Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Inscripción de la fachada
- Puertas de la Gran Sala del Concertgebouw
- Filas de butacas
- Vestíbulo
La historia del lugar
La Gran Sala del Concertgebouw se rige por una división clara: la música permanece tras puertas cerradas, y el café y las bebidas se sirven en el vestíbulo y en la Sala de los Espejos, antigua sala de café. Dentro, las butacas están dispuestas en filas rectas; quienes llegan tarde esperan una pausa adecuada en el programa. Aquí sigue tocando la Real Orquesta del Concertgebouw y, junto a ella, actúan orquestas y solistas visitantes.
La inscripción de la fachada se traduce literalmente del neerlandés: «edificio de conciertos». Al principio era el nombre de la sala; la orquesta estable creada allí más tarde recibió el nombre de su lugar de trabajo.
Cuando el Concertgebouw abrió el once de abril de mil ochocientos ochenta y ocho, la Gran Sala del Concertgebouw tenía otro aspecto. Entre las sillas dispuestas libremente había mesitas. El público hablaba, pedía comida y bebidas, fumaba. La música acompañaba una velada social, y en el propio edificio se previó un apartamento para el encargado del bufé.
Unos meses después, los propietarios de la sala decidieron reunir su propia orquesta estable. Para ello contrataron a Willem Kes, violinista y director, que debía convertir a músicos de distintos conjuntos en un conjunto cohesionado. Kes exigía una entrega total: multaba a quienes llegaban tarde a los ensayos y obligaba a quienes se preparaban mal a estudiar las partes después de los demás.
Exigió las mismas reglas al público. Kes no levantaba la batuta hasta que la sala quedaba en silencio. Antes de que empezara la música, se volvía hacia las mesitas y esperaba; expulsaba con una sola mirada a los empleados del bufé que se demoraban entre los oyentes.
Los visitantes se resistieron. El Concertgebouw se construyó con el dinero de los accionistas, y una acción costaba mil florines. Un accionista anónimo escribió a un periódico de la ciudad y exigió que se restituyeran las antiguas costumbres: que se levantara la prohibición de fumar, se permitiera hablar y circular por la sala, y se proporcionara calzado silencioso a los camareros para que pudieran tomar pedidos durante la interpretación. Al director, el autor le pidió al menos que dejara de mirar con enfado a quienes habían venido a relacionarse.
La junta mantuvo la prohibición. Desde mil ochocientos noventa, las puertas de la Gran Sala del Concertgebouw empezaron a cerrarse durante los conciertos. En pocos años desaparecieron las mesitas y los camareros, y las butacas se colocaron en filas. Kes trabajó aquí siete años, recibió una invitación para dirigir una orquesta en Glasgow y se marchó. Su sucesor, Willem Mengelberg, recibió un conjunto ya disciplinado, preparado para las giras internacionales.
Este conjunto se llama ahora Real Orquesta del Concertgebouw. Sigue actuando en la Gran Sala del Concertgebouw, donde también tocan orquestas y solistas visitantes. El café y otras bebidas se reservan para el vestíbulo y la Sala de los Espejos, antigua sala de café. A quienes llegan tarde aún hoy solo se les permite entrar en un momento adecuado del programa.
Información práctica
Acceso al interior mediante concierto, visita guiada o programa específico; consulte el calendario y las normas de entradas en el sitio web oficial.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Para esta parada basta con observar desde la calle. Planifique por separado un concierto o una visita guiada al interior según la programación actual de la sala.
