Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Hileras de puestos de mercado
- Objetos de plata
- Cajas de laca
- Altavoces callejeros
La historia del lugar
Después de mil novecientos noventa y dos, los compradores de plata en Wua Lai eran cada vez menos. Los artesanos cambiaban de oficio, los talleres cerraban y quienes seguían repujando y vendiendo llevaban sus piezas hasta la Puerta Tha Phae, donde ya se celebraba una exitosa feria dominical.
Los representantes de las tres comunidades de Wua Lai, responsables de los asuntos comunes del barrio, querían devolver a los compradores al lugar donde vivían y trabajaban los artesanos. En dos mil dos organizaron tres ferias por turnos en los patios de los templos vecinos. Una comunidad acogía a los vendedores de plata y objetos de laca, y después cedía el turno a otra. Los vecinos de los barrios cercanos también llevaron sus mercancías, llegaron compradores y quedó claro que los patios de templo separados ya eran demasiado estrechos para ese comercio.
Entonces los comités de las comunidades acudieron al municipio: solo los servicios municipales podían cortar la calzada al tráfico y autorizar el comercio directamente en la carretera. En noviembre de dos mil cuatro, pusieron Wua Lai a disposición de los vendedores durante diez sábados consecutivos. Cuencos de plata, joyas, cajas de laca y placas repujadas salieron de los talleres y de los patios de los templos a la calle que unía las tres comunidades.
Diez sábados aún no significaban un mercado permanente. Cuando aumentó el número de visitantes, cada comunidad eligió a cinco representantes. Ellos pidieron una y otra vez que se prorrogara el permiso, hasta que el municipio aceptó cerrar Wua Lai a los coches cada sábado. La condición era estricta: a partir de entonces, los vecinos debían mantener la feria por sí mismos.
El comité repartía los puestos y comprobaba qué pensaban exponer exactamente los vendedores. Protegían especialmente la parte artesanal: la plata, los objetos de laca y el repujado de aluminio. Por un puesto cobraban cinco bahts y diez más por la electricidad. Con ese dinero compraban bolsas de basura, pagaban a los limpiadores y a quienes bloqueaban los accesos, e instalaron altavoces en lugar de megáfonos manuales. El sobrante al final del año se destinaba a regalos para los vendedores y a pequeñas becas para sus hijos.
Ahora, entre la plata hay puestos de ropa, recuerdos, otras artesanías y comida. Pero la propia forma del mercado sigue siendo la huella de la decisión de aquellas comunidades: tres ferias de tres patios de templo se unieron en una larga hilera sabatina en la calzada de Wua Lai.
Información práctica
El mercado de los sábados se celebra por la tarde; el sitio web oficial del templo indica aproximadamente 16:00–22:30, pero los puestos y los cortes dependen de la fecha.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Los puestos completos aparecen los sábados; otro día, considere este punto como parte de una calle residencial y de trabajo, no como una atracción que se ha perdido.
