Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre cuadrada de la muralla islámica
- Tramo de mampostería antigua
- Arcos de ladrillo sobre el antiguo foso
- Entrada a la galería subterránea
La historia del lugar
Bajo la plaza del Tossal se conservan veinte metros de muralla y una torre cuadrada de la Valencia musulmana, entonces llamada Balansiya. La muralla cerraba la entrada occidental a la ciudad. La puerta se llamaba Bab al-Hanash: la Puerta de la Serpiente. Las actuales calles —la calle de Quart, la calle de Caballeros, la calle de la Bolsería y la calle de Alta— confluyen aquí porque antes los caminos convergían hacia un único paso en las fortificaciones.
En mil noventa y cuatro, ese paso estuvo a punto de acabar con Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid. Era un comandante castellano desterrado que había reunido su propio ejército. Sus hombres vivían del servicio militar, los tributos y el botín; la conquista de la rica Valencia debía proporcionarles tierras y sustento. Pero la ciudad resistía, y Rodrigo temía que los almorávides de África del Norte acudieran en ayuda de los defensores.
Valencia estaba gobernada por Ibn Yahhaf, un cadí, es decir, un juez que se había convertido en gobernante de la ciudad tras un golpe de Estado. Esperaba resistir hasta la llegada de aliados. Durante el asedio, varios notables valencianos se presentaron ante Rodrigo y le aseguraron que quedaban pocos defensores armados: bastaría un golpe fuerte.
Rodrigo les creyó y condujo a sus hombres hasta la Puerta de la Serpiente. Los defensores recibieron a los atacantes con piedras y flechas desde la muralla. Después, los hombres de Ibn Yahhaf abrieron de par en par la puerta y atacaron ellos mismos. Rodrigo, con parte de su destacamento, se refugió en unos baños junto a las fortificaciones, pero los valencianos ocuparon la única salida. Para escapar, ordenó abrir una brecha en el muro de los baños.
Más tarde, Rodrigo decidió que los consejeros notables lo habían atraído a una trampa. No hay pruebas de una conspiración: era su explicación de su propia derrota. Tras el fracaso ante la puerta, renunció a nuevos asaltos e intensificó el bloqueo por hambre. A quienes huían de la ciudad los ejecutaban, dentro se acabó la comida y a los muertos los enterraban en fosas comunes. En junio, Valencia se rindió. Ibn Yahhaf conservó al principio su cargo de juez, pero unos meses después Rodrigo ordenó arrestarlo y quemarlo vivo. El propio Rodrigo gobernó la ciudad conquistada hasta su muerte, cinco años más tarde.
La torre que recibió a su destacamento ya no existe en su forma anterior. Los arqueólogos relacionan cautelosamente los restos de la Galería del Tossal con la Puerta de la Serpiente reconstruida: la torre cuadrada visible pertenece a un siglo duodécimo posterior. En su superficie aún quedan los agujeros del encofrado de madera, en los que los constructores apisonaban mortero y piedra. Delante de la muralla se alzan arcos de ladrillo sobre el antiguo foso; más tarde, los habitantes condujeron por aquí la acequia de Rovella y la convirtieron en un colector urbano.
«Tossal» significa en valenciano una pequeña elevación. El desnivel casi ha desaparecido entre las construcciones, pero el antiguo límite todavía se lee en la disposición de la plaza: en la superficie, las calles se abren en todas direcciones, y bajo ellas permanece la muralla, por la que hubo en otro tiempo una única salida hacia el oeste.
Información práctica
El fragmento subterráneo solo puede verse si se accede a la Galería del Tossal, así que compruebe su acceso por separado. Si la entrada está cerrada, el relieve y la disposición de la plaza aún se perciben desde fuera.
