Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Hornacinas de la pared oriental
- Escudos de Castilla y León
- Inscripciones en hebreo
- Arco de piedra sobre la tumba del comendador
La historia del lugar
La pared oriental de esta alta sala está abierta por hornacinas y, sobre ellas, se encuentran juntos los escudos castellanos y las inscripciones hebreas. Aquí rezaba la comunidad judía de Toledo y, tras la expulsión de los judíos, la sala fue entregada a la Orden de Calatrava, que la convirtió en iglesia y enterramiento de caballeros. El nombre actual procede de un cuadro sobre la muerte de la Virgen, que en otro tiempo colgaba sobre la tumba de uno de los comendadores; el propio cuadro se conserva desde hace mucho en el Museo del Prado. Ahora la antigua sala de oración constituye el corazón del Museo Sefardí.
En el siglo catorce, Samuel ha-Leví podía llegar aquí directamente desde su propia casa: un pasaje independiente unía su residencia con la sinagoga. Samuel era el tesorero mayor del rey castellano Pedro Primero. Recaudaba los ingresos reales, guardaba los bienes arrebatados a la nobleza rebelde y proporcionaba dinero para las campañas militares. Su posición y su riqueza dependían de la confianza de un solo hombre: el rey.
Por entonces, solo se permitía construir nuevas sinagogas de forma excepcional. Samuel obtuvo ese permiso de Pedro y, a finales de los años cincuenta del siglo catorce, levantó junto a su casa esta sala de oración. En las hornacinas de la pared oriental se guardaban los rollos de la Torá; sobre ellas colocaron los escudos de Castilla y León y unas inscripciones en hebreo. Una ensalza a Pedro como gran soberano y pide a Dios que lo proteja. Otra llama al propio Samuel apoyo de la casa de Leví y de la casa de Israel. El promotor inscribió en las paredes tanto al protector que le permitió construir como a sí mismo.
En el año mil trescientos sesenta, poco después de terminar la sinagoga, Pedro acusó al tesorero de apropiarse de dinero. Samuel fue arrestado, llevado a Sevilla y torturado para obtener información sobre riquezas ocultas. Murió bajo tortura y el rey confiscó sus bienes. En la pared de la sala de oración se conservan juntos el nombre del hombre que fue asesinado por orden de Pedro y la alabanza al propio Pedro.
La sala siguió funcionando como sinagoga hasta la expulsión de los judíos de España en el año mil cuatrocientos noventa y dos. Después, los reyes Fernando e Isabel entregaron el edificio a la Orden militar de Calatrava. Aquí instalaron la iglesia de San Benito, y la antigua sala de oración se convirtió también en lugar de enterramiento de los caballeros.
El nombre actual procede de uno de estos enterramientos. A mediados del siglo dieciséis, Íñigo de Ayala y Rojas, comendador de la Orden de Calatrava, encargó al pintor Juan Correa de Vivar un cuadro para la capilla en la que pensaba ser enterrado. El cuadro representaba la muerte de la Virgen, su tránsito de la vida terrenal, en español «tránsito». El lienzo se colocó bajo un arco de piedra sobre la tumba del comendador. Para el siglo diecisiete, la iglesia empezó a llamarse, por aquel cuadro, iglesia del Tránsito; el nombre cristiano permaneció también en la antigua sinagoga.
Ahora se encuentra aquí el Museo Sefardí, y su principal pieza se considera la propia sala de oración. El cuadro que le dio nombre está en el Museo del Prado. En Toledo se conservan la hornacina funeraria destinada al cuadro, el nombre del Tránsito y las inscripciones hebreas de Samuel ha-Leví.
Información práctica
Martes–sábado 09:30–20:00; domingo y festivos 10:00–15:00; lunes cerrado. Entrada general 3 euros.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No se limite a la panorámica general: el sentido está en los textos y en los niveles superiores de la decoración. Recorra la exposición del museo después de la propia sala.
