Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Franja peatonal central
- Cuatro hileras de ginkgos
- Calzadas laterales
La historia del lugar
En un día normal, la parte central de Gyoko-dori está reservada a los peatones. Los coches circulan por las calzadas laterales, y la amplia franja entre las cuatro hileras de ginkgos parece una prolongación de la plaza de la estación. Pero su pavimento está preparado para carruajes, y a veces se evacúa a la gente de aquí: por la avenida debe pasar una carroza ceremonial.
El once de diciembre de dos mil diecisiete, Makharimi Abissola Adeshubu, nombrado embajador de Benín en Japón, subió a ella. El nombramiento en su país de origen no era suficiente. Llevaba una carta del jefe de su Estado al emperador Akihito: una petición de que Akihito lo reconociera como la persona facultada para hablar en nombre de Benín. Tras la aceptación de la carta credencial, el embajador podía asumir oficialmente sus funciones.
La carroza esperaba en la entrada de honor de la estación de Tokio. Adeshubu ocupó su lugar en el carruaje, tirado por una pareja de caballos; delante y detrás se formó una escolta a caballo. La procesión cruzó Gyoko-dori, pasó por las puertas del palacio y, aproximadamente diez minutos después, se detuvo en la entrada sur del palacio. En el salón Matsu-no-ma, Adeshubu entregó la carta a Akihito. Japón reconoció sus credenciales y, por el mismo camino, regresó a la estación después de asumir oficialmente el cargo.
Fue precisamente su carruaje el que devolvió a la avenida su antiguo uso tras una pausa de diez años. Desde dos mil siete, debido a la reconstrucción de la estación y de la plaza, los embajadores eran recogidos más cerca del palacio. Cuando terminaron las obras, Adeshubu fue el primero en recorrer todo el trayecto ceremonial desde la entrada de honor de la estación.
Este recorrido apareció después del Gran terremoto de Kanto. Los urbanistas que volvieron a trazar las calles del Tokio incendiado terminaron, en mil novecientos veintiséis, una amplia vía entre el palacio y la entrada central de la estación. La dividieron en carriles rápidos y lentos y plantaron cuatro hileras de ginkgos. Más tarde cerraron la parte central a los coches ordinarios y la reservaron para los desplazamientos del emperador y la recepción de embajadores extranjeros. De ahí su nombre coloquial: «gyoko» significa un viaje del emperador fuera del palacio.
Por eso una misma franja sirve para dos situaciones diferentes de una misma persona: hacia el palacio, el embajador nombrado viaja con una carta; de regreso, con credenciales reconocidas. Entre ceremonias, los peatones vuelven a caminar por esta vía.
Información práctica
Abierta las veinticuatro horas; a veces se cierra para ceremonias estatales, desfiles y eventos urbanos.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Si pasa una ceremonia a caballo, permanezca detrás de las barreras, no use flash y siga las indicaciones de los organizadores.
