Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada con el nombre de Juárez
- Templo de San Diego
- Claustro despejado
- Antigua sacristía
La historia del lugar
El teatro acoge ópera, teatro, conciertos y espectáculos de danza, y durante el Festival Internacional Cervantino figura entre los principales escenarios de la ciudad. Antes de que hubiera carteleras teatrales, el terreno albergaba el Hotel Emporio con una estación de diligencias, donde se alojaban viajeros y trabajaban transportistas. Cerca ha sobrevivido un antiguo templo y, bajo el nivel de la calle, los arqueólogos despejaron el claustro, la sacristía y el pasaje: alrededor del cuarenta por ciento del antiguo conjunto. Las representaciones tienen lugar directamente sobre estos espacios excavados.
El apellido de la fachada pertenece a Benito Juárez, presidente del gobierno liberal que, durante la guerra civil, procuró separar la Iglesia del Estado. Sus decisiones transformaron literalmente este sector de la ciudad: antes se alzaba aquí un Convento de San Diego de franciscanos descalzos, contiguo al Templo de San Diego que se conserva.
Juárez dirigía una de las dos administraciones enfrentadas de México y corría el riesgo de perder el país frente a sus adversarios. En mil ochocientos cincuenta y nueve comenzó a aplicar las Leyes de Reforma: los bienes eclesiásticos pasaban al Estado y las comunidades monásticas se disolvían. Para los franciscanos de Guanajuato, esto significó la expulsión de la casa religiosa donde se encontraban sus celdas, el refectorio y las dependencias de servicio.
Entre mil ochocientos sesenta y uno y mil ochocientos sesenta y tres, los funcionarios municipales derribaron parte del convento, redujeron su atrio para ampliar la plaza vecina y vendieron los edificios restantes a una empresa privada. Las celdas se convirtieron en habitaciones del Hotel Emporio, junto al cual abrió una estación de diligencias. A quienes vivían según la regla franciscana de pobreza los sustituyeron huéspedes y transportistas.
El hotel funcionó durante nueve años. Después, el gobernador de Guanajuato, el general Florencio Antillón, decidió construir un teatro capaz de recibir grandes compañías de ópera y teatro. En mil ochocientos setenta y dos, el gobierno compró el Hotel Emporio y ordenó derribarlo. Ese mismo año murió Juárez, y el nuevo teatro recibió el nombre del presidente cuyas leyes habían arrebatado antes este terreno al convento.
Desde la decisión de Antillón hasta la primera representación transcurrieron treinta y un años. El veintisiete de octubre de mil novecientos tres, el presidente Porfirio Díaz inauguró el teatro. Conocía bien al hombre cuyo nombre ya figuraba en la fachada: antes, Díaz había luchado como general por la república de Juárez contra la intervención francesa y, después, encabezó una rebelión fracasada para intentar impedir su siguiente reelección.
Solo se permitía asistir a la inauguración con invitaciones personales y se exigía un estricto atuendo de gala. Una compañía italiana interpretó «Aida», de Giuseppe Verdi. Las fotografías de aquella noche aparecieron en la prensa nacional pocos días después: el teatro fue presentado de inmediato al país como la sala principal de un Guanajuato próspero. Ahora acoge ópera, teatro, conciertos y espectáculos de danza; desde mil novecientos setenta y dos es uno de los principales escenarios del Festival Internacional Cervantino.
El convento no desapareció por completo. Cerca se conserva el Templo de San Diego y, bajo el nivel actual de la calle, los arqueólogos despejaron alrededor del cuarenta por ciento de la antigua casa religiosa: el claustro, la sacristía, la portería y el pasaje de entrada. Sobre estos espacios se representa una función en el teatro que lleva el nombre del hombre tras cuyas leyes los franciscanos los abandonaron.
Información práctica
La fachada es accesible desde el exterior; el interior depende de la programación, los ensayos y el horario de taquilla.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Todos los principales detalles exteriores son accesibles desde la plaza; planifica la visita a la sala por separado y no la consideres una parte obligatoria de la ruta.
