Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La envolvente blanca
- La sala principal
- El foso de orquesta
- El escenario principal
La historia del lugar
El Palau de les Arts Reina Sofía es un teatro de ópera. Aquí se representan óperas y ballets, se ofrecen conciertos sinfónicos y ensayan el coro y la propia Orquesta de la Comunidad Valenciana. Su nombre pertenece a Sofía, entonces reina de España. El presidente del gobierno regional, Francisco Camps, anunció la dedicatoria aún durante la construcción y la calificó de muestra de respeto. La propia reina asistió después tanto a la inauguración del edificio, en octubre de dos mil cinco, como a la primera ópera, un año más tarde.
La envolvente blanca oculta una instalación sin la cual un gran teatro de ópera no puede existir. Los proyectistas dispusieron tres plataformas escénicas móviles en la sala principal y un nivel inferior para las escenografías. Los técnicos podían bajar un espectáculo bajo el escenario y subir otro: mientras el público veía una ópera, la siguiente producción ya esperaba abajo.
Este sistema falló cinco semanas después del comienzo de la primera temporada propiamente dicha. El dos de diciembre de dos mil seis, los técnicos preparaban el escenario para Don Giovanni de Mozart. Uno de los cuatro motores de la plataforma elevadora dejó de funcionar. La plataforma con la escenografía ya montada cedió por una esquina y quedó atascada por debajo del escenario. Nadie resultó herido, pero se volvió imposible mover las demás plataformas. En el centro del escenario principal quedó un hueco y, en el fondo, la escenografía atrapada allí.
La última función de La bohème fue cancelada. La Belle et la Bête, de Philip Glass, se aplazó al año siguiente. Don Giovanni debía representarse dos semanas después, y su versión escénica quedó atrapada bajo el escenario junto con la plataforma.
Helga Schmidt, la primera directora artística del teatro, era responsable de que la temporada, apenas iniciada, no se desmoronara. Convenció al director británico Jonathan Miller, que había llegado para poner en escena Don Giovanni, de renunciar a la escenografía preparada y montar el espectáculo en el espacio que quedaba. Miller tuvo que salvar no la concepción, sino la fecha de estreno programada.
Cubrieron parte del foso de orquesta con una tarima provisional. Quedó una franja de apenas cuatro o cinco metros de profundidad; algunos músicos se sentaban detrás de los apoyos de aquella tarima. Una tela negra con ventanas pintadas cubrió el hueco y las escenografías atascadas. A los cantantes les dejaron los vestuarios y algo de atrezzo. El director musical del teatro, Lorin Maazel, condujo a la orquesta a través de la partitura de Mozart, y al público se le ofreció de antemano devolver el importe de las entradas si aquella sustitución no le satisfacía.
El dieciséis de diciembre tuvo lugar el estreno. Los críticos vieron una representación casi de concierto: un escenario estrecho, un fondo negro inmóvil y un mínimo de acción. Pero Miller, Maazel, los cantantes y los técnicos salvaron todo el ciclo de funciones, a costa de un espectáculo que hubo que inventar de nuevo en dos semanas.
La tarima provisional fue desmontada hace mucho, y ya no quedan la tela negra ni el hueco. Tras la fachada actual siguen estando la misma sala principal, el foso de orquesta y el escenario en el que, durante la primera temporada, Don Giovanni se representó literalmente ante un telón cerrado que ocultaba la producción atrapada bajo tierra.
Información práctica
El exterior es de acceso libre; el interior, con entrada o visita guiada. Las visitas guiadas oficiales pueden cambiar el recorrido debido a ensayos, obras y eventos.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La visita exterior no da acceso al escenario ni a las salas; hay que organizar una función o una visita guiada como visita aparte.
