Parada 4 de 8

Iglesia de San Juan

Kon-Katidral ta’ San Ġwann

Verá los límites de la protección de los caballeros: el título no salvó al artista de ser juzgado por sus propios hermanos.

25 min
La sobria fachada de piedra de la Iglesia de San Juan, con dos torres.
Julian Lupyan · CC0 1.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • El lienzo «La decapitación de San Juan Bautista»
  • La firma roja en el lienzo
  • La pared del altar del oratorio

La historia del lugar

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Cuando La Valeta era la capital de los caballeros, esta iglesia reunía a toda la Orden de San Juan: aquí se celebraban oficios, se recibía a nuevos hermanos y se enterraba a los fallecidos. El estatus de catedral llegó más tarde, y ahora la iglesia comparte la sede episcopal con la iglesia de Mdina; su nombre conserva el vínculo con Juan Bautista, patrón de la hermandad surgida de un hospital de Jerusalén. Detrás de la pared del altar, el oratorio guarda un enorme lienzo de más de cinco metros de ancho, donde el santo yace en el suelo ante el verdugo y el nombre del autor está oculto en la huella roja de la herida.

El primero de diciembre de mil seiscientos ocho, los caballeros se reunieron en el oratorio de esta iglesia para expulsar de la Orden de San Juan a un hombre cuya pintura ocupaba ante ellos casi toda la pared del altar. El propio Michelangelo Merisi da Caravaggio no estaba en la sala: el artista ya había escapado de su prisión y había abandonado Malta.

Para los caballeros, esta era su iglesia principal y conventual: el templo común de la Orden de San Juan, donde se celebraban oficios, se recibía a nuevos hermanos y se enterraba a los fallecidos. Se convirtió en catedral más tarde; ahora comparte la función catedralicia con la catedral de Mdina. El Juan de su nombre es Juan Bautista, patrón de la Orden de San Juan. La hermandad surgió de un hospital de Jerusalén dedicado a este santo y después llevó su nombre a La Valeta. Según el relato evangélico, Juan bautizó a Jesús y condenó abiertamente el matrimonio del gobernante Herodes Antipas, por lo que acabó en prisión y fue decapitado. Fue precisamente esta ejecución la que Caravaggio pintó para el oratorio de aquí.

En Malta, el artista buscaba una salida a su propia condena a muerte. En mayo de mil seiscientos seis mató a Ranuccio Tomassoni en una riña romana con espadas y huyó. El camino de regreso a casa dependía de un perdón papal, y solo podía lograrse por medio de protectores poderosos. Caravaggio vivía de encargos: mientras el tribunal romano exigía su cabeza, cardenales y príncipes seguían queriendo sus pinturas.

En la isla, ese protector fue Alof de Wignacourt, gran maestre de la Orden de San Juan, que quería conseguir al célebre pintor. El pasado del fugitivo dificultaba su admisión, pero Wignacourt obtuvo un permiso especial del papa. El catorce de julio de mil seiscientos ocho, Caravaggio se convirtió en caballero de obediencia, miembro de la Orden de San Juan obligado a obedecer al gran maestre.

Para el oratorio, donde se instruía a los jóvenes novicios y se celebraban ceremonias de admisión, el nuevo caballero pintó «La decapitación de San Juan Bautista». El lienzo, de más de cinco metros de ancho, se instaló aquí el veintinueve de agosto, día de la conmemoración de la ejecución del santo. Caravaggio no representó una ceremonia ya concluida, sino el trabajo del verdugo: Juan aún yace en el suelo y el asesino busca el cuchillo para terminar de separarle la cabeza. En la pintura roja que sale de la herida, el artista dejó su nombre. Es la única pintura suya conocida que lleva firma.

Para cuando se instaló, la situación del propio Caravaggio ya se había derrumbado. Cinco semanas después de su admisión, participó en una nueva riña armada; varios caballeros resultaron heridos. El artista fue encerrado en el Fuerte San Angelo. Sus propios hermanos de la Orden de San Juan debían juzgarlo, pero Caravaggio escapó y llegó a Sicilia.

Los que quedaron tuvieron que concluir el caso sin el acusado. En la reunión de diciembre celebrada en el oratorio, lo declararon en ausencia «miembro podrido y maloliente» y le retiraron el título de caballero. Dos años después, Caravaggio murió sin haber llegado a Roma. Su nombre fue borrado de la Orden de San Juan; en el oratorio quedó a los pies del patrón decapitado, en la huella roja de la pintura ante la que lo expulsaban.

Información práctica

Tiempo en la parada25 min
Siguiente puntoCalle de la República
Entradacon entrada

Lunes—sábado 09:00–16:45, última entrada a las 16:00; los domingos y días festivos nacionales, la entrada turística está cerrada.

Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

La pintura y la cripta están en el interior; para visitarlas se necesita una entrada aparte, y conviene comprobar con antelación las normas de acceso.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Gire hacia la Puerta de la Ciudad y llegue hasta el palacio frente a las ruinas abiertas del teatro.

Parada 4 de 8Después: Calle de la República

Ruta terminada

Paseo completado

«La Valeta de los caballeros: de la Puerta de la Ciudad a Fuerte San Telmo» — 8 paradas, 2,3 km sin desplazamientos dentro de los museos, 4–6 h.

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