Parada 1 de 8

Diamante Negro

Den Sorte Diamant

Aquí la ruta comenzará con la contradicción entre un edificio público abierto y una colección que debe protegerse de los visitantes.

15 min
El reluciente edificio negro de la Biblioteca Real de Dinamarca, con una abertura de cristal que refleja el cielo y el agua
Валерий Дед · Creative Commons Attribution 3.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Fachada de granito negro
  • Atrio de cristal
  • Pasarelas sobre la carretera
  • Paso abierto hacia el puerto

La historia del lugar

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La fachada de granito negro junto al puerto conduce al nuevo edificio de la Biblioteca Real de Dinamarca, cuyo interior alberga un atrio de cristal. El edificio se construyó junto al antiguo: este quedó al otro lado de la carretera y ya no podía contener la colección creciente. Sobre la calzada discurren pasarelas entre las dos partes de la biblioteca; en el atrio se celebran exposiciones y conciertos, y cerca funcionan un café y una librería. La piedra del revestimiento se extrajo en Zimbabue y se pulió en Italia; una comparación casual de la ministra de Cultura dio al edificio su nombre actual.

El veintinueve de enero de dos mil uno, Peter Bellwood entró en la sección de mapas raros de la Biblioteca Real de Dinamarca. Este antiguo jardinero de Leeds se había convertido en anticuario, ya había cumplido condena por robos en bibliotecas británicas y ahora buscaba mapas que pudiera vender a coleccionistas. Necesitaba dinero por su adicción al juego. La Biblioteca Real de Dinamarca había inaugurado hacía apenas un año y medio su nuevo edificio, el Diamante Negro, y, junto con los lectores, los turistas acudían aquí en masa. Entre ellos, alguien con carné de lector no parecía sospechoso.

Bellwood se registró con su propio nombre y, antes que nada, entregó al personal un billete de quinientas coronas que había encontrado. Ese gesto le ayudó a hacerse pasar por un investigador honrado. Después pidió atlas antiguos y el «Itinerario», un libro de viajes de finales del siglo dieciséis con mapas de las costas de África, Arabia y Sudamérica conocidas entonces.

Durante tres días, Bellwood recortó hojas con un pequeño cuchillo para afilar lápices. Pasaba la mano por el lomo, escondía bajo la mesa el mapa que había separado y luego lo guardaba bajo un jersey holgado. Así sacó ocho mapas, entre ellos mapamundis realizados por Abraham Ortelius, Petrus Plancius y John Speed. En uno de ellos, California todavía aparece representada como una isla. El valor total de lo robado se estimó entonces en aproximadamente cien mil libras.

Una empleada de la sala de lectura advirtió una página que sobresalía de un libro dañado después de que Bellwood se hubiera marchado. El jefe de seguridad, Jesper Jørgensen, encargado de encontrar al ladrón y recuperar las hojas, revisó la grabación de las cámaras fotograma a fotograma. En la pantalla se veía tanto el movimiento del cuchillo junto al lomo como los mapas bajo el jersey. Jørgensen entregó la grabación a la policía y la biblioteca publicó en internet una fotografía de Bellwood.

La imagen llevó a otras bibliotecas europeas a comprobar los registros de lectores y los atlas. En Gales descubrieron decenas de mapas recortados; en Estocolmo, otros cuarenta aproximadamente; y en La Haya y Helsinki hallaron desapariciones parecidas. Buscaron a Bellwood durante varios años. En dos mil cuatro, un tribunal británico lo condenó a cuatro años y medio de prisión por robos en la Biblioteca Nacional de Gales. Para entonces, los mapas sacados de Copenhague seguían sin aparecer.

Después de esta historia, responsables de bibliotecas y policías de distintos países se reunieron precisamente aquí. En mayo de dos mil dos aprobaron los Principios de Copenhague: las instituciones se comprometieron a avisarse de inmediato unas a otras sobre los ladrones de libros raros y a trabajar conjuntamente con la policía y los comerciantes de antigüedades. Antes, las bibliotecas a menudo ocultaban los robos por temor al daño reputacional; Bellwood y sus cómplices se aprovechaban de ese silencio durante sus viajes por Europa.

La apertura que le ayudó a entrar estaba incorporada al diseño del edificio. El director de la biblioteca, Erland Kolding Nielsen, defendía la construcción de un nuevo edificio desde mediados de los años ochenta. El edificio antiguo, de mil novecientos seis, ya no podía albergar la colección creciente, pero Nielsen también quería salas de exposiciones, un espacio para conciertos y un paso libre hacia el puerto. Algunos lectores habituales temían que el café, la música y los visitantes convirtieran la biblioteca científica en un centro de ocio.

Cuatro jóvenes arquitectos de Aarhus ganaron el concurso internacional. Situaron el nuevo edificio junto al agua, dejaron la antigua biblioteca al otro lado de la carretera y conectaron ambos edificios mediante pasarelas elevadas sobre ella. El granito negro de la fachada se extrajo en Zimbabue, se cortó y se pulió en Italia. Según recordaba la ministra de Cultura Jytte Hilden, al presentar el proyecto dijo que el edificio parecía un diamante negro. Una observación casual se convirtió en su nombre.

Ahora, en el atrio abierto se celebran exposiciones y conciertos, y funcionan un café y una librería. Los mapas y manuscritos raros se guardan aparte: se solicitan en depósitos cerrados y se reciben en salas de lectura controladas. Detrás de la fachada reluciente funcionan al mismo tiempo una entrada sin carné de lector y unas puertas por las que ya no se puede sacar un mapa antiguo bajo un jersey.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoSøren Kierkegaards Plads
Entradadesde fuera

La Biblioteca Real de Dinamarca indica el horario habitual del Diamante Negro: lun-vie 08:00-20:00, sáb 09:00-18:00, dom 10:00-16:00; compruebe por separado los eventos y los días festivos.

Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Lo principal se ve desde el paseo marítimo; planifique por separado la visita a las salas y a los eventos del interior.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Baje hasta el agua y quédese en la plaza de granito frente a la biblioteca.

Parada 1 de 8Después: Søren Kierkegaards Plads

Ruta terminada

Paseo completado

«Puentes y arquitectura del Puerto de Copenhague» — 8 paradas, unos 3,3 km, 2-3 horas.

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