Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Arco de entrada estrecho
- Pasaje para rickshaws
- Patio
- Templo de dos plantas
La historia del lugar
En la planta superior se conserva la sala de oración, y las dependencias a los lados del patio servían para comidas comunitarias y reuniones. Aquí pernoctaban los paisanos recién llegados, y un escribiente les ayudaba a enviar cartas a las familias que habían quedado en China. Por las mañanas llegaban contratistas de plantaciones y explotaciones de carbón para llevarse a los trabajadores en grupos.
Tras el estrecho arco de Lebuh Armenian se extiende un pasaje por el que antes entraban los rickshaws. Conduce a un patio con un templo de dos plantas. Así es Cheah Kongsi: una asociación de personas con el apellido Cheah, la variante penangí del apellido chino Xie. Sus antepasados procedían de la aldea de Sek Tong, en la provincia de Fujian. La palabra «kongsi» significaba sociedad: aquí se daba alojamiento a los paisanos, se les buscaba trabajo, se resolvían disputas y se enterraba a quienes no tenían familia cerca.
Uno de los primeros organizadores de esta casa fue Cheah Yam, un inmigrante que procuraba un refugio permanente para sus paisanos y sus santuarios. Al principio, él y sus parientes vivían de la pesca en la costa continental; después se trasladaron a la creciente ciudad comercial de George Town. En Lebuh Armenian alquilaron un local para reunirse y rendir culto a dos protectores de su aldea natal. Cheah Yam quiso construir aquí un templo ancestral, pero murió en mil ochocientos cuarenta y cinco sin llevar la obra hasta el final.
Su viuda, Ong Sin Neoh, asumió la administración. En las asociaciones de clan hokkien de Penang, una mujer no había tenido antes una influencia tan directa. Ong creó un patronato y fijó las normas para administrar los bienes comunes: las casas de alquiler y las donaciones debían sostener el kongsi tras la muerte de sus fundadores. Después, junto con su hijo Cheah Choo Yew, dirigió la construcción del templo. Costó doce mil trescientos sesenta y siete dólares españoles, reunidos entre los parientes de Penang y China. Las obras comenzaron en mil ochocientos cincuenta y ocho y terminaron quince años después.
Una casa permanente hacía falta en el sentido más literal. Los recién llegados de Sek Tong dormían en las dependencias del kongsi, y un escribiente redactaba por ellos cartas a sus familiares en China. Por las mañanas esperaban aquí a contratistas de plantaciones frutales y de caucho, y de explotaciones de carbón. Los empleadores se llevaban a la gente en grupos: a una persona sola podían secuestrarla durante el camino y venderla como esclava por una suma de entre veintinueve y cincuenta dólares del Estrecho. Después de recibir su salario y adaptarse a la isla, los inmigrantes empezaban a aportar dinero a la asociación.
La sala de oración, terminada bajo Ong Sin Neoh, sigue en la planta superior; las habitaciones laterales sirven para reuniones y comidas comunitarias. En la actual solicitud de ayuda escolar para un niño se sigue preguntando el número de afiliación del padre, una de las diez ramas del linaje y la decisión de la reunión de los patronos: ayuda concedida o denegada.
Información práctica
todos los días 09:00–17:00
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Respete las normas de acceso vigentes; si las dependencias están cerradas, observe el conjunto solo desde las zonas permitidas.
