Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre del reloj
- Patio residencial cerrado
- Edificio del salón común
- Fachadas de piedra
La historia del lugar
Tras las fachadas de piedra de Well Court se esconde un patio residencial cerrado, y un edificio independiente con torre del reloj se alza en su borde. Aquí demolieron la antigua edificación deteriorada y habilitaron apartamentos para más de medio centenar de familias de artesanos y obreros. En la parte baja del edificio de la torre se encontraban la vivienda y la oficina del administrador; un piso más arriba estaba el salón común. El patio sigue siendo residencial, y la estancia superior de la torre está ocupada por una oficina.
El cuatro de julio de mil ochocientos ochenta y cinco, en el salón bajo la torre del reloj, John Ritchie Findlay se reunió con los residentes del nuevo patio. Findlay era propietario del periódico The Scotsman, pagó la construcción de las viviendas y se disponía a establecer el orden según el cual vivirían allí. Propuso celebrar un breve oficio dominical en el salón común.
Un residente apellidado Dixon respondió que hablaba en nombre de la mayoría: eso era precisamente lo que no querían. Otro residente, Bews, explicó qué querían los adultos. Entre los vecinos ya había tres violinistas, cantantes y bailarines; necesitaban su propio club y un comité del que formaran parte las mujeres.
Findlay concebía el salón de otro modo. Consideraba que los principales asistentes debían ser hombres, y estaba dispuesto a reservar horarios especiales para las mujeres: le parecía indecoroso mantener el local abierto permanentemente para un grupo mixto. La disputa no versaba sobre normas abstractas de decoro. Findlay era su arrendador, y los residentes se aferraban a los asequibles apartamentos de dos y tres habitaciones. El alquiler anual era de entre siete y doce libras. Por llegar tarde después de la hora nocturna, una persona podía quedarse ante una puerta cerrada; también se esperaba de los residentes que asistieran a los oficios dominicales.
Este orden estaba incorporado en la propia disposición de Well Court. En la planta baja del edificio de la torre se encontraban el apartamento y la oficina del administrador, que vivía junto a los residentes. Encima se situaba el salón común. Alrededor del patio, Findlay instaló a más de cincuenta familias de artesanos y obreros: personas que ganaban su sustento en Dean Village cuando los antiguos oficios locales ya estaban en declive.
Findlay tenía también un motivo personal para ocuparse precisamente de este solar. Su casa se alzaba en lo alto de Rothesay Terrace y sus ventanas daban al valle. Cuando las casas deterioradas del antiguo Brown's Court salieron a la venta, un vecino propuso comprarlas juntos para que el terreno bajo sus ventanas no acabara en manos de un promotor que hiciera allí algo desagradable para los vecinos. Más tarde, Findlay adquirió la parte del vecino, demolió las viejas casas e invirtió dinero en viviendas nuevas. Reconocía que, por motivos estéticos, había sido necesario sacrificar la economía y que los alquileres apenas cubrirían los gastos.
Los residentes no obtuvieron plena libertad: la escuela dominical siguió funcionando en el salón. Pero tampoco perduró la idea de un club masculino bajo la supervisión del propietario. Allí se celebraban bodas y fiestas comunitarias, y se reunía una sociedad cooperativa de mujeres. Los tres violinistas, los cantantes y los bailarines resultaron más importantes que los horarios reservados a las mujeres.
Findlay dio el nombre de «Well Court» por el pozo de la terraza delantera: literalmente significa «patio junto al pozo». El patio sigue ocupado por apartamentos. También se conserva el edificio independiente con la torre del reloj: el salón superior, por el que discutieron el propietario y los residentes, se utiliza ahora como oficina.
Información práctica
El acceso al patio es libre durante el día; la entrada a los apartamentos está cerrada, es un edificio residencial.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.En el patio vive gente: no se detenga bajo las ventanas ni bloquee los pasos. Cuente con una visita exterior; no puede darse por libre el acceso al salón común.
