Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Muros de piedra blanca
- Entrada occidental
- Coros superiores
- Tumbas principescas
La historia del lugar
Los muros de piedra blanca de la Catedral de la Dormición de Vladímir ocultan el nivel superior sobre la entrada occidental: los coros, que antiguamente se llamaban polati. Esta parte del edificio forma parte de su antiguo núcleo de piedra y ha llegado hasta nuestros días. En el interior se encuentran tumbas principescas y episcopales; los servicios religiosos conviven aquí con las antiguas pinturas murales del museo.
«Dormición» es el nombre eclesiástico de la muerte de la Madre de Dios, comparada con el sueño antes de la resurrección. La catedral fue dedicada a este acontecimiento. El príncipe Andréi Bogoliubski ordenó construirla entre mil ciento cincuenta y ocho y mil ciento sesenta como templo principal de Vladímir. Se llama catedral porque aquí oficia un obispo. Todavía se celebran en ella servicios religiosos; al mismo tiempo, la catedral sigue siendo un museo con antiguas pinturas murales y tumbas principescas.
Tras la caída de Novy Gorod, los supervivientes se retiraron a Pecherny Gorod, donde se alzaba la Catedral de la Dormición de Vladímir. Allí entró Agafia, esposa del príncipe de Vladímir Yuri II Vsévolodovich. Yuri II Vsévolodovich estaba fuera de Vladímir: reunía un ejército para acudir en ayuda de la ciudad. En la catedral se encontraban con Agafia su hija Feodora, sus nueras, sus nietos, otras princesas, boyardas y una multitud de habitantes de la ciudad. Casi toda la familia del príncipe, de quien dependía la continuidad del linaje, se reunió en un solo edificio.
Las personas estaban dirigidas por Mitrofán, obispo de Vladímir y superior del principal templo urbano. Subieron a las polati, las galerías superiores que hoy se llaman coros, y se encerraron allí. Uno de los relatos de las crónicas añade que Mitrofán tonsuró como monjes a quienes lo desearon. La tonsura suponía renunciar a la posición y los bienes anteriores: las princesas, los boyardos y los habitantes de la ciudad se preparaban para morir ya sin las diferencias que habían organizado su vida anterior.
El siete de febrero de mil doscientos treinta y ocho, los guerreros mongoles irrumpieron en esta parte de la ciudad. Destrozaron las puertas de la catedral, amontonaron madera alrededor de los muros y le prendieron fuego. Las personas encerradas arriba murieron asfixiadas por el humo. Murieron Mitrofán, Agafia, su hija, las nueras, los nietos y los demás refugiados. Después, los atacantes retiraron el precioso revestimiento del icono principal, se llevaron los vasos litúrgicos, cortaron a hachazos parte de los iconos y saquearon los libros.
Los muros de piedra resistieron el incendio. En primavera, después de la partida del ejército, el nuevo príncipe de Vladímir, Yaroslav II Vsévolodovich, ordenó encontrar los restos de los fallecidos. Mitrofán y los miembros de la familia principesca fueron enterrados aquí mismo.
El núcleo antiguo de la catedral, junto con los coros, se ha conservado. En el interior siguen estando las tumbas de Mitrofán y de la familia de Agafia, y sobre la entrada occidental permanece aquel espacio superior donde se encerraron antes del incendio.
Información práctica
Lunes–sábado 10:00–17:00, domingo 11:00–17:00; última entrada a las 16:30. Entrada de adulto: 400 rublos.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Dentro, guarde silencio y tenga en cuenta los servicios religiosos. Para contemplar los frescos, no utilice flash y siga las normas locales de fotografía.
