Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada del edificio del museo
- Entrada principal
- Rótulo de The Charleston Museum
La historia del lugar
Tras la sobria fachada de Meeting Street se reunieron por primera vez las exposiciones, los archivos y las instalaciones de investigación del museo, que antes habían ido pasando por casas particulares, un colegio y edificios públicos adaptados. Su colección nació de animales, plantas y minerales de Carolina del Sur que los habitantes de la ciudad estudiaban para la agricultura, el comercio y la medicina. Junto a la entrada principal cuelga el rótulo de la institución que se denomina el primer museo de América; su departamento educativo sigue enviando a las escuelas maletas con objetos, copias de documentos y lecciones.
En mil novecientos nueve, el museo contrató a Laura Bragg como bibliotecaria. El edificio actual no existía entonces: las colecciones ocupaban el antiguo Thomson Auditorium, en Rutledge Avenue. Bragg quedó sorda a los seis años, recibió formación bibliotecaria y se ganaba la vida trabajando con libros. Llegó a Charleston precisamente por este puesto.
La institución era mucho más antigua que el edificio. En mil setecientos setenta y tres, miembros de la Charleston Library Society comenzaron a reunir animales, plantas y minerales de Carolina del Sur. Los propietarios de plantaciones y los funcionarios coloniales querían averiguar qué podía aprovecharse en la agricultura, el comercio y la medicina. The Charleston Museum remonta su historia a aquella colección y por eso se denomina el primer museo de América. Durante casi dos siglos, los objetos expuestos fueron trasladados entre casas particulares, un colegio y edificios públicos adaptados.
Bragg consideraba que las colecciones debían llegar a quienes no podían acudir por sí mismos. Antes incluso de convertirse en directora, preparaba lecciones sobre la naturaleza y distintas culturas, y colocaba muestras, imágenes y explicaciones en pequeñas cajas de madera. Los empleados las repartían por escuelas urbanas y rurales, tanto blancas como negras.
Esto ocurría en una ciudad donde los propios patronos del museo prohibían la entrada a los visitantes negros. Las cajas ya cruzaban la frontera racial, pero la puerta de la institución seguía cerrada. En mil novecientos veinte, Bragg fue nombrada directora, la primera mujer al frente de un museo financiado con fondos públicos en Estados Unidos. Ahora podía discutir con los patronos en nombre de toda la institución. Bragg los convenció de levantar la prohibición total.
Los visitantes negros comenzaron a ser admitidos una vez por semana, separados de los blancos. La segregación se mantuvo; sin embargo, las personas a quienes antes se les negaba la entrada obtuvieron acceso a las exposiciones. Bragg añadió una biblioteca infantil y una sala de lectura con préstamo de libros. Para mil novecientos veintiocho, sus cajas de museo se enviaban a todas las escuelas del condado; de la sala de lectura surgió más tarde la primera biblioteca gratuita de Charleston.
En mil novecientos ochenta, los empleados trasladaron las colecciones aquí, a Meeting Street. Por primera vez, los archivos, las instalaciones de investigación y las exposiciones se reunieron en un edificio diseñado expresamente para el museo. El antiguo Thomson Auditorium se incendió poco después; de él quedan columnas en Cannon Park. Y el departamento educativo de The Charleston Museum aún presta a las escuelas las «cajas Bragg»: maletas con objetos de museo, copias, documentos y lecciones ya preparadas.
Información práctica
Lun-Sáb 09:00-17:00, Dom 12:00-17:00; cierres festivos según el museo.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Para conocer las colecciones hace falta una visita independiente al museo; elija las secciones con antelación, pues de otro modo esta parada puede ocupar fácilmente una parte considerable del día.
