Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Sala del Consejo
- Mesa de bronce dorado
- Copia facsimilar del Estatuto Albertino
La historia del lugar
El Palacio Real de Turín sirvió de residencia de los monarcas y de lugar de trabajo: aquí se reunían los ministros y se resolvían los asuntos de Estado. En la Sala del Consejo, entre las estancias de aparato, se conserva una mesa de bronce dorado; sobre ella yace una copia facsimilar de un documento cuyo original se guarda en el Archivo de Estado de Turín.
En la Sala del Consejo, en el primer piso noble del Palacio Real de Turín, hay una mesa de bronce dorado. El cuatro de marzo de mil ochocientos cuarenta y ocho, el rey Carlos Alberto firmó sobre ella la constitución del Reino de Cerdeña. La familia de Saboya vivía en este palacio, y aquí mismo el rey reunía a los ministros. Por eso, la disputa sobre aquello a lo que Carlos Alberto estaba dispuesto a renunciar para conservar la corona se resolvió precisamente aquí.
Para Carlos Alberto, aquella firma repetía una elección que una vez estuvo a punto de perderlo. En marzo de mil ochocientos veintiuno era príncipe heredero y gobernaba temporalmente el país después de la abdicación del rey anterior. Los oficiales sublevados exigieron una constitución que limitara las decisiones del monarca, y Carlos Alberto aceptó.
Su tío y nuevo rey, Carlos Félix, procuraba restaurar el antiguo orden. Anuló la constitución, declaró rebeldes a sus partidarios y envió a su sobrino con su familia a Florencia. Para recuperar el favor de su tío, Carlos Alberto fue con el ejército francés a España para combatir contra los partidarios locales de la constitución. En mil ochocientos veintitrés juró a Carlos Félix que, al recibir la corona, nunca más otorgaría una ley fundamental a sus súbditos.
Un cuarto de siglo después, Carlos Alberto ya era rey. El Reino de Cerdeña incluía entonces Piamonte, Liguria, Saboya y la isla de Cerdeña, y Turín seguía siendo la capital. En enero de mil ochocientos cuarenta y ocho, una insurrección en Palermo obligó al rey del Reino de las Dos Sicilias a prometer una constitución. Los consejos municipales de Turín y Génova también exigieron un gobierno representativo. La gente se reunía en las calles, y los ministros advertían a Carlos Alberto de que una negativa ulterior podía acabar en una insurrección.
El primero de febrero, el rey aún respondía que no cedería a la presión. El tres de febrero, los ministros reconocieron por unanimidad que la constitución era necesaria. El siete de febrero se celebró en el palacio una reunión que se prolongó desde las ocho de la mañana hasta aproximadamente las cuatro de la tarde. Los ministros y los altos dignatarios debatieron el futuro orden; cuatro participantes se pronunciaron contra una cámara elegida. El propio Carlos Alberto pensó seriamente en abdicar. Así podría conservar su antiguo juramento, pero perdería la corona por segunda vez debido a la misma cuestión.
El ocho de febrero se fijó en Turín un anuncio real de catorce puntos: Carlos Alberto prometía un sistema representativo. El texto completo se siguió preparando durante otras tres semanas. Aún no existía un Parlamento que pudiera debatirlo. El rey otorgó él mismo a sus súbditos ochenta y cuatro artículos y los firmó el cuatro de marzo en la Sala del Consejo.
El documento recibió el nombre de Estatuto Albertino, por Carlos Alberto. El rey conservó la dirección del Gobierno, el ejército y los asuntos exteriores, nombraba a los ministros y a los senadores vitalicios. Las leyes se aprobaban ahora con la participación del Senado y de la Cámara de Diputados elegida. El Estatuto reconocía la igualdad ante la ley, la inviolabilidad personal, el derecho de reunión y una libertad de prensa limitada. Solo podían votar los hombres que cumplían el censo patrimonial y fiscal, es decir, una pequeña parte de los habitantes.
En mayo se reunió el primer Parlamento. Un año después, Carlos Alberto abdicó tras la derrota militar de Novara y partió hacia Portugal, donde murió poco después. Su hijo y sucesor, Víctor Manuel II, mantuvo el Estatuto, aunque otros monarcas italianos anularon las constituciones otorgadas durante las revoluciones. En mil ochocientos sesenta y uno, la vigencia del documento turinés se extendió al Reino de Italia unificado. Formalmente siguió siendo su ley fundamental hasta la entrada en vigor de la constitución republicana el primero de enero de mil novecientos cuarenta y ocho.
Hoy el palacio forma parte de los Museos Reales de Turín. En la Sala del Consejo se conserva la mesa en la que Carlos Alberto incumplió el juramento prestado en aras de la futura corona. Sobre la mesa yace una copia facsimilar del Estatuto Albertino; el original se guarda en el Archivo de Estado de Turín.
Información práctica
Los Museos Reales de Turín abren de jueves a martes de 9:00–19:00; miércoles — cerrado; última entrada y taquilla a las 18:00.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Desde el exterior, concéntrese en la relación entre la fachada y la plaza. Las salas del trono y del consejo, la Armería y la biblioteca forman parte de una visita museística completa, que conviene planificar por separado.
