Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre degli Asinelli
- La inclinada Torre Garisenda
- Placa junto al número 6 de Piazza della Mercanzia
- La amplia salida de Via Rizzoli
La historia del lugar
La torre alta lleva el apellido Asinelli; la baja e inclinada, Garisenda. A comienzos del siglo doce, estas familias boloñesas levantaron las torres junto a sus casas. Dentro podían refugiarse y defenderse durante las luchas internas de la ciudad; desde fuera, la altura indicaba a los vecinos cuánto dinero y cuántos hombres tenía la familia. Para semejante declaración eligieron uno de los principales cruces de Bolonia.
El nombre de la plaza conserva algo que ya no está aquí. Porta Ravegnana era una puerta de la primera muralla urbana: desde ella partía el camino hacia Rávena. Aquí convergían las vías que hoy se llaman Via Rizzoli, Strada Maggiore, Via San Vitale y Via Zamboni. A finales del siglo trece, la comuna urbana compró y derribó varias casas para que el estrecho nudo de caminos se convirtiera en plaza.
La Torre Garisenda comenzó a inclinarse poco después de su construcción. A mediados del siglo catorce, los maestros de la ciudad desmontaron su parte superior por temor a que se derrumbara. Ahora los ingenieros vuelven a reforzar esta torre, y la Torre degli Asinelli está cerrada a las visitas por las obras cercanas. En la primavera de dos mil veintiséis, los constructores comenzaron a instalar setenta micropilotes de hasta veintiún metros de profundidad. Sobre ellos deberán apoyarse dos máquinas metálicas: los cables permitirán aplicar a la Torre Garisenda una pequeña fuerza de equilibrado mientras los especialistas trabajan en su base.
La amplia salida de Via Rizzoli hacia las torres apareció tras otra decisión. Ya a finales del siglo diecinueve, aquí comenzaba la estrecha calle comercial de Mercato di Mezzo, el Mercado Medio. El plan municipal de mil ochocientos ochenta y nueve proponía despejarla para abrir una avenida moderna y recta. Para ello era necesario retirar las casas antiguas entre el centro y Porta Ravegnana.
Alfonso Rubbiani, restaurador de edificios medievales boloñeses y fundador de un comité para proteger la ciudad antigua, quería trazar la nueva vía sin una demolición total. La restauración era su profesión: trabajaba en palacios, iglesias y puertas que el plan municipal consideraba obstáculos para el tráfico. Junto con el arquitecto Gualtiero Pontoni, unió sobre el plano los callejones existentes para conservar las casas y las torres de Mercato di Mezzo.
El seis de junio de mil novecientos nueve, Rubbiani presentó el proyecto a los artistas reunidos en el Palazzo dei Notai. Lo aprobaron, pero el ayuntamiento dejó la propuesta sin ejecutar. Rubbiani murió en mil novecientos trece, tres años antes de que el desmontaje de las casas revelara una prueba inesperada de sus temores.
De entre las ampliaciones tardías aparecieron los restos de otras tres torres medievales: Artenisi, Guidozagni y Riccadonna. Antes del despeje, sus fustes de ladrillo estaban integrados en edificios residenciales y comerciales. Ahora se alzaban aisladas, junto a la Torre degli Asinelli y la Torre Garisenda, y la ciudad podía conservar de una vez cinco torres en un mismo cruce.
El Comité para la Bolonia Histórica y Artística continuó la lucha. El profesor de filosofía Giorgio Del Vecchio comenzó a recoger firmas para conservar el hallazgo. Las protestas llegaban desde distintas ciudades de Italia. El Consejo Superior de Antigüedades y Bellas Artes ordenó liberar las torres de las construcciones adosadas y fotografiarlas cuidadosamente, pero no prohibió destruirlas.
Guidozagni, que se encontraba en mal estado, fue desmontada en abril de mil novecientos diecisiete. Para marzo de mil novecientos diecinueve, Artenisi y Riccadonna habían desaparecido. El ayuntamiento obtuvo una Via Rizzoli recta y solares para nuevos edificios; los participantes en la campaña obtuvieron fotografías de las tres torres que no pudieron salvar.
Detrás de la Torre Garisenda, junto al número seis de Piazza della Mercanzia, una placa señala el lugar de Artenisi, Guidozagni y Riccadonna. Por encima del pavimento no queda nada de ellas.
Información práctica
La plaza está abierta las veinticuatro horas; la subida a la Torre degli Asinelli está cerrada por restauración.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El relato no requiere subir: ambas torres se distinguen bien desde la plaza. Compruebe por separado si es posible subir al interior.
