Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Figura de bronce del monje
- Flores y ofrendas
- Carretera de montaña
La historia del lugar
Al pie de Doi Suthep, el monumento de bronce se alza donde parte de la ciudad la carretera de montaña hacia Wat Phra That Doi Suthep. Las autoridades provinciales lo instalaron en mil novecientos sesenta y tres. Los once kilómetros y medio de esta carretera fueron primero de tierra; después se ensancharon, se asfaltaron y se llevó hasta aquí la electricidad. Las flores yacen a los pies de la figura, y junto a ella la carretera asciende por la montaña y sigue llevando al santuario a peregrinos y conductores.
Ante la figura de bronce de Khruba Sriwichai —un venerado monje del norte que impulsó la carretera hacia Wat Phra That Doi Suthep—, la gente deja flores y ofrendas antes de subir a la montaña. «Khruba» es la forma de tratamiento habitual en el norte de Tailandia para un monje maestro. A Sriwichai lo llamaban el santo de Lanna, la región histórica alrededor de Chiang Mai. Aquí, este nombre se vincula a un acto muy concreto: la carretera comienza donde él mismo empezó a construirla.
A comienzos de los años treinta del siglo veinte, se subía a Wat Phra That Doi Suthep a pie por senderos de montaña. Los peregrinos adinerados podían ir en elefante o a caballo, o contratar porteadores. Luang Si Prakhat, el primer diputado de Chiang Mai, quería llevar electricidad al santuario y acudió a Sriwichai en busca de ayuda. El monje propuso construir primero una carretera: así sería más fácil transportar los postes, los cables y el equipo.
Sriwichai no tenía una administración de carreteras, vehículos ni presupuesto estatal. Vivía de las limosnas monásticas y restauraba los templos con donaciones y el trabajo de sus seguidores. Esta vez arriesgaba lo único que le permitió emprender una obra enorme sin dinero: la confianza en su nombre.
El nueve de noviembre de mil novecientos treinta y cuatro, la gente empezó a cavar aquí, al pie de la montaña. La noticia se extendió por las provincias del norte. Campesinos y habitantes de las montañas llegaban con sus propias azadas, palas y cestas para la tierra. Hubo más voluntarios de los necesarios. Sriwichai asignó primero a cada aldea diez wa —unos veinte metros de carretera—, y después redujo los tramos a dos o tres wa para que todos los recién llegados tuvieran trabajo.
En cinco meses y veintidós días construyeron once kilómetros y medio de carretera de tierra. El treinta de abril de mil novecientos treinta y cinco, un automóvil subió por ella por primera vez. Más tarde, la carretera fue ensanchada, asfaltada y dotada de electricidad, exactamente en el orden que había propuesto Sriwichai.
La construcción tuvo para él una consecuencia grave. La dirección de la comunidad budista en Bangkok ya acusaba al monje de realizar ordenaciones y dirigir templos según las antiguas costumbres de Lanna, sin pedir permiso al centro. Durante las obras de la carretera, decenas de monasterios del norte decidieron pasar a estar bajo su dirección; unos noventa templos respaldaron este movimiento. A finales de mil novecientos treinta y cinco, Sriwichai fue llevado a Bangkok y retenido durante más de seis meses en Wat Benchamabophit. Obligaron a sus seguidores a renunciar a los documentos monásticos que él les había expedido, y al propio Sriwichai, a firmar el compromiso de obedecer las normas generales y obtener permiso para nuevas construcciones. Ya no podía reunir por sí solo a la gente para obras de este tipo.
En mil novecientos sesenta y tres, las autoridades provinciales instalaron su figura de bronce junto al lugar donde comenzó la carretera. Hoy, peregrinos y conductores siguen deteniéndose aquí antes del ascenso. A los pies de Sriwichai yacen ofrendas, y junto a ellas asciende la carretera de Khruba Sriwichai, continuación de aquellos cortos tramos que hubo que repartir entre los voluntarios que habían acudido de más.
Información práctica
Acceso ininterrumpido, gratuito
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Junto al monumento se sigue rezando y dejando ofrendas; manténgase en silencio, no obstruya el acceso ni toque las ofrendas.
