Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Columnata exterior
- Brecha central
- Frontón occidental
- Bloques de piedra de la cella
La historia del lugar
Al anochecer del veintiséis de septiembre de mil seiscientos ochenta y siete, el Partenón aún tenía techo. En dos mil años, el edificio había sido convertido primero en iglesia y después en mezquita, pero su sala principal seguía siendo un recinto cerrado con muros de mármol.
Los atenienses lo levantaron en el siglo quinto antes de nuestra era para Atenea Pártenos, Atenea Virgen, protectora de la ciudad. Su enorme estatua se alzaba en la sala principal; de ese nombre procede también el nombre del Partenón. Para el siglo diecisiete, la estatua había desaparecido hacía mucho tiempo y la Acrópolis volvía a servir de fortaleza.
Francesco Morosini, comandante de la flota veneciana, llegó a Atenas para combatir contra el Imperio otomano. Por sus anteriores conquistas en Morea —así se llamaba entonces al Peloponeso—, el Senado de Venecia ya le había erigido en vida un busto de bronce. La toma de la Acrópolis debía prolongar sus victorias.
La guarnición otomana, que debía defender la fortaleza, se retiró a la cima junto con sus familias y sus bienes. Llevaron al Partenón objetos de valor y pólvora. La sala de la antigua mezquita se convirtió en depósito de municiones y refugio para personas.
Durante varios días, los morteros venecianos bombardearon las fortificaciones. Los proyectiles unas veces no llegaban y otras sobrevolaban la roca. Al anochecer del veintiséis de septiembre, una bomba atravesó el techo del Partenón y alcanzó el depósito de pólvora.
La explosión derribó tres de los cuatro muros de la sala principal. Se desplomaron seis columnas del lado sur, ocho del norte, casi todo el pórtico oriental y cerca de tres quintas partes del friso de mármol. Murieron más de trescientas personas, entre ellas quienes se refugiaban dentro. El incendio continuó toda la noche y el día siguiente.
Morosini comunicó a Venecia el acierto. En efecto, acercó el desenlace que necesitaba: unos días después, los defensores entregaron la Acrópolis. Pero los venecianos no lograron conservar Atenas. En la primavera del año siguiente, Morosini retiró las tropas y la guarnición otomana regresó.
Antes de retirarse, el comandante quiso llevarse un trofeo. En el frontón occidental aún permanecía el carro de Atenea con caballos de mármol, parte de la escena de su disputa con Poseidón por el patronazgo de Atenas. Los trabajadores de Morosini sujetaron las esculturas con cuerdas y empezaron a bajarlas. Los aparejos se rompieron, las figuras cayeron sobre la roca y se hicieron añicos. La cabeza de una mujer, probablemente perteneciente a este grupo, fue llevada por el secretario del comandante; más tarde la hallaron en Venecia y ahora se encuentra en el Museo del Louvre.
La brecha abierta en medio del Partenón quedó tras la explosión de la pólvora. El vacío del frontón occidental conserva la huella del segundo intento de Morosini: primero atravesó el edificio con un proyectil y después dejó caer de él el carro de Atenea.
Información práctica
Sigue el régimen estacional de Acrópolis y Laderas; compruebe la franja horaria y la última entrada en hhticket/ODAP.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe desde el perímetro permitido: los andamios y las barreras forman parte de la restauración en curso.
