Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cúpula de Toki Sarrofon
- Cúpula de Toki Telpakfurushon
- Tim de Abdulla Khan
- Cúpula de Toki Zargaron
La historia del lugar
Aquí, varios mercados cubiertos se suceden a lo largo de la calle comercial de la antigua Bujará. Las cúpulas se levantaban sobre los cruces: los pasajes de las calles llevaban a la sala central, y los nichos comerciales se disponían por sus bordes para que los compradores no bloquearan el camino entre las puertas, los caravasares y las plazas. En la segunda mitad del siglo dieciséis, el gobernante Abdullah Khan II amplió esta serie con la cúpula de los joyeros y el mercado cerrado de telas. Ahora, bajo las bóvedas se venden recuerdos, alfombras, telas y joyas, y la antigua distribución de las ocupaciones se conserva con mayor precisión en los nombres de los mercados.
Un mercader que llegaba a Bujará con telas de la India o plata iraní no podía ponerse enseguida a buscar seda local. Primero necesitaba dinero que aceptaran los vendedores de Bujará. Para ello acudía a los sarrafs, cambistas y prestamistas, bajo la cúpula meridional de Toki Sarrofon. Su nombre todavía significa «Cúpula de los cambistas». El sarraf recibía las monedas traídas y entregaba a cambio monedas de Bujará: puls de cobre, tangas de plata o tillas de oro, monedas locales. Las monedas de distintas tierras e incluso de distintas casas de moneda diferían en peso y en contenido de metal precioso, por lo que un error en el cálculo reducía el capital propio del cambista. También podía prestarle al mercader la suma que le faltaba. Entonces el recién llegado compraba mercancías antes de vender la carga que había traído, y el sarraf esperaba la devolución del dinero y ganaba con el préstamo.
Entre esos intermediarios había mercaderes indios. Las casas comerciales familiares enviaban a Bujará agentes con mercancías recibidas a crédito. El agente vendía una parte de la carga, volvía a invertir los ingresos en comercio y crédito y a menudo permanecía en la ciudad durante varios años. Para él, Bujará era el lugar donde debía devolver el capital confiado y ganar lo suficiente para que el viaje por las rutas caravaneras tuviera sentido. Para los artesanos locales, su dinero significaba la posibilidad de comprar materias primas y elaborar el siguiente lote de mercancías.
Tras recibir monedas de Bujará o crédito, el mercader seguía por la misma calle comercial. Bajo Toki Telpakfurushon se sentaban vendedores de tocados; antiguamente, este mercado también se relacionaba con libreros. En el cerrado Tim de Abdulla Khan se guardaban telas y seda. Junto a Toki Zargaron, los joyeros vendían objetos terminados y trabajaban en talleres próximos a las tiendas. Los nombres fijaron las ocupaciones de las personas: «telpakfurushon», vendedores de gorros; «zargaron», joyeros. Sin embargo, no había una división estricta: en las filas comerciales también vendían maestros de otros oficios.
Las cúpulas se levantaban sobre los cruces. Los pasajes de las calles llevaban a los compradores directamente a la sala central, y las tiendas ocupaban los nichos de sus bordes. Así, el comercio no bloqueaba el tránsito y, al mismo tiempo, captaba a quienes caminaban entre las puertas, los caravasares y las plazas centrales. En la segunda mitad del siglo dieciséis, Abdullah Khan II, un gobernante que buscaba afianzar a Bujará como capital, amplió esta cadena comercial. Bajo su gobierno aparecieron la cúpula de los joyeros y el mercado cerrado de telas que recibió su nombre.
Hoy ya no hay mesas de cambistas bajo Toki Sarrofon: allí venden recuerdos, telas y artesanías. En Tim de Abdulla Khan siguen expuestos alfombras y textiles, y bajo Toki Zargaron todavía se venden joyas. El antiguo orden se conserva con mayor precisión en los nombres: el dinero se cambiaba junto a Lyabi Hauz, las telas se comerciaban más adelante por la calle y los joyeros se sentaban más cerca de Poi-Kalyan.
Información práctica
Los pasos peatonales bajo las cúpulas están accesibles permanentemente; los horarios de las tiendas varían.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Son pasajes comerciales en funcionamiento: no se detenga en un lugar estrecho y pida permiso antes de fotografiar a las personas. No es necesario comprar nada para observar la estructura de las cúpulas.
