Parada 7 de 7

Iglesia de los Santos Juanes

Església dels Sants Joans / Iglesia de los Santos Juanes

La última parada mostrará qué precio tenía un dictamen experto para los artistas y el comitente.

15 min
Exterior de la Iglesia de los Santos Juanes en Valencia.
Juan Mayordomo · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Figuras de los dos Juanes
  • Torre del reloj
  • Águila con tintero y pluma
  • Pintura de la bóveda

La historia del lugar

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El nombre «Santos Juanes» significa «los santos Juanes». Después de la conquista de Valencia, la Mezquita Mayor de Valencia, en el arrabal de Boatella, fue convertida en un templo cristiano y dedicada a Juan Bautista y a Juan Evangelista, el apóstol. Junto a ella se comerciaba en el mercado, por lo que la iglesia también era conocida como Iglesia de los Santos Juanes. La torre del reloj separa las figuras de ambos patronos en la fachada que da al mercado; Juan Bautista está acompañado por un cordero, y al apóstol lo identifica un águila con tintero y pluma en lugar de una veleta.

En mil seiscientos noventa y siete hicieron venir aquí a Antonio Palomino, pintor de corte de Carlos II y experto en pintura al fresco. El consejo parroquial le encargó evaluar el trabajo de los hermanos Vicente y Eugenio Guilló. Del dictamen de Palomino dependía que los hermanos conservaran el mayor encargo de su taller.

El contrato con los Guilló se había celebrado cuatro años antes. Los hermanos llegaron de Vinaroz y se ganaban la vida pintando iglesias. Aquí les asignaron la bóveda de la nave y el espacio sobre el altar. Para mil seiscientos noventa y cinco ya habían llenado once de las doce lunetas —zonas semicirculares bajo la bóveda— con columnas, cornisas y figuras pintadas. Al feligrés que estaba abajo debía parecerle que la arquitectura real continuaba hacia arriba.

Los comitentes quedaron insatisfechos. Palomino confirmó sus temores en un detallado dictamen técnico. Escribió que, en muchos lugares, los hermanos habían aplicado temple sobre enlucido seco en vez de auténtico fresco, que habían hecho las figuras demasiado pequeñas y que habían calculado mal la distancia al suelo. Desde abajo, la composición se fragmentaba y se volvía incomprensible.

Vicente Guilló se negó a reconocer aquel veredicto. Comenzó una larga disputa con la parroquia: el artista ya había dedicado años al trabajo y contaba con recibir el pago acordado. El consejo logró rescindir el contrato, pero le pagó más de mil ochocientas libras valencianas, unidades monetarias locales. Vicente no vivió hasta la aparición de la nueva pintura: en mil seiscientos noventa y ocho murió en Valencia y fue enterrado en esta misma iglesia. Eugenio se convirtió en administrador de los bienes de su hermano, dejó la ciudad y regresó a Vinaroz.

El encargo que quedó vacante lo recibió el hombre que había emitido el dictamen negativo. Por el contrato de mil seiscientos noventa y nueve, a Palomino le asignaron cinco mil libras y otras cuatrocientas para un ayudante. Transformó la bóveda en una escena unitaria de la Jerusalén celestial, con ángeles, santos y el combate del arcángel Miguel contra el dragón. La base fue el Apocalipsis, un libro que la tradición de la Iglesia relaciona con uno de los patronos del templo.

El nombre español «Santos Juanes» significa «los santos Juanes». El primero es Juan Bautista, el predicador que bautizó a Jesús en el Jordán. El segundo es Juan Evangelista, el apóstol; la tradición cristiana le atribuye el cuarto Evangelio y el Apocalipsis. Después de la conquista de Valencia por las tropas de Jaime I, la Mezquita Mayor de Valencia, en el arrabal de Boatella, fue transformada en un templo cristiano y dedicada a ambos. Junto a ella se comerciaba en el mercado, por lo que también se utilizaba otro nombre: Iglesia de los Santos Juanes.

En la fachada del mercado, los dos patronos se alzan a ambos lados de la torre del reloj. A Juan Bautista lo identifica un cordero; a Juan Evangelista, un águila con tintero y pluma, colocada arriba en lugar de la veleta habitual. En el interior, sobre los fragmentos conservados de las once lunetas de los hermanos Guilló, se eleva la pintura de Palomino: la obra de los artistas que perdieron el encargo quedó justo debajo de la obra de quien los juzgó.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoFin de la ruta
Entradadesde fuera

La visita exterior está abierta como espacio urbano; la visita turística a la Iglesia de los Santos Juanes después de la restauración funciona con las entradas y horarios oficiales y puede ceder el paso a oficios o eventos.

Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Es una iglesia en funcionamiento y un lugar donde se realizan trabajos de restauración: es posible que el interior no sea accesible por completo. Durante los oficios, limítese a la fachada y no reproduzca el audio en voz alta.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Termine el paseo en la fachada del mercado, donde las obras de los rivales siguen estando una sobre otra.

Parada 7 de 7Fin de la ruta

Ruta terminada

Paseo completado

«La vieja Valencia: seda, mercados y poder municipal» — 7 paradas, unos 1,4 km, 2–3 horas.

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