Parada 3 de 9

Avenida Caseros

Avenida Caseros

La casa explicará a quién alojaban junto al ferrocarril y cómo el alquiler dio forma a toda una fachada.

20 min
Hilera de casas antiguas con torres esquineras coronadas por cúpulas
Roberto Fiadone · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Cinco puertas de roble
  • Miradores
  • Mansardas
  • Líneas quebradas de los balcones

La historia del lugar

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A lo largo de la Avenida Caseros se extiende durante casi ciento veinte metros una fachada común, aunque por dentro está dividida en cinco partes independientes. Las hojas de roble de las cinco entradas dan acceso a portales distintos; en total hay aquí cuarenta y cuatro viviendas, y las secciones de esquina se elevan con plantas adicionales y mansardas. Los miradores sobresalen sobre la acera, y los balcones cambian de dirección junto con la pendiente de la avenida. En la planta baja funcionaban antes talleres; ahora los han sustituido cafés y restaurantes.

A comienzos del siglo veinte, Alberto Anchorena, propietario de cinco solares contiguos frente al Parque Lezama, los reunió en una gran casa de renta. La inversión debía recuperarse mediante el alquiler de viviendas y locales comerciales, por lo que el encargo se concibió para unos inquilinos concretos: administradores y empleados británicos del Ferrocarril del Sud.

Su lugar de trabajo estaba a unas pocas manzanas de aquí. La compañía británica administraba una red cuyas líneas convergían en la Estación Constitución. Anchorena contrató al arquitecto suizo Christian Schindler para alojar a los ferroviarios cerca de esta estación terminal. Entre mil novecientos diez y mil novecientos doce, Schindler reunió cinco cuerpos residenciales independientes en una sola fachada de unos ciento veinte metros de longitud.

Aquí solo hay un palacio único por fuera. Tras las cinco puertas de roble hay accesos distintos, y el edificio tiene en total cuarenta y cuatro viviendas. Los cuerpos de esquina recibieron plantas adicionales y mansardas, los miradores sobresalieron sobre la acera y las líneas de los balcones tuvieron que quebrarse siguiendo la pendiente de la avenida. En la planta baja dejaron locales que aportaban un alquiler aparte: al principio funcionaban allí sobre todo talleres; ahora los ocupan en su mayor parte cafés y restaurantes.

El proyecto de Anchorena funcionó. Los ferroviarios británicos se instalaron en la casa, y los vecinos del barrio la apodaron «Casa de los Ingleses». En Buenos Aires se llamaba conventillos a las casas de renta multifamiliares; aquí la palabra sonaba inusual por los inquilinos acomodados, las viviendas independientes, las escaleras de mármol y los ascensores de reja. Tras la aprobación de la ley de propiedad horizontal en mil novecientos cuarenta y ocho, las viviendas comenzaron a venderse a propietarios distintos. Ya no quedaron el antiguo propietario único ni el grupo inicial de inquilinos, pero el nombre «Casa de los Ingleses» los sobrevivió.

La propia avenida recibió su nombre antes que esta casa. Caseros es el nombre de la Batalla de Caseros, que tuvo lugar el tres de febrero de mil ochocientos cincuenta y dos, muy al noroeste de aquí. Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires, estaba encargado de los asuntos exteriores de la Confederación Argentina, retenía los ingresos aduaneros del puerto de la capital y aplazaba la convocatoria de un congreso constitucional general. Justo José de Urquiza, gobernador y gran ganadero de la provincia de Entre Ríos, buscaba libertad para el comercio fluvial y un nuevo acuerdo entre las provincias. Rompió su alianza con Rosas y condujo contra él al Ejército Grande, integrado por tropas de Entre Ríos, Corrientes, Uruguay y Brasil.

Urquiza venció. Rosas firmó su renuncia y se marchó a Inglaterra, mientras que el vencedor reunió a los gobernadores e inició un proceso que culminó con la adopción de la Constitución de mil ochocientos cincuenta y tres. Buenos Aires se negó entonces a adherirse a ella y se separó de la Confederación. Fue durante este período, el veinticinco de agosto de mil ochocientos cincuenta y siete, cuando se dio a la calle el nombre de Caseros.

Hoy ese nombre figura en las placas y, entre Defensa y Bolívar, siguen sucediéndose cinco puertas de roble: cinco partes de la casa de renta que Anchorena construyó para los empleados del ferrocarril británico.

Información práctica

Tiempo en la parada20 min
Siguiente puntoMuseo de Arte Moderno de Buenos Aires
Entradaacceso libre
Abrir en mapas

Calle urbana abierta; los establecimientos de las plantas bajas funcionan según su propio horario.

Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Son viviendas, así que obsérvelas desde la calle y no entre en los espacios interiores sin invitación. Para una vista completa, sitúese en el lado opuesto de la avenida.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Gire hacia Defensa y continúe hasta el edificio de ladrillo rojo del museo.

Parada 3 de 9Después: Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

Ruta terminada

Paseo completado

«San Telmo: ciudad vieja, mercados y tango» — 9 paradas, aprox. 2,4 km, 3–4 horas.

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