Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Monograma de Pedro I de Rusia
- Letra dorada «E»
- Losa de piedra con la fecha de inicio de las obras
- Salón ceremonial
La historia del lugar
El jardín ante el palacio desciende hacia el mar, y tras sus muros comienzan las terrazas junto al escarpe de piedra caliza. Así está dispuesto todo el conjunto: el edificio ceremonial se alza entre el jardín y la ladera, y el salón principal se eleva dos plantas. El nombre Kadriorg procede de la antigua denominación Catherinethal, el valle de Catalina, y después pasó al parque y al barrio de la ciudad. Ahora las estancias del palacio las ocupa un museo de arte con la mayor colección de Estonia de pintura, escultura y artes aplicadas antiguas de Europa Occidental y Rusia.
En julio de mil setecientos dieciocho, la Gran Guerra del Norte aún continuaba cuando el zar ruso Pedro I de Rusia ordenó construir aquí una residencia de verano. Reval —así se llamaba entonces Tallin— había sido ocupada por las tropas rusas ocho años antes. Ahora el zar necesitaba consolidar la adquisición en el mar Báltico con un palacio que pareciera propio entre las residencias europeas.
Pedro I de Rusia encargó el proyecto al arquitecto italiano Nicola Michetti. Este situó el edificio entre el mar y el escarpe de piedra caliza, de modo que ante la fachada descendiera un jardín geométrico y detrás del palacio se elevaran terrazas. Los canteros fueron traídos de Rusia; los trabajos pesados los realizaron soldados de la guarnición de Reval y trabajadores forzados. La ciudad, casi despoblada tras la guerra, aún se recuperaba de la devastación, mientras junto a sus modestas casas de campo levantaban un salón ceremonial de dos plantas de altura.
El conjunto recibió el nombre de Kadriorg (Catherinethal), es decir, el valle de Catalina, en honor de la esposa de Pedro, la futura emperatriz Catalina I de Rusia. Con el tiempo, el nombre alemán se adaptó al estonio: «Kadri» corresponde al nombre Catalina y «org» significa valle. Así, el nombre de una mujer pasó del palacio al parque y después al barrio de la ciudad.
Pedro I de Rusia y Catalina acudieron a la residencia inacabada, pero no llegaron a habitar el palacio terminado. En mil setecientos veinticinco murió Pedro I de Rusia, los maestros abandonaron parte de sus planes y el palacio quedó vacío durante mucho tiempo. Las estancias completamente decoradas se prepararon ya para su hija, la emperatriz Isabel I de Rusia, que llegó aquí en mil setecientos cuarenta y seis.
En el interior, esta historia familiar está escrita sin semejanza de retrato. En el salón ceremonial, sobre una chimenea figura el monograma de Pedro I de Rusia; sobre otra, la letra dorada «E» en un óvalo azul, la inicial del nombre de Catalina. En el vestíbulo, un cantero talló en una losa el mes y el año del comienzo de las obras. Catalina no obtuvo aquí un hogar permanente, pero su nombre permaneció en la pared y en el mapa de Tallin.
En ese mismo salón ceremonial, dos siglos después, se partía leña. Tras la caída de la monarquía, el palacio fue ocupado por el Soviet de Obreros y Soldados de Tallin; en el parqué aparecieron marcas de hachas y de la antigua decoración no quedó casi nada. Cuando el edificio fue entregado a la ciudad, la joven República de Estonia tuvo que decidir qué hacer con la vacía residencia imperial.
El primero que trajo arte aquí fue August Weizenberg, el primer escultor profesional estonio. Regresó a su patria para pasar aquí sus últimos años, recibió un espacio en el ala marítima y colocó en el palacio sus figuras, incluidas las que la ciudad ya había adquirido. Entonces aún no había un museo de arte en el edificio: las obras de Weizenberg llegaron aquí antes que la institución.
En mil novecientos veintiuno, el palacio fue entregado al Museo Estonio de Tallin. En septiembre se inauguró aquí la primera exposición y en noviembre murió Weizenberg. Seis años después de la restauración, sus esculturas se alzaban en el vestíbulo; junto a ellas se mostraban pintura europea antigua, obras de alemanes del Báltico y de artistas estonios contemporáneos.
Hoy el palacio lo ocupa el Museo de Arte Kadriorg, una sección del Museo de Arte de Estonia con la mayor colección del país de pintura, escultura y artes aplicadas antiguas de Europa Occidental y Rusia. El arte estonio se muestra ahora por separado en el Museo Kumu, y aquí las salas del museo comienzan con la letra dorada del nombre de la mujer para quien construyeron la residencia de verano en la que ella nunca llegó a vivir.
Información práctica
Museo: mayo–septiembre lunes–martes y jueves–domingo 10:00–18:00, miércoles 10:00–20:00; octubre–abril lunes cerrado. Entrada de adulto: 15 euros.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Las fachadas y la relación del palacio con el parque se entienden sin entrar. Para ver los interiores y la colección del museo, planifique una visita aparte.
