Parada 5 de 8

Dar El Bey (Palacio del Gobierno)

دار الباي

Aquí, un palacio sin una corte permanente se convertirá en el lugar donde intentaron transformar las garantías prometidas en normas estatales.

15 min
Fachada blanca de Dar El Bey (Palacio del Gobierno), con techo verde y un espacio abierto delante.
Mourad Ben Abdallah · Public Domain; cropped/resized for app
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En qué fijarse

  • Fachada del Palacio del Gobierno
  • Entrada del palacio
  • Gran salón de recepción
  • Edificios gubernamentales

La historia del lugar

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Dar El Bey (Palacio del Gobierno) se traduce literalmente como «casa del bey». El bey era el gobernante hereditario de Túnez. En el siglo diecisiete, Hammuda Pasha Bey el Muradita, de la dinastía muradita, amplió la Gran Casa que se alzaba aquí y la convirtió en su residencia. Pero desde mil setecientos cinco, Al-Husayn I ibn Ali, fundador de una nueva dinastía, prefirió el Palacio de Bardo, situado tras las murallas de la ciudad. Sus sucesores hicieron lo mismo. Dar El Bey (Palacio del Gobierno) recibía a enviados, huéspedes de Estado y ceremonias poco frecuentes; durante la mayor parte del año, el gobernante cuyo título llevaba el palacio vivía en otro lugar.

El trabajo permanente de los funcionarios comenzó aquí después de la muerte de un hombre que nunca entró en estas salas. En el verano de mil ochocientos cincuenta y siete, Samuel Sfez (Batto) se ganaba la vida como cochero de Nassim Shamama, jefe de la comunidad judía. Tras una disputa callejera, Sfez fue acusado de insultar al islam. El tribunal dictó la pena de muerte, y Muhammad II ibn al-Husayn ordenó ejecutarla.

La ejecución atemorizó a las comunidades judía y cristiana. Los cónsules francés y británico exigieron a Muhammad II ibn al-Husayn garantías jurídicas para todos los habitantes, y frente a La Goleta apareció una escuadra francesa. El bey se encontró entre la amenaza de una intervención extranjera y el temor de que cambios rápidos provocaran una rebelión dentro del país. Ya había prometido reformas antes, pero después del caso Sfez se volvió imposible seguir aplazándolas.

El diez de septiembre, Muhammad II ibn al-Husayn proclamó en Bardo el «Ahd al-Aman», el Pacto de Seguridad. Prometía la inviolabilidad de la persona y los bienes, la igualdad ante la ley y los impuestos, la libertad de culto y de comercio. Después había que transformar los once artículos declarativos en normas que reconocieran los jueces locales y los juristas religiosos. Para este trabajo, el bey destinó su palacio urbano, Dar El Bey (Palacio del Gobierno), donde había grandes salones de recepción, pero no una corte permanente.

El cuatro de noviembre se leyó aquí a los ministros y a los ulemas, es decir, a los juristas musulmanes, una explicación del primer artículo: el de la seguridad para personas de cualquier religión, lengua y origen. El jeque al-islam, el jurista religioso de mayor rango, respondió que ese principio podía explicarse incluso en el sermón del viernes. Khayr al-Din, ministro de Marina y partidario de las reformas, pidió a cada uno de los reunidos que analizara por escrito los once artículos y mostrara a qué normas del derecho islámico correspondían. Los juristas prepararon dictámenes por separado; el trabajo posterior de las comisiones condujo a la constitución de mil ochocientos sesenta y uno.

El sucesor de Muhammad II ibn al-Husayn, Sadok Bey, instaló en Dar El Bey (Palacio del Gobierno) el Gran Ministerio y un consejo de sesenta consejeros de Estado. Sin embargo, la experiencia constitucional duró poco. Cuando el aumento del impuesto de capitación provocó en mil ochocientos sesenta y cuatro la rebelión de Ali Ben Ghedhahem, Sadok Bey suspendió la aplicación de la constitución. Samuel Sfez (Batto) no vivió para ver las garantías prometidas, y el consejo surgido del examen de su caso perdió su papel constitucional.

Los funcionarios ya no abandonaron el palacio. En mil ochocientos ochenta y dos trasladaron aquí desde Bardo los ministerios y la cancillería, y la primavera siguiente Ali Bey abrió nuevos servicios. Ahora Dar El Bey (Palacio del Gobierno) se llama oficialmente Palacio del Gobierno. Aquí se encuentran los servicios del jefe del Gobierno y se celebran las reuniones del gabinete; una parte del gran salón de recepción añadido por Sadok Bey sirve de sala de reuniones también hoy.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoPlaza de la Kasbah
Entradadesde fuera

Vista exterior desde la plaza y la calle contigua; el acceso interior no es turístico.

Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

El edificio está vinculado a instituciones en funcionamiento: obsérvelo desde la calle de acceso público, no se detenga junto a las entradas de servicio y siga las indicaciones de los guardias.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Rodee el palacio y salga al espacio abierto de la Kasbah.

Parada 5 de 8Después: Plaza de la Kasbah

Ruta terminada

Paseo completado

«medina de Túnez: mercados, palacios y poder» — 8 paradas, unos 1,8 km, 2,5–3,5 horas.

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