Parada 8 de 8

Parque MacLean y Paso elevado de las Madres Militantes

MacLean Park & Militant Mothers of Raymur

El final relacionará la remodelación de Strathcona con la campaña de los padres por un camino seguro a la escuela.

25 min
Vista desde el Paso elevado de las Madres Militantes de Raymur hacia las vías de tren de Strathcona.
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En qué fijarse

  • Zona de juegos del parque MacLean
  • Edificios residenciales alrededor del parque
  • Vías ferroviarias de mercancías
  • Puente peatonal sobre las vías

La historia del lugar

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El actual parque MacLean es el segundo parque con ese nombre. El primero se inauguró en mil novecientos once, tres manzanas más al oeste: fue la primera zona de juegos pública con supervisión de Vancouver. Recibió el nombre de Malcolm Alexander MacLean, el primer alcalde de la ciudad. En los años sesenta, los funcionarios comenzaron a demoler las manzanas de aquí para un programa de vivienda social. En el emplazamiento del antiguo parque construyeron un complejo residencial, y despejaron otra manzana para el nuevo. El nombre de MacLean se trasladó junto con la zona de juegos.

Dentro del mismo programa, más al este levantaron el complejo de Raymur Place, el actual Stamps Place. Entre sus edificios y la Escuela Primaria Admiral Seymour discurría un ferrocarril de mercancías hacia los muelles del puerto. No había paso peatonal. Los niños trepaban por encima de los enganches de los vagones detenidos o se arrastraban por debajo de ellos, a veces durante las maniobras del tren. En mil novecientos sesenta y siete, un niño de doce años fue atropellado por un tren y perdió seis dedos de los pies. Después encargaron un estudio para un futuro paso, pero el puente no apareció.

En otoño de mil novecientos setenta, la hija de seis años de Carolyn Jerome empezó a ir a la escuela. Carolyn criaba sola a sus dos hijas y vivía en una torre de viviendas subvencionadas de la avenida Campbell. Desde su apartamento veía las vías por las que su hija mayor tenía que pasar para ir a clase. Junto con su vecina Judith Stainsby, una madre que reclamaba un camino seguro para los mismos niños, Carolyn empezó a recorrer apartamentos, repartir folletos y llamar a funcionarios municipales y directivos ferroviarios. Las peticiones anteriores ya estaban paralizadas. Incluso entre los residentes de Raymur, más de la mitad no apoyó al principio la propuesta de detener los trenes.

En enero de mil novecientos setenta y uno, cuatro madres se tomaron de las manos delante de un tren que se acercaba. El maquinista frenó. Durante varias horas, los trenes no pudieron circular hacia el puerto, y los directivos ferroviarios aceptaron no enviarlos a este tramo antes de las clases, al mediodía y después de la escuela. La promesa duró unas dos semanas.

El veinticuatro de marzo, las mujeres llevaron a las vías una gran tienda, ropa de abrigo, camas y utensilios de cocina. Ahora exigían documentos: la confirmación de la financiación federal, la formalización del terreno para el puente y una garantía económica de cumplimiento del horario temporal. Las garantías verbales ya no les bastaban. La tienda permaneció dos noches y tres días. Las compañías ferroviarias exigieron ante los tribunales que retiraran a las mujeres de las vías y que indemnizaran las pérdidas y los gastos judiciales. Contra las madres, que al principio ni siquiera tenían representante, actuaron siete abogados.

El joven abogado Bruce McCall se ofreció voluntariamente a leer los documentos y descubrió que la solicitud para prohibir el bloqueo se había tramitado con irregularidades. El juez la desestimó, y McCall ayudó a las partes a redactar un acuerdo vinculante. Mientras la tienda seguía en las vías, el Concejo Municipal de Vancouver inició la expropiación del terreno necesario, llegaron los fondos federales y el contrato de obra salió a licitación. Solo entonces se marcharon las mujeres. En septiembre, antes de que empezara el nuevo curso escolar, los niños subieron por encima de las vías mediante el paso ya terminado.

Los periodistas llamaron primero a las mujeres «Madres Militantes de Raymur»; después, ellas mismas adoptaron ese nombre. Tras la historia del puente, las participantes organizaron una cooperativa alimentaria de la que surgió el Centro Comunitario Ray-Cam, inaugurado en mil novecientos setenta y seis. En dos mil diecinueve, el antiguo paso peatonal de la calle Keefer recibió oficialmente el nombre de Paso elevado de las Madres Militantes de Raymur.

En febrero de dos mil veintiséis, el puente fue cerrado temporalmente tras una inspección de su estructura. Bajo él siguen estando las mismas vías de mercancías. A un lado se alza el antiguo Raymur Place; al otro, la Escuela Primaria Admiral Seymour.

Información práctica

Tiempo en la parada25 min
Siguiente puntoFin de la ruta
Entradadesde fuera

El parque está abierto como espacio público; el parque de chorros funciona en temporada de 09:00–21:00. El Paso elevado de las Madres Militantes de Raymur está temporalmente cerrado según el aviso municipal de 2026-02-06 y requiere una nueva comprobación.

Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Tenga presente que el parque está rodeado de viviendas y no moleste a los vecinos. Utilice solo el paso autorizado; si el acceso está restringido, quédese junto a la valla y no entre en las vías.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

En el paso sobre las vías de mercancías, la caminata terminará con el resultado que los vecinos lograron con sus propias manos.

Parada 8 de 8Fin de la ruta

Ruta terminada

Paseo completado

«Chinatown y Strathcona: calles de ayuda mutua y protesta» — 8 paradas, unos 3,1 km, 2,5–3 h.

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