Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cúpulas de hierro y vidrio
- Mostradores de venta
- Pabellón de pescado
- Paneles cerámicos de la fachada
La historia del lugar
Bajo las cúpulas de hierro y vidrio hay tiendas independientes de verduras, carne, embutidos y pescado; para el pescado se dispuso aquí un pabellón especial. Antes, en la plaza había hileras de puestos al aire libre; después, el Mercado Nuevo estrechaba el espacio para los compradores. El edificio actual abrió el veintitrés de enero de mil novecientos veintiocho. Ahora las compras de varias tiendas pueden reunirse en un solo pedido, enviarse en un vehículo frigorífico o dejarse en una cámara frigorífica bajo el mercado.
El principal mecanismo del Mercado Central de Valencia queda oculto tras los mostradores. El edificio pertenece a la ciudad, pero los propios vendedores gestionan los asuntos cotidianos: contratan vigilantes y personal de limpieza, mantienen los locales y organizan los repartos. Este sistema surgió cuando los vendedores comprendieron que podían perder a los clientes junto con sus ingresos.
Hacia mediados de los años ochenta, los habitantes de la ciudad compraban cada vez más alimentos en supermercados e hipermercados. Las ventas bajo las cúpulas del mercado caían y la gestión anterior no había cambiado durante años. Vicenta Lloris Vicaria, una vendedora de embutidos de treinta y cinco años y nueva presidenta de la asociación de vendedores, defendía la autogestión. Continuaba el negocio familiar y vivía precisamente de la actividad comercial que se proponía transformar: un error también habría afectado a su propio puesto.
El doce de noviembre de mil novecientos ochenta y seis, los vendedores votaron. De los cuatrocientos quince participantes, trescientos sesenta y nueve apoyaron el acuerdo. El ayuntamiento conservaba el edificio, el derecho a distribuir los puestos de venta y la supervisión, pero los gastos y las decisiones cotidianos pasaban a la asociación de vendedores. Desde el primero de enero de mil novecientos ochenta y siete, ellos mismos respondían de en qué estado abriría el mercado por la mañana y de qué ocurriría con la compra después de pagar en el mostrador.
Al principio, la asociación implantó limpieza permanente, vigilancia diurna y vigilantes nocturnos. Después llegaron el pago con tarjeta, el reparto y una cámara frigorífica de consigna. En octubre de mil novecientos noventa y seis, los vendedores pusieron en marcha la venta por internet con entrega a domicilio: entonces, este sistema era uno de los primeros entre los mercados españoles. Dos años después, el Mercado Central de Valencia recibió un premio nacional por la organización del comercio, y Lloris lo recogió al concluir sus doce años de presidencia.
El edificio actual abrió el veintitrés de enero de mil novecientos veintiocho en una plaza donde antes había hileras de puestos al aire libre y el estrecho Mercado Nuevo de mil ochocientos treinta y nueve. Aquí se siguen vendiendo verduras, carne, embutidos y pescado, para los que se construyeron hileras separadas y un pabellón de pescado. Pero ahora las compras de varias tiendas independientes pueden reunirse en un solo pedido, enviarse en un vehículo frigorífico o dejarse en una cámara frigorífica del sótano. Detrás de este servicio está la misma asociación de vendedores a la que Lloris confió su propio puesto de embutidos.
Información práctica
El Mercado Central normalmente abre de lunes a sábado de 07:30–15:00 y cierra los domingos y festivos; algunos puestos pueden cambiar de horario.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es mejor venir mientras el mercado está abierto: no obstaculices las colas, pide permiso antes de fotografiar a los vendedores y no toques los productos. Fuera del horario de apertura, observa la arquitectura desde la plaza.
