Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Nave de temple
- Sala de montaje
- Grandes naves fabriles
- Placa de Zahnradstrasse
La historia del lugar
En la calle que lleva el nombre de la rueda dentada se conserva parte del complejo posterior de una fábrica de maquinaria. En el taller de tratamiento térmico se reforzaban las piezas, en la sala vecina se montaban las máquinas y, a través de los talleres y la expedición, los productos terminados se enviaban a los clientes. Las amplias naves, diseñadas para el equipamiento, acogieron tras la salida de la producción un escenario, una sala para el público y decorados temporales. Ahora los edificios fabriles acogen espectáculos, conciertos, exposiciones y veladas de clubes.
El camino de Max Maag hasta este emplazamiento comenzó con un engranaje estropeado. En mil novecientos ocho, el joven diseñador cometió un error al fresar la primera rueda en una máquina nueva. El perfil desplazado de los dientes le sugirió un modo de hacerlos más resistentes y de obtener una gran relación de transmisión con menor distancia entre los ejes. Maag calculó su propio sistema de engranaje, pero aún era necesario convertir los cálculos en máquinas herramienta y piezas de producción en serie.
Para entonces ya había abandonado el Politécnico de Zúrich, había entrado como aprendiz de mecánico y abierto una pequeña oficina de ingeniería. No tenía fábrica propia: las máquinas que desarrollaba eran fabricadas por empresas ajenas. El ingeniero necesitaba un taller, dinero y la posibilidad de responder él mismo de la precisión de cada rueda.
Se los proporcionó el empresario Jakob Muggli, que decidió invertir en la invención de Maag. En abril de mil novecientos trece, instaló para el diseñador un taller y una oficina en Hardstrasse, en los edificios vacíos de la fábrica de automóviles Saphir. Fue precisamente aquí donde Maag empezó a producir engranajes templados y rectificados, así como máquinas herramienta para fabricarlos. Su nombre pasó a designar tanto el método de engranaje como los productos de la fábrica. Se registraron patentes en catorce países y fabricantes extranjeros de maquinaria compraban licencias.
El rápido crecimiento exigía dinero, que el inventor seguía sin tener. En mil novecientos diecisiete, con la participación de la Sociedad de Banca Suiza, la fábrica se convirtió en una sociedad anónima. Maag conservó una participación y la dirección, pero después de la Primera Guerra Mundial los pedidos disminuyeron y la empresa se mantuvo gracias a créditos bancarios. En mil novecientos veinte nombraron director comercial a Georg Fischer, que debía salvar la empresa; a Maag le dejaron influencia principalmente sobre la parte técnica.
Siguió inventando rectificadoras, bombas de engranajes e instrumentos de medición. Pero, cuando la crisis se agravó y los compradores de licencias comenzaron a cancelar los pedidos de máquinas herramienta, su libertad inventiva ya dependía de quienes pagaban las deudas. En mil novecientos veintiséis, Maag abandonó la empresa que llevaba su apellido. Fischer y Albert Brupbacher obtuvieron la mayoría de las acciones y continuaron la producción; poco después, la firma abrió empresas en Italia y Francia. El propio Maag se dedicó a nuevos instrumentos de medición y órganos y, más tarde, fundó otra empresa: Micro-Maag.
Los primeros edificios a los que se trasladó no se han conservado. Ante nosotros están partes posteriores de la fábrica ampliada: el edificio de talleres y expedición, la nave de temple y la sala de montaje contigua. Tras la salida de la producción industrial a finales de los años noventa, los ocuparon organizadores de exposiciones, espectáculos, conciertos y veladas de clubes. Las grandes naves fabriles permitían alojar en su interior un escenario, una sala para el público y estructuras temporales; desde mil novecientos dos funciona aquí el espacio independiente Maag.
En Zahnradstrasse —la calle de la rueda dentada— han permanecido la nave de temple, la sala de montaje y el apellido del ingeniero. Al propio Maag lo apartaron de su fábrica hace casi un siglo; el nombre resistió tanto su salida como la desaparición de las máquinas herramienta.
Información práctica
El acceso a las salas depende de la programación de Maag; la observación exterior y los pasos alrededor cambian según los eventos y las obras.
Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Recorra el complejo por los pasos de acceso público: parte de los edificios se utiliza para trabajo y eventos y no está destinada a la visita libre.
