Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Figura del gigante tendido
- Cuerdas-pasamanos
- Pliegues de ropa
- Mechones de pelo
La historia del lugar
En el antiguo cauce del Turia yace un gigante de casi setenta metros, transformado en relieve para jugar. Su cuerpo se sostiene sobre una estructura metálica, oculta bajo hormigón, poliéster y fibra de vidrio; los pliegues de la ropa descienden en bajadas, los mechones de pelo se vuelven senderos y las cuerdas sirven de pasamanos. Se puede recorrer la figura por distintos caminos, sin una única trayectoria correcta. Cuando el cauce del río se convirtió en jardín, una parcela libre recibió un parque infantil tan singular.
Una de las principales premisas de este parque la formuló una niña cuyo nombre los creadores no anotaron. A mediados de la década de mil novecientos ochenta, encargaron al arquitecto municipal Rafael Rivera que ideara un parque infantil. Empezó a preguntar a los escolares cómo jugaban. Los niños hablaban de correr, de esconderse y de libertad, no de columpios. La niña pidió que no pusieran bancos: así su abuelo no podría vigilarla todo el tiempo.
Rivera concibió un parque infantil sin un orden predeterminado, donde un tobogán, un pliegue de ropa o un mechón de pelo permiten juegos distintos. La forma se la sugirió Lemuel Gulliver, el héroe de la novela del escritor irlandés Jonathan Swift. Tras un naufragio, Lemuel Gulliver se quedó dormido en la costa del país de Lilliput, y sus diminutos habitantes ataron al gigante. En el parque, sus cuerdas se convirtieron en pasamanos y zonas para trepar, la ropa en pendientes, y los niños recibieron el papel de liliputienses.
El primer proyecto tenía la mitad del tamaño de la figura actual y no cabía en el presupuesto asignado. Los funcionarios lo rechazaron. En mil novecientos ochenta y siete, Rivera dejó el ayuntamiento, pero no abandonó los planos. Recurrió a Manolo Martín, artista de fallas: enormes figuras festivas que se construyen en talleres y se queman cada marzo. Rivera le propuso hacer una figura que no quemarían y por la que treparían los niños. Martín aceptó; el dibujante de cómics Sento Llobell diseñó la cara, la ropa y la postura del gigante.
El proyecto todavía podía quedarse como una carpeta en una estantería. Durante una visita al taller, Andrés García Reche, responsable de industria, comercio y turismo en el gobierno regional, descubrió el proyecto. Consiguió financiación dentro del programa «El río de los niños», y el municipio proporcionó una parcela en el antiguo cauce del Turia. Así llegó el gigante precisamente aquí: para una nueva zona infantil hacía falta un espacio urbano libre, y el cauce desecado ya se estaba transformando en un jardín.
Manolo Martín repartió el trabajo entre seis o siete talleres de la Ciudad del Artista Fallero. Más de cien artesanos fabricaban piezas del tamaño de las puertas de sus talleres y luego las ensamblaban aquí. Sobre la estructura metálica aplicaron hormigón y, encima, colocaron poliéster con fibra de vidrio. Los propios creadores probaron las bajadas; los materiales fueron comprobados por separado por especialistas en seguridad de juguetes y por bomberos. El veintinueve de diciembre de mil novecientos noventa inauguraron el parque infantil.
El actual Lemuel Gulliver se extiende casi setenta metros. Rafael Rivera llegó a deslizarse por todas las bajadas y, décadas después, regresaba aquí con sus nietos. Manolo Martín nunca se atrevió a bajar por ninguna: el maestro de las figuras gigantes tenía miedo a las alturas. El gigante hecho por sus manos siguió tendido en el cauce: la primera figura de falla de tal escala que se construyó para los pies de los niños, no para el fuego de marzo.
Información práctica
La entrada es gratuita. Los horarios de temporada cambian; la página municipal también indica el cierre por mantenimiento el primer martes de cada mes y, si es festivo, el miércoles siguiente. Después de la lluvia pueden cerrar las superficies de juego.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El revestimiento es inclinado y está pensado para el juego activo; respete las restricciones del lugar y no suba a la figura si el parque infantil está cerrado.
