Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Muros de piedra del castillo
- Contorno pentagonal de la fortificación
- Antiguo Edificio de Reclutamiento
- Dependencias de la prisión
La historia del lugar
Los barcos que viajaban entre Europa y Asia entraban en la bahía de la Mesa para recoger agua y provisiones, y de esta estación se ocupaban a la vez los soldados y los funcionarios de la compañía. Los muros de piedra que rodean el pentágono de la fortificación sustituyeron al antiguo fuerte de barro y acogieron todo un aparato colonial: las estancias del gobernador, el consejo, el tribunal, la guarnición y las celdas. Ahora, en las antiguas dependencias, funcionan el Museo Militar y exposiciones históricas; entre ellas se conserva el Antiguo Edificio de Reclutamiento, donde se encontraban la sala de interrogatorios y la mazmorra.
El veintiocho de febrero de mil setecientos seis sacaron al granjero Adam Tas de su casa cerca de Stellenbosch y lo trajeron aquí encadenado. Tas era secretario de un grupo de colonos que ya no estaban al servicio de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales y vivían de sus propias explotaciones. Gracias a su matrimonio con una viuda adinerada, él mismo obtuvo tierras e ingresos de una granja. Ahora exigía que el gobernador y los altos funcionarios de la compañía dejaran de usar sus cargos para favorecer su propio comercio.
Lo trajeron precisamente aquí porque, a comienzos del siglo dieciocho, tras estos muros se alojaba toda la administración colonial del Cabo: la residencia del gobernador, la sala del consejo, el tribunal, la guarnición y la prisión. El castillo se alzaba junto a la orilla de la bahía de la Mesa y protegía la estación donde los barcos que viajaban entre Europa y Asia reponían provisiones. En mil seiscientos sesenta y cuatro, los dirigentes de la compañía temieron una guerra con Inglaterra y ordenaron sustituir el antiguo fuerte de barro por un pentágono de piedra. La construcción duró desde mil seiscientos sesenta y seis hasta mil seiscientos setenta y nueve. El nombre del antiguo Fuerte de Buena Esperanza se repitió en el de la nueva fortaleza; el propio fuerte había recibido su nombre del cabo.
Para abastecer a los barcos, la compañía permitió que algunos antiguos empleados establecieran explotaciones. Después, el gobernador Willem Adriaan van der Stel y otros funcionarios adquirieron grandes granjas, mientras seguían dirigiendo el comercio. Los granjeros dependían de personas que eran a la vez sus competidores y sus jueces. Tas redactó una queja que firmaron sesenta y tres colonos de unos quinientos cincuenta. Pensaban entregarla en secreto al Consejo de los Diecisiete —los directores que dirigían la compañía desde Países Bajos—, pasando por alto al gobernador. La reclamación se refería a los derechos comerciales de los colonos libres; no modificaba la situación de las personas esclavizadas ni de los habitantes indígenas del Cabo.
Van der Stel se enteró de la queja. Entre los papeles de Tas encontraron un borrador y los nombres de quienes la habían firmado. El diario del granjero se interrumpe con una anotación del veintisiete de febrero: la noche siguiente lo arrestaron. El escritorio sellado fue entregado al gobernador en el castillo. Aquí los funcionarios copiaron fragmentos del diario e interrogaron a Tas basándose en sus propias anotaciones. El original desapareció más tarde; se conservan dos copias incompletas.
Tas estuvo retenido bajo vigilancia permanente de dos soldados con las espadas desenvainadas. Sellaron la chimenea de su celda, revisaban su comida y le prohibieron el papel, la pluma y la tinta. Solo permitían que su esposa lo visitara de vez en cuando. El hombre que había redactado la queja y anotaba cada día lo que ocurría pasó aquí trece meses y diecisiete días sin posibilidad de escribir.
Sin embargo, una copia de la queja llegó a los directores. El dieciséis de abril de mil setecientos siete llegó a Ciudad del Cabo su orden: suspendieron a Van der Stel y a varios altos funcionarios, restituyeron los derechos de los presos y prohibieron a los empleados de la compañía poseer granjas y dedicarse al comercio. Tas y sus compañeros fueron liberados ese mismo día. Él regresó a su explotación. Van der Stel se marchó a Países Bajos, y su finca Vergelegen fue dividida y vendida.
Ahora el castillo alberga el Museo Militar y exposiciones históricas, y las dependencias de la prisión están abiertas a las visitas. A Tas se le vincula habitualmente con la celda «Donker Gat», el «Agujero Oscuro». Sin embargo, los investigadores han establecido que la estancia que durante mucho tiempo se consideró aquella mazmorra probablemente sirvió como almacén de municiones y, más tarde, de carbón. La sala de interrogatorios original y la mazmorra se encontraban en dos habitaciones del Antiguo Edificio de Reclutamiento. Hoy no es posible identificar la puerta exacta tras la cual Tas pasó trece meses y diecisiete días.
Información práctica
Sitio web oficial: de 09:00 a 16:00 todos los días. Las páginas del sitio ofrecen información contradictoria sobre la última venta de entradas y los cierres en días festivos; compruébalo el día de la visita.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Los muros y la forma defensiva se ven bien desde fuera; los patios y las salas del museo requieren una visita por separado. Dentro, ten en cuenta que no es solo un monumento arquitectónico, sino también un antiguo lugar de reclusión.
