Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Línea baja del tejado
- Fachada en la pendiente
- Pasajes interiores entre niveles
- Gran sala ovalada
La historia del lugar
Una parte considerable del Palacio de Bellas Artes (Bozar) está integrada en la empinada ladera sobre la Rue Ravenstein. Según las condiciones municipales, no se podía ocultar la vista desde la cima de la colina, y a lo largo de la calle se exigían pequeñas tiendas. La gran sala de conciertos se situó abajo; por encima se dispusieron salas para escultura y pintura, iluminadas de forma diferente; los corredores conectan estos niveles, y el tejado bajo deja la colina abierta. Desde las primeras temporadas, sociedades independientes se ocupaban aquí de conciertos, exposiciones, espectáculos, conferencias y proyecciones de cine, cada una con su propio comité y fondo de garantía.
En el verano de mil novecientos veinte, el Gobierno belga pidió al Parlamento nueve millones de francos para construir salas de exposiciones y un gran recinto para conciertos. La Cámara de Diputados aceptó por unanimidad, pero los senadores consideraron excesivo el gasto y lo rechazaron. El proyecto, ya encargado al arquitecto Victor Horta, se quedó sin dinero.
Entonces Adolphe Max, alcalde de Bruselas y empeñado en llevar la construcción hasta el final, invitó a Henri Le Bœuf. La profesión principal de Le Bœuf era la banca; dedicaba su tiempo libre a la crítica musical y a la organización de conciertos. Ahora se necesitaban a la vez ambos oficios: encontrar cómo pagar el edificio y saber de antemano con qué llenar sus salas.
El cuatro de abril de mil novecientos veintidós, los fundadores registraron una sociedad sin ánimo de lucro con gestión privada y una misión pública. La ciudad le cedió el solar, la sociedad emitió bonos por quince millones de francos y el Estado garantizó los intereses y la amortización del préstamo. Los senadores rechazaron un pago presupuestario directo; aceptaron la garantía de la deuda de una organización independiente. Le Bœuf se convirtió en su director gerente.
Por eso el Palacio de Bellas Artes (Bozar) apareció aquí. La ciudad proporcionó un solar incómodo en una pendiente pronunciada, entre la plaza frente al Palacio Real de Bruselas y la Rue Ravenstein. Las condiciones municipales prohibían ocultar la panorámica desde la cima de la colina y exigían disponer una hilera de pequeñas tiendas a lo largo de la calle. Horta, que tenía que albergar exposiciones, conciertos y reuniones públicas, rehízo los planos cinco veces. Situó la gran sala de conciertos en la parte baja del solar; por encima colocó salas para escultura y pintura, que requerían una iluminación distinta. De ahí la baja línea del tejado y los pasajes interiores entre varios niveles: una parte considerable del centro se encuentra por debajo de la fachada ante la que se sitúa el público.
Le Bœuf también intervenía en el trabajo de Horta. Discutían especialmente sobre el gran auditorio de conciertos. Al principio, el arquitecto concibió una sala con forma de cruz latina. Cuando el contratista propuso sustituir la estructura de acero por hormigón armado más barato, Horta eligió una planta ovalada. Le Bœuf temía por la acústica y exigió que el arquitecto estudiara las mejores salas europeas. Horta se negó. Entonces el propio banquero envió los planos a un especialista parisino en acústica y siguió discutiendo con el arquitecto sobre el escenario, la distancia entre las butacas y la iluminación. Un error perjudicaría sus dos reputaciones: respondía tanto del préstamo como de los futuros conciertos.
La gran sala se inauguró el diecinueve de octubre de mil novecientos veintinueve. Más tarde recibió el nombre de Henri Le Bœuf. La forma ovalada se conservó, y la calidad de la acústica se comparaba con la de las salas de Viena, Ámsterdam y Boston.
Tras la inauguración, Le Bœuf trasladó al programa prácticas que conocía de la banca. Sociedades independientes se ocupaban de conciertos, exposiciones, espectáculos y conferencias; cada una tenía su propio comité y fondo de garantía, y alquilaban los espacios al Palacio de Bellas Artes (Bozar). Ya en las primeras temporadas se mostraba pintura contemporánea, se invitaba a orquestas y conferenciantes y se organizaban proyecciones de cine. El centro no dependía de una sola colección ni de un solo tipo de arte.
Hoy, en un mismo programa siguen coincidiendo conciertos, exposiciones temporales, cine, espectáculos y conversaciones públicas. El nombre «Bozar» designa este programa cultural desde dos mil dos; el nombre oficial del edificio y de la institución siguió siendo el Palacio de Bellas Artes (Bozar). Tras la baja fachada, su principal sala ovalada aún lleva el nombre del banquero al que llamaron después de la negativa a conceder fondos.
Información práctica
Exposiciones habitualmente Mar-Dom 10:00-18:00; taquilla 10:00-17:00, Lun cerrado.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Desde fuera se aprecia bien el compromiso arquitectónico; los conciertos y las exposiciones exigen una planificación por separado.
