Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Doce columnas corintias
- La fachada tras la columnata
- Palcos de espectadores
La historia del lugar
Una columnata de doce columnas corintias da a la plaza, y tras ella se encuentra la gran sala de espectadores de la Ópera Nacional de Burdeos. La levantaron después del incendio del escenario anterior: el gobernador de Guyena encargó el proyecto al arquitecto parisino Victor Louis, aunque los magistrados municipales preferían otra opción. En mil setecientos ochenta se alzó el telón en el nuevo teatro y, desde entonces, sus palcos y su patio de butacas sirven a la ópera y al ballet.
En febrero de mil ochocientos setenta y uno, las butacas del patio de butacas del Gran Teatro de Burdeos quedaron cubiertas por una plataforma continua, a ras del escenario. Sobre el escenario instalaron la mesa del presidente, los puestos de los secretarios y la tribuna parlamentaria. Los palcos se destinaron a los diputados y, delante de ellos, colocaron en filas bancos tapizados de terciopelo rojo. El arquitecto Edmond de Joly transformaba apresuradamente la sala de ópera en el recinto de la Asamblea Nacional.
Para ello eligieron el edificio público más espacioso de Burdeos. Tras la derrota de Francia en la guerra con Prusia, París seguía cercada y la delegación gubernamental se retiró a Burdeos. Los diputados recién elegidos debían decidir si aceptaban las condiciones de paz y formar un nuevo gobierno.
Para entonces, el teatro llevaba ya casi noventa años al servicio de la ciudad. Tras el incendio de la antigua sala, el gobernador de Guyena, el duque de Richelieu, encargó el proyecto al arquitecto parisino Victor Louis, aunque los magistrados municipales apoyaban otro proyecto. En mil setecientos ochenta se inauguró aquí un nuevo escenario con una sala de espectadores enorme para la época. Hoy, tras las doce columnas corintias, continúan representándose óperas y ballets de la Ópera Nacional de Burdeos. Precisamente las dimensiones y la disposición de esta sala permitieron albergar aquí a cientos de diputados en mil ochocientos setenta y uno.
Entre los elegidos estaba Giuseppe Garibaldi, republicano italiano y comandante de un ejército de voluntarios que había venido a luchar por Francia. Ni siquiera había presentado su candidatura, pero los electores de hasta cuatro departamentos le otorgaron mandatos. Garibaldi quería apoyar a la república con su voto y después renunciar al mandato: seguía siendo ciudadano de Italia y no pensaba hacer carrera en el parlamento francés.
En la primera sesión, el presidente leyó su declaración de renuncia. Garibaldi pidió la palabra para explicar su decisión y agradecer a los electores, pero el presidente se la negó. El general salió del teatro, y los ciudadanos y guardias nacionales reunidos junto a las escalinatas lo aclamaron.
Tres semanas después, los diputados volvieron a examinar sus elecciones. El candidato que había perdido frente a Garibaldi en Argelia exigió que se declarara inelegible al italiano y que se le entregara a él el escaño vacante sin una nueva votación. El motivo era sencillo: Garibaldi no era ciudadano francés.
Entonces subió a la tribuna levantada sobre el escenario Victor Hugo, escritor, diputado por el departamento del Sena y republicano convencido. Por resistirse al régimen de Napoleón Tercero, pasó diecinueve años en el exilio y regresó a Francia solo tras la caída del imperio. El nuevo mandato era para él su primer cargo electo desde su regreso.
Hugo recordó que los Estados europeos no acudieron en ayuda de Francia, pero el italiano Garibaldi sí vino y combatió. Los diputados de los escaños de la derecha empezaron a gritar que el general supuestamente solo había fingido participar en la guerra. Uno de ellos declaró que las palabras de Hugo ofendían al país; otro gritó que la asamblea no quería escuchar semejante francés.
Hugo intentó varias veces terminar su discurso. Por fin dijo que los diputados primero se habían negado a escuchar a Garibaldi y ahora se negaban a escucharlo a él mismo, y anunció su renuncia. Al bajar de la tribuna, tomó una pluma de un taquígrafo y, de pie junto al borde de su mesa, escribió la declaración. El presidente le propuso que reconsiderara su decisión, pero Hugo respondió que no volvería a aquella sala.
Garibaldi nunca obtuvo un escaño en la asamblea francesa. El mandato de diputado de Hugo terminó aquí, junto a la tribuna provisional sobre el escenario del teatro. Después desmontaron la plataforma sobre el patio de butacas, los bancos rojos y las mesas de los taquígrafos. En los palcos vuelven a sentarse espectadores y, en el lugar de la tribuna parlamentaria, instalan decorados.
Información práctica
Exterior: en cualquier momento. Visita oficial a través de la Office de Tourisme: desde 10 euros, unos 50 minutos, con reserva; el primer domingo de cada mes el edificio suele abrirse gratuitamente de 14:00 a 18:00.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La columnata y las figuras revelan bien el diseño sin entrar. El interior azul, blanco y dorado solo puede verse con acceso independiente, así que planifique la visita guiada o la representación independientemente del paseo.
