Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Camino de ladrillo
- Casa № 7
- Casa № 9
- Portones de hierro forjado
La historia del lugar
Tras los portones de hierro forjado se extiende un pasaje estrecho entre casas bajas, y el camino de ladrillo conduce a East Bay Street. Al principio se llamaba Pilots' Alley: según la versión aceptada, aunque no del todo documentada, los pilotos del puerto pasaban por aquí camino de sus embarcaciones. En mil setecientos cuarenta y siete, un herrero que trabajaba cerca compró la parcela en el lado sur del pasaje; su propiedad se asocia con la actual casa número siete. El apellido del herrero fue desplazando poco a poco el nombre anterior, y el ladrillo bajo sus pies sustituyó el viejo camino embarrado y sin drenaje.
A finales de la década de mil novecientos veinte, Alida Canfield, propietaria de la casa vecina en Church Street, se hizo cargo de la casa número nueve, medio derruida. Sobre su primer proyecto hay distintas versiones. Según una, Canfield pensaba demoler la casa y ampliar allí su jardín; según otra, buscaba un local para una tienda de antigüedades. Una cosa es indudable: conservó la casa, abrió la tienda y después empezó a comprar los edificios vecinos.
Para mil novecientos treinta y ocho, Canfield había adquirido y restaurado ocho casas de Stoll's Alley. Eran viviendas de ladrillo y madera, convertidas desde hacía tiempo en apartamentos de alquiler baratos y, en algunos lugares, a punto de derrumbarse. Canfield se instaló en la casa número cinco e invirtió ya en toda la calle: necesitaba arreglar las paredes, los tejados y el pasaje por el que los clientes podían llegar a la tienda.
Un artesano de Tradd Street al que conocía, Thomas Mayhem Pinckney, restauró los elementos de madera. Talló las piezas perdidas con los tamaños y las formas de la época correspondiente. Más tarde se dijo de su trabajo que, sin una indicación, era difícil determinar qué talla se había conservado desde el siglo dieciocho y cuál había hecho Pinckney en el veinte. Canfield también consiguió que se colocara un pavimento de ladrillo en lugar del camino embarrado y sin drenaje.
Los clientes empezaron a acudir al callejón y, en mil novecientos treinta y ocho, las dos hijas de Canfield abrieron una tienda de jerséis en la casa número diez. El pequeño comercio creció hasta convertirse en una conocida tienda local de ropa femenina y subsistió hasta las consecuencias de Hugo en mil novecientos ochenta y nueve. Canfield legó las propias casas restauradas a sus hijas; sus descendientes vivieron aún varias décadas en el número cinco. Para los antiguos inquilinos pobres, el cambio terminó de otra manera: como en Tradd Street, cedieron su lugar a tiendas y residencias familiares.
El nombre del callejón es anterior a esta transformación. Al principio, el pasaje hacia los muelles de East Bay Street se llamaba Pilots' Alley: según la versión aceptada, aunque no del todo documentada, los pilotos del puerto pasaban por aquí camino de sus embarcaciones. En mil setecientos cuarenta y siete, el herrero Justinus Stoll compró el terreno en el lado sur del pasaje. Su herrería estaba cerca, en East Bay Street, y su propiedad se asocia con la actual casa número siete. El apellido del herrero fue desplazando poco a poco el nombre anterior.
Tras los portones hay de nuevo casas privadas. La casa número siete conserva el nombre de Stoll, la número nueve se preservó en lugar del jardín proyectado, y el camino de ladrillo bajo sus pies apareció por insistencia de Canfield en el siglo veinte.
Información práctica
Estrecho callejón residencial; pasen en silencio y no se detengan junto a ventanas y portones privados.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El callejón vuelve a ser residencial: pasen en silencio, no ocupen los umbrales y no consideren los patios privados como piezas de museo.
