Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Telares domésticos
- Paños de seda hecha a mano
- Viviendas a lo largo del callejón
La historia del lugar
Niphon Manuthas heredó de su madre un taller de tejido. Ella se ganaba la vida con la seda y era una de las artesanas de Ban Khrua a las que Jim Thompson encargaba trabajo a mediados del siglo veinte. Niphon creció entre telares domésticos, llevaba las telas terminadas a los clientes y, según sus recuerdos, entregó a Thompson el último lote antes de su desaparición. Hoy, el taller de Niphon es la última empresa familiar de tejido que sigue funcionando en Ban Khrua.
El telar llegó a esta familia mucho antes que Thompson. Los antepasados de los residentes locales eran cham: musulmanes de Camboya, cuyos orígenes más remotos se relacionan con el estado de Champa, en el territorio del actual Vietnam. A finales del siglo dieciocho, algunas familias cham llegaron a Siam —así se llamaba entonces Tailandia— como refugiadas; otras acabaron aquí tras campañas militares, y los hombres de familias que ya vivían en el país se incorporaron a unidades de voluntarios cham.
Tras la Guerra de los Nueve Ejércitos, el rey Rama I, que defendía la capital recién fundada de una invasión birmana, asignó a los guerreros cham y a sus familias tierras al este de las fortificaciones urbanas. Más tarde se asentaron aquí nuevos grupos de cham, musulmanes de Camboya. No recibieron un barrio urbano vacío: tuvieron que despejar campos, excavar tramos de canales y establecer un asentamiento con mezquitas y cementerios. Los hombres servían como soldados y barqueros, y pescaban. Las mujeres tejían sarongs, paños para la cintura y telas a cuadros para la familia y para vender. El telar proporcionaba ingresos mientras los hombres partían al servicio.
El asentamiento se llamaba Ban Khaek Khrua, la aldea de las familias musulmanas. El nombre actual, Ban Khrua, es una abreviación de esa denominación. No se refiere a una sola calle, sino a varias comunidades conectadas a ambos lados del canal, cada una con su propia mezquita y su propio cementerio.
Hacia mediados del siglo veinte, los tejidos industriales desplazaban a la seda hecha a mano; sin embargo, las familias de Ban Khrua aún mantenían telares en casa. En mil novecientos cuarenta y siete, los sarongs a cuadros de las tejedoras locales llamaron la atención de Jim Thompson, un empresario estadounidense que buscaba tela para vender en el extranjero. Llegó ante las artesanas con nuevos colores y grandes pedidos, pero no las reunió de inmediato bajo el techo de una fábrica: la seda se producía en las viviendas de todo el barrio.
Según Niphon, cinco familias, incluida la suya, se convirtieron en los principales proveedores. Thompson distribuía entre sus socios participaciones de su empresa según su contribución. Los pedidos proporcionaron a los tejedores dinero para la electricidad y la reforma de las casas; algunas familias se enriquecieron. El producto que las mujeres antes tejían para su propia economía doméstica y para el mercado vecino salía de estos callejones hacia compradores extranjeros.
Después de la desaparición de Thompson en mil novecientos sesenta y siete, los pedidos domésticos empezaron a disminuir. Niphon siguió produciendo tela para su empresa durante unos diez años. En mil novecientos ochenta y ocho, los propietarios trasladaron la producción principal a una fábrica de la provincia de Nakhon Ratchasima y llevaron allí parte de los telares domésticos que iban cerrando.
Niphon conservó el taller de su madre en Ban Khrua. En sus telares se sigue tejiendo seda en el mismo lugar donde los pedidos se distribuían entre las casas y el trabajo no se medía por turnos de fábrica, sino por la contribución de cada familia.
Información práctica
Barrio residencial sin control de entradas; venga de día, camine en silencio y respete la vida privada de los residentes.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Este es un barrio residencial: mantenga el silencio y pida permiso antes de fotografiar a las personas.
