Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El alto muro del Monasterio de Santa Clara
- La fachada de la iglesia del Monasterio de Santa Clara
La historia del lugar
Detrás del alto muro se encuentra el Monasterio de Santa Clara, un monasterio de clarisas en activo, monjas que viven en clausura. La calle recibió su nombre de esta institución. A su vez, la institución lleva el nombre de Clara de Asís, seguidora de Francisco de Asís. Ella fundó la comunidad femenina de las Damas Pobres y consiguió para ella el derecho de vivir sin propiedades; más tarde, a sus hermanas se las empezó a llamar clarisas.
El edificio actual surgió aquí gracias a Beatriz de Villegas, una viuda rica que, según los documentos, no tenía hijos. Para el año mil quinientos noventa y cuatro, ya había gastado más de treinta y cuatro mil pesos en el nuevo monasterio y después entregó a las clarisas todos sus bienes. En la escritura de donación, Villegas dispuso que la capilla mayor —la parte de honor de la iglesia junto al altar— se entregara a quien hiciera la mayor contribución. Su hermano Juan Zapata debía recibir allí un lugar de sepultura.
El terreno de Villegas resultó poco adecuado para un gran monasterio. En mil seiscientos tres, el ayuntamiento lo sustituyó por este terreno, y la construcción continuó ya aquí. Diecinueve años después, las clarisas pasaron en una procesión solemne del antiguo monasterio al nuevo. Al día siguiente se consagró la iglesia que tienen ante ustedes.
Pero en la antigua iglesia del monasterio permanecieron los restos de Jerónimo Costilla y de su esposa María Riveros. Costilla, uno de los primeros protectores de las clarisas, ya había pagado varios miles de pesos en mil quinientos setenta y siete por el derecho a ser enterrado junto al altar mayor con sus descendientes. Las monjas trasladaron a la comunidad, pero no reconocieron que la plaza adquirida se trasladara automáticamente a la nueva iglesia.
El hijo mayor de Jerónimo, Pedro Costilla de Nocedo, trató de conservar el panteón familiar. Formaba parte del ayuntamiento y había heredado la encomienda de Asillo: el derecho a recibir tributo y, junto con él, el acceso al crédito y a las personas que pastoreaban ganado en su hacienda. El lugar junto al altar del monasterio confirmaba la posición de la familia, de la que dependían esos vínculos.
El superior de los franciscanos ordenó a Pedro que no emprendiera acciones por su cuenta. Aun así, se presentó en la antigua iglesia con un sacerdote local, abrió la tumba de sus padres y trasladó con sus propias manos sus huesos aquí, a la nueva capilla mayor. Comenzó un pleito que duró muchos años. Juan Zapata renunció a la sepultura que se le había prometido a cambio de una parcela de tierra, y Pedro siguió litigando hasta su muerte en mil seiscientos cuarenta y uno.
Los documentos no informan de cómo terminó la disputa ni de dónde quedaron finalmente los huesos del matrimonio Costilla. La iglesia actual es el mismo templo al que Pedro trasladó a sus padres, pero ya es imposible señalar su tumba en la capilla mayor de esta iglesia.
Información práctica
La calle está abierta como espacio urbano; la entrada al monasterio depende de los servicios religiosos y de las normas internas.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observen el monasterio desde la calle y respeten el carácter cerrado de la institución. Junto al muro inca, no ocupen el pasaje estrecho ni se suban a la mampostería.
