Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La bóveda de piedra del túnel
- Las paredes rocosas del pasaje
- La salida a Bathers Beach
- The Round House sobre el túnel
La historia del lugar
La bóveda de piedra atraviesa el promontorio de caliza desde Bathers Beach hasta el comienzo de High Street. Sobre el pasaje se alza The Round House, y en las paredes rocosas aún se reconoce el trabajo de los picos. En otro tiempo, este era un camino de servicio: por él rodaban barriles de grasa, barbas de ballena y mercancías descargadas en la costa; los habitantes de la ciudad también elegían esta ruta corta. Se cobraba por el transporte y, al atardecer, se cerraban las puertas. El muelle, el almacén y las calderas de la instalación costera desaparecieron, pero el corredor sobrevivió a todo aquello para lo que fue abierto.
En junio de mil ochocientos treinta y siete, los propietarios de Fremantle Whaling Company propusieron un acuerdo al gobernador. Construirían en Bathers Bay un muelle y un rompeolas, donde podrían descargar buques de hasta ciento cincuenta toneladas de desplazamiento. La administración colonial permitiría abrir a través de Arthur Head un paso directo hasta High Street y proporcionaría trabajadores: presos de The Round House.
Uno de los fundadores de la compañía era John Bateman, comerciante y administrador de correos de Fremantle. Se ganaba la vida vendiendo toda clase de mercancías desde su propia casa-tienda de piedra. La caza de ballenas debía proporcionar a los comerciantes locales una parte de los beneficios que experimentadas tripulaciones estadounidenses y francesas ya obtenían en la costa occidental de Australia. Bateman y sus socios invirtieron en embarcaciones, aparejos y una instalación costera. Pero el muelle estaba a un lado del promontorio rocoso, y los almacenes y los compradores, al otro. Los barriles de grasa fundida, las barbas de ballena y las mercancías llegadas en barco tenían que llevarse a la ciudad dando un rodeo. El túnel prometía reducir al menos a la mitad el tiempo de descarga.
El ingeniero colonial Henry Willey Reveley trazó el recorrido del pasaje casi exactamente sobre el eje de High Street. Consideraba que la caliza local era lo bastante blanda para los picos y lo bastante resistente para soportar la prisión sobre la excavación. En agosto, los presos comenzaron a cortar la roca. Eran hombres condenados en la propia colonia; los convictos británicos con los que suele asociarse el viejo Fremantle no llegarían hasta trece años más tarde. Cinco meses después, en enero de mil ochocientos treinta y ocho, el pasaje estaba terminado.
La compañía obtuvo el derecho de cobrar por el transporte de mercancías. Los habitantes de la ciudad también utilizaban el pasaje, aunque, tras las disputas por el libre acceso, obligaron a los empresarios a instalar puertas y cerrarlas al atardecer. Para los presos, el camino abierto en la roca no se convirtió en una salida hacia la libertad: conectó un muelle privado con una calle comercial, y los documentos de construcción no conservaron sus nombres.
El cálculo de los comerciantes tampoco se cumplió. Las expediciones balleneras no recuperaron las inversiones, la compañía trabajó con pérdidas durante dos temporadas y, debido a sus deudas, entregó sus bienes a la casa comercial de Lionel Samson. Más tarde desaparecieron el muelle, el almacén y las calderas de la instalación costera. Quedó su corredor de servicio: desde Bathers Beach sigue conduciendo hasta el comienzo de High Street, y sobre él se alza The Round House, cuyos presos abrieron este camino para los balleneros.
Información práctica
Paso peatonal público sin taquilla; no se ha publicado oficialmente un horario fijo.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.En el interior hace más fresco y está más oscuro que fuera; camine con atención y no bloquee el estrecho paso. Si el túnel está cerrado, observe la entrada accesible y rodee la colina por la ruta permitida.
