Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La inscripción «Teatro Holandés»
- El patio memorial al aire libre
- La llama eterna
- Fragmentos de los muros de la torre escénica
La historia del lugar
Detrás de la fachada con la inscripción «Teatro Holandés» ya no hay sala de espectáculos. En su lugar se ha dispuesto un patio memorial al aire libre. El nombre se conservó del popular teatro de Ámsterdam, inaugurado a finales del siglo diecinueve.
Durante la ocupación se prohibió a los judíos asistir a los demás teatros, y este pasó a llamarse Teatro Judío: aquí solo podían actuar artistas judíos y únicamente ante público judío. En el verano de mil novecientos cuarenta y dos desapareció también esta última función teatral. Tras renunciar a instalar un centro de reunión en la Sinagoga Portuguesa, los alemanes eligieron el edificio de Plantage: una gran sala cerrada se encontraba junto al barrio judío. Aquí traían a personas detenidas y convocadas por citación, las registraban, las retenían durante varios días y después las enviaban a los campos de tránsito de Westerbork y Vught. Decenas de miles de personas pasaron por el antiguo teatro.
Emilia Meijer, de catorce años, fue traída aquí sola. La hija de un médico judío se escondía con su madre, pero descubrieron el refugio. Separaron a las mujeres y Emilia quedó en la cola de registro. Esperaba aguardar a su madre y todavía no comprendía que el nombre anotado en la ficha la vincularía a uno de los transportes más próximos.
Walter Süskind, jefe del personal judío del teatro, controlaba la cola. Los alemanes le encargaron mantener el orden, recibir a las personas y preparar las salidas. El propio Süskind era judío y había perdido su empleo dos veces por su origen: primero en Alemania y después en los Países Bajos ocupados. En Ámsterdam vivían su esposa y su hija pequeña. Su dominio del alemán y su puesto le permitían hablar con los guardias y circular por el edificio, pero no excluían a su familia de entre los perseguidos.
Süskind utilizó el acceso a las listas contra quienes le habían ordenado elaborarlas. Sus empleados retiraban fichas de registro, modificaban los datos y ayudaban a algunos prisioneros a desaparecer. Al ver a Emilia sin sus padres, la sacó de la cola y le ordenó que no volviera a dejarse ver por los registradores.
El ayudante médico Maurice Hirschel se encargó de esconder a la niña dentro del propio centro de reunión. Durante cinco semanas, Emilia pasaba de una parte de la sala a otra. Cuando preparaban una salida hacia Vught, se mantenía entre las personas que aún figuraban para Westerbork; cuando llamaban a un grupo para Westerbork, cambiaba de lado. La mayoría de los prisioneros permanecían aquí tres o cuatro noches. Emilia sobrevivió a varios de esos relevos: unas personas partían en un transporte y las butacas volvían a llenarse con quienes habían sido traídos tras las redadas.
El escondite dejó de funcionar cuando los alemanes ordenaron desalojar por completo el teatro para una gran limpieza. Hirschel escondió a Emilia bajo el tejado y le ordenó no salir hasta que el edificio quedara vacío. Regresó a buscarla de madrugada. El puesto de guardia de la entrada estaba vacío, y la niña salió por la puerta principal a Plantage. Hasta la liberación cambió varias veces de dirección clandestina, y después de la guerra se reunió con su padre. La madre de Emilia fue asesinada en Sobibor. Hirschel pasó él mismo a la clandestinidad y sobrevivió a la ocupación. Süskind fue deportado junto con su familia: su esposa, su hija y su madre fueron asesinadas en Auschwitz, y él murió durante una marcha de la muerte a comienzos de mil novecientos cuarenta y cinco.
Después de la guerra, los propietarios volvieron a alquilar el teatro, ahora con el nombre de «Piccadilly», para bodas, fiestas y reuniones. Un comité ciudadano decidió comprar el edificio y poner fin a los entretenimientos en esta dirección. De los trescientos mil florines necesarios, doscientos mil se reunieron mediante donaciones. El último tercio fue aportado anónimamente por el empresario y filántropo Bernard van Leer. En mil novecientos cuarenta y siete, la fundación creada por el comité entregó el teatro a la ciudad con dos condiciones: aquí no volvería a haber entretenimientos y se crearía una sala de duelo con una llama eterna.
Tras años de disputas, los responsables municipales instalaron el memorial, inaugurado en mil novecientos sesenta y dos. La deteriorada sala de espectáculos fue desmontada, conservando la fachada y fragmentos de los muros de la torre escénica. Entre ellos se encuentra el patio actual: este es precisamente el espacio que ocupaban las butacas, entre las cuales Emilia Meijer pasó durante cinco semanas de un grupo condenado a la deportación a otro.
Información práctica
Normalmente abre todos los días de 10:00–17:00, con entrada libre; hay excepciones en las festividades judías y en fechas concretas. Los grupos de 8 personas o más deben registrarse con antelación.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Este es un lugar de silencio, no una parada turística habitual. No bloquees la entrada, silencia el teléfono y reserva unos minutos sin audio; visita las partes accesibles del memorial conforme a las normas establecidas en el lugar.
