Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Tres nichos semicirculares
- Orificios para fijar el revestimiento
- Cubeta cubierta de grava
- Arcos inferiores de piedra
La historia del lugar
Los romanos llamaban ninfeos a las fuentes urbanas monumentales dedicadas a las ninfas, guardianas mitológicas de los manantiales. En la segunda mitad del siglo segundo se instaló una fuente así junto al cruce de las calles principales de la Filadelfia baja, la antigua Amán, donde se reunían los habitantes de uno de los barrios más concurridos. En la fachada, de unos sesenta y ocho metros de longitud, se alternaban tres grandes nichos redondeados y dos niveles de nichos pequeños; en ellos se alzaban estatuas, y ante el muro de piedra había una piscina llena de agua. Ahora la cubeta está cubierta de grava, en el muro quedan los orificios del revestimiento de mármol y abajo se conservan arcos de piedra.
A mediados de los años noventa, el arqueólogo Mohammad Waheeb inició excavaciones ante este muro para resolver una antigua disputa. Unos investigadores consideraban que las ruinas eran unos baños; otros, un edificio público; y otros, una fuente monumental. Waheeb dirigía el equipo de campo del Departamento de Antigüedades de Jordania: debía determinar la función de la estructura y llegar a investigarla antes de que la densa edificación del centro cubriera las partes conservadas.
Cuanto más profundizaban los arqueólogos bajo la fachada, más agua afloraba. Tenían que rebajar su nivel; de otro modo, no podían llegar a las bóvedas inferiores. Esta complicación explicó también por qué los constructores romanos eligieron este lugar. Aquí convergían cursos de agua, y el agua de las colinas circundantes salía al pie de la ciudad baja. Los constructores condujeron la corriente bajo el edificio por pasadizos abovedados. Después ensancharon los apoyos y elevaron sobre ellos una planta monumental: el terreno húmedo debía sostener la enorme fachada de piedra.
Ante la fachada, el equipo de Waheeb descubrió una parte de una piscina de unos veintiséis por quince metros. Bajo el pavimento había fragmentos de tuberías de agua junto con cerámica del siglo segundo. También se conservaron dos fases constructivas de los arcos inferiores: bóvedas tempranas con clave y otras tardías que ensanchaban la base de la planta superior. Las excavaciones confirmaron que el agua era el elemento estructurador de toda la estructura, aunque el esquema exacto de abastecimiento de la piscina todavía no se ha reconstruido.
Así, las ruinas recibieron una explicación convincente. Los romanos llamaban ninfeos a las fuentes monumentales vinculadas a las ninfas, guardianas mitológicas de los manantiales. El Ninfeo de Amán, probablemente construido en la segunda mitad del siglo segundo, ocupaba uno de los lugares más concurridos de Filadelfia, junto al cruce de las calles principales. Su fachada se extendía unos sesenta y ocho metros. En tres grandes nichos semicirculares y dos filas de nichos pequeños se alzaban estatuas; los orificios en la piedra muestran dónde se fijaba el revestimiento de mármol. Delante había una cubeta llena de agua.
Ahora esta cubeta parcialmente descubierta está cubierta de grava. Bajo ella se conservan las bóvedas del antiguo curso de agua y fragmentos de tuberías, y en los muros, las fijaciones del mármol desaparecido. El agua ha abandonado la piscina abierta; durante las excavaciones aún ascendía desde abajo y no permitía a los arqueólogos llegar libremente a la base.
Información práctica
Visible desde la calle en cualquier momento; el acceso al interior de la zona arqueológica vallada y el estado de los pasos pueden variar según el lugar.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No espere una fuente en funcionamiento ni acceso libre al interior. Observe la estructura desde el lado accesible y tenga en cuenta el tráfico de las calles cercanas.
