoro, no al inventor. Gavand debía prescindir de dinero estatal, comprar él mismo los terrenos para las estaciones, terminar la obra en treinta meses y responder por las pérdidas. Esperaba recuperar los gastos con los ingresos de los billetes durante cuarenta y dos años; debía entregar al Estado el uno coma cinco por ciento de los ingresos.
No tenía fondos propios para una obra así. Gavand fue a Francia en busca de accionistas, fundó una compañía y casi de inmediato comenzó la Guerra franco-prusiana. El plan francés de financiación se desmoronó. Entonces el ingeniero partió a Londres y, con el apoyo del Banco Otomano, reunió una nueva compañía formada por banqueros británicos y estambulíes. Ese dinero permitió iniciar la excavación del túnel, pero con él apareció también un consejo de administración que quería dirigir la empresa por sí mismo.
Desde Londres enviaron a un representante para ayudar formalmente a Gavand, pero en realidad para vigilarlo. El ingeniero discutía con los directores por los gastos, la dirección de las obras y la compra de terrenos. Los documentos no permiten afirmar con certeza qué fue exactamente lo que rompió definitivamente las relaciones entre las partes. Se conoce el desenlace: en octubre de mil ochocientos setenta y cuatro, cuando el túnel estaba casi terminado, la compañía apartó a Gavand de la dirección.
El diecisiete de enero de mil ochocientos setenta y cinco inauguraron solemnemente la línea. A la ceremonia asistieron ministros, diplomáticos y accionistas, pero no acudió el hombre que concibió la línea y encontró el dinero para ella. Un periódico explicó su ausencia por enfermedad. Gavand envió una carta y corrigió a la redacción: había faltado por voluntad propia y por «motivos especiales». No quiso revelarlos.
La compañía recibió un funicular en funcionamiento. Durante los primeros catorce días lo utilizaron setenta y cinco mil pasajeros. Gavand siguió siendo uno de los accionistas y, unas semanas después, el sultán le concedió una orden otomana. Un año más tarde, el ingeniero publicó en París un libro con planos del Tünel y después lo reeditó, cuando en Francia empezaron a debatirse proyectos de ferrocarriles subterráneos. Perdió la dirección de la empresa, pero fue precisamente esta línea la que le dio nombre en la profesión.
El edificio que Gavand proyectó sobre la estación superior nunca se construyó. El actual Metrohan se levantó aquí en mil novecientos catorce. Bajo él se conserva el trazado de quinientos setenta y tres metros elegido por el ingeniero, y la palabra «Tünel» pasó de la construcción subterránea a la estación y a la plaza.
Información práctica
Horario habitual de la línea: lunes–sábado 07:00–22:45, domingo 07:30–22:45. En la fecha de comprobación, un anuncio oficial comunicaba la suspensión temporal del Tünel y del tranvía nostálgico desde el 28 de junio de 2026 hasta nuevo aviso.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No cuente con poder hacer el trayecto sin comprobar el funcionamiento actual de la línea; la parada sigue siendo comprensible al observar la estación desde fuera.
