Parada 7 de 8

Heyward-Washington: dos puertas de la independencia

Heyward-Washington House

Dos negativas a iluminar las ventanas mostrarán cómo la desobediencia política entró en una casa particular.

14 min
Heyward-Washington House con fachada simétrica y una calle histórica alrededor.
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En qué fijarse

  • Fachada de ladrillo
  • Ventanas de la primera planta
  • Placa con dos apellidos

La historia del lugar

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La casa de ladrillo de Church Street fue una vivienda particular; más tarde se abrió en ella una casa museo. A finales del siglo diecinueve, los propietarios de una panadería rebajaron la primera planta hasta el nivel de la calle e instalaron un escaparate, y el museo devolvió después a la fachada su aspecto anterior. En la placa junto a las ventanas permanecieron dos apellidos: el del propietario y el del primer presidente de Estados Unidos, para quien la ciudad alquiló esta casa durante una semana.

En marzo de mil setecientos ochenta y uno, las ventanas de esta casa permanecieron oscuras por decisión de Elizabeth Mathews Heyward. El mando británico, que ocupaba Charleston tras la capitulación de la ciudad, ordenó a los habitantes encender velas en honor de su victoria en Guilford Courthouse. Elizabeth se negó a celebrar la victoria de quienes mantenían cautivo a su marido.

Su marido era Thomas Heyward Jr., abogado, propietario de plantaciones de arroz con trabajo forzado y uno de los cuatro representantes de Carolina del Sur que firmaron la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. También mandaba una compañía de artillería de la milicia. Tras la caída de Charleston, los británicos le permitieron vivir en casa bajo palabra de no participar en la resistencia. Heyward siguió reuniéndose con otros dirigentes patriotas e incumplió esa condición. En agosto de mil setecientos ochenta, los soldados se lo llevaron de aquí, lo recluyeron en el edificio de la Antigua Bolsa y después lo enviaron a San Agustín.

En la casa quedaron Elizabeth, los niños, su hermana Lois Hall y los hijos de Lois: al marido de Lois lo habían arrestado junto con Heyward. Conocemos la escena de las ventanas oscuras por un relato de Alexander Garden, publicado en mil ochocientos veintiocho, casi medio siglo después. Según su relato, un oficial británico exigió una explicación por la ausencia de velas. Elizabeth respondió que no permitiría que se colocara ni una sola luz en las ventanas. El oficial amenazó con arrasar la casa; ella no cambió de decisión.

El doce de mayo, aniversario de la toma de Charleston, volvieron a ordenar a los habitantes que iluminaran las ventanas. Elizabeth volvió a negarse. Esta vez se reunieron en Church Street partidarios de la Corona británica. Arrojaron trozos de ladrillo y basura contra la fachada; los soldados no intervinieron. Las mujeres y los niños se refugiaron dentro. Según el mismo relato tardío, la conmoción resultó fatal para Lois, que acababa de dar a luz: poco después murió.

Tras el ataque, los oficiales británicos se disculparon y ofrecieron reparar la fachada. Elizabeth se negó. Los daños debían permanecer como testimonio de cómo los soldados permitieron a la multitud destrozar la casa con mujeres y niños dentro. Tras unos once meses de cautiverio, Thomas fue canjeado por prisioneros de guerra británicos, pero no le permitieron regresar al Charleston ocupado. Zarpó hacia Filadelfia; Elizabeth se fue allí con los niños para reunirse con él. En mil setecientos ochenta y dos, el comandante del ejército estadounidense George Washington la honró públicamente en un baile de celebración. En agosto de ese mismo año, Elizabeth murió en Filadelfia.

Nueve años después, Washington volvió a aparecer en esta historia, ya como primer presidente de Estados Unidos. Heyward vivía entonces principalmente en la plantación, y el ayuntamiento alquiló su casa amueblada durante una semana por sesenta libras. El ayuntamiento contrató a un ama de llaves y a sirvientes, y compró provisiones. Aquí Washington pernoctó, descansó y recibió delegaciones de la ciudad durante su viaje por los estados del sur. Después de ello, al apellido del propietario se añadió el del huésped.

Ya no quedan huellas en la fachada de los ladrillos arrojados contra las ventanas. A finales del siglo diecinueve, los propietarios de una panadería rebajaron la primera planta hasta el nivel de la calle e instalaron un escaparate; más tarde, el Charleston Museum restauró el aspecto anterior y abrió aquí una casa museo. En la placa permanecieron dos apellidos: Heyward, el propietario al que se llevaron de aquí como participante en la rebelión, y Washington, el presidente para quien la ciudad alquiló esta casa durante una semana.

Información práctica

Tiempo en la parada14 min
Siguiente puntoStoll's Alley
Entradadesde fuera

lun-sáb 10:00-17:00, dom 12:00-17:00; última visita audioguiada 16:15.

Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

La historia puede escucharse junto a la fachada; las habitaciones y los espacios de servicio requieren una visita aparte al museo.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Baja por Church Street hasta la entrada del estrecho callejón de ladrillo.

Parada 7 de 8Después: Stoll's Alley

Ruta terminada

Paseo completado

«El sur del Charleston histórico: casas, trabajo y ley» — 8 paradas, unos 2,6 km, 2 horas.

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