Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de ladrillo rojo
- Gran puerta de madera
- Herrajes
- Remaches metálicos
La historia del lugar
El ladrillo rojo, la pesada puerta de madera con bandas de hierro y los remaches salientes han conservado al edificio su aspecto industrial. Tras esta fachada funciona el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires: aquí se guarda la colección y se renuevan las exposiciones de arte argentino y extranjero de los siglos veinte y veintiuno. La puerta y el metal de la entrada proceden del anterior propietario del edificio, mientras que el espacio interior está ocupado ahora por la colección y las exposiciones.
El acta que concedía al museo este edificio se firmó sobre el capó de un automóvil estacionado junto a la entrada. En mil novecientos ochenta y seis, el subdirector del organismo municipal de cultura, Mario "Pacho" O'Donnell, procuraba conseguir una sede permanente para la colección. El alcalde Julio César Saguier aceptó, y los funcionarios formalizaron en plena calle la transferencia del antiguo almacén de tabaco.
Para entonces, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires acababa de cumplir treinta años. Su fundador y primer director, Rafael Squirru, abogado y crítico de arte de treinta y un años, quería ofrecer a los jóvenes artistas argentinos un lugar junto a los maestros reconocidos e incorporar a la programación del museo la fotografía, el diseño y otros géneros nuevos. La institución fue creada en mil novecientos cincuenta y seis, pero las plantas que se le habían prometido en el futuro Teatro San Martín seguían en construcción. Durante cuatro años, Squirru negoció exposiciones en galerías ajenas, el Jardín Botánico y otros espacios disponibles. Los periódicos apodaron a la institución Museo Fantasma.
En mil novecientos sesenta, el museo consiguió un espacio en el Teatro San Martín, pero aún no tenía edificio propio. La colección crecía con compras y donaciones, y las reservas ocupaban cada vez más espacio. Roberto del Villano, que asumió la dirección del museo en mil novecientos ochenta y tres, decidió llevar el traslado hasta el final. El documento firmado sobre el capó le transfería el almacén de la compañía tabacalera Noblesse Piccardo, construido en mil novecientos dieciocho. Aún quedaba por transformar el almacén en salas de exposición.
Del Villano recurrió a la Asociación Amigos del Museo de Arte Moderno. Su presidente, el arquitecto Santiago Sánchez Elía, entregó sin cobrar el proyecto y el trabajo de su estudio de arquitectura. La cineasta María Luisa Bemberg y otros miembros de la asociación aportaron dinero para la obra. Durante la remodelación se conservaron la fachada de ladrillo rojo, la gran puerta de madera, los herrajes y los afilados remaches metálicos: detalles del antiguo almacén industrial.
El primero de septiembre de mil novecientos ochenta y nueve acudieron aquí más de cinco mil personas. Del Villano concluía su labor como director ya en el edificio que al museo le había faltado desde su fundación. Ahora, tras la fachada del almacén, se guarda la colección del museo y se muestran exposiciones temporales de arte argentino y extranjero de los siglos veinte y veintiuno. La puerta de madera con hierro quedó de la compañía tabacalera; el museo tras ella apareció gracias al acta firmada fuera, sobre el capó de un automóvil.
Información práctica
Lun., mié.–vie. 11:00–19:00; sáb.–dom. y festivos 11:00–20:00; mar. cerrado, excepto festivos.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Las exposiciones requieren tiempo y entrada aparte. Incluso sin visitarlo, la fachada permite leer el pasado fabril del museo; no intente recorrer deprisa las dos colecciones vecinas.
