Parada 2 de 8

Casa de la Libertad

Casa de la Libertad

La antigua capilla sirve al itinerario como el lugar donde la disputa entre los Estados vecinos concluyó con la elección de una república independiente.

50 min
Patio interior en blanco y negro de la Casa de la Libertad, con arcos y una fuente.
Henry Ponce Barco · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Columna de piedra
  • Vitrina con el facsímil del acta
  • Retratos de los diputados

La historia del lugar

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El nombre «casa» resulta engañoso aquí: detrás de él no hay ninguna vivienda. Los muros de piedra conservan la antigua capilla doméstica del edificio universitario de la Compañía de Jesús; tras la expulsión de la Compañía de Jesús, la convirtieron en el aula principal de la universidad, donde se defendían tesis doctorales y se celebraban ceremonias solemnes. Los bancos, la cátedra y los asientos para invitados de honor permitían reunir aquí grandes sesiones públicas, y muchos de los juristas que entraban en esta sala habían estudiado antes entre estas mismas paredes. En la columna de piedra hay ahora una vitrina de cristal con una copia de aquel antiguo documento, mientras que su original se conserva en el archivo del museo.

En el verano de mil ochocientos veinticinco, Casimiro Olañeta ocupó uno de los asientos de la antigua capilla de la Compañía de Jesús: era diputado por Charcas y jurista, y buscaba crear un Estado independiente. Hasta poco antes había sido secretario y consejero de su tío, Pedro Antonio Olañeta, el último jefe militar de estas tierras que mantenía su lealtad al rey de España. El cargo, los ingresos y el patrocinio de Casimiro dependían de su tío. A comienzos de aquel año lo abandonó y se pasó al bando vencedor.

Al frente del ejército libertador estaba Antonio José de Sucre, el comandante que derrotó a las principales fuerzas españolas en Ayacucho. Casimiro lo convencía de que el destino del Alto Perú debían decidirlo los representantes locales. El nueve de febrero, Sucre convocó una asamblea de diputados. El tío de Casimiro continuó resistiendo, pero en abril recibió una herida mortal en Tumusla. El mando español se desmoronó, y el sobrino se preparaba para demostrar que las provincias liberadas no debían pasar bajo el gobierno de uno de los vecinos.

Así nació la disputa para la que los diputados se reunieron precisamente aquí. El territorio había dependido antes de Buenos Aires, durante la guerra había sido administrado desde Lima y ahora estaba ocupado por el ejército de Sucre. El Congreso de Buenos Aires ya había permitido a las provincias decidir por sí mismas su destino. Simón Bolívar, dirigente de la campaña libertadora que había recibido poderes extraordinarios en Perú, actuó con más cautela: ordenó que la decisión de los diputados no se considerase definitiva hasta la sesión del Congreso del Perú del año siguiente.

La palabra «casa» del nombre no significa una vivienda privada. Antes de la asamblea, aquí se encontraba el edificio universitario de la Compañía de Jesús. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús, su capilla doméstica se convirtió en el aula principal de la universidad: allí se defendían tesis doctorales y se celebraban ceremonias solemnes. Para los diputados era una sala de sesiones ya preparada, con bancos, cátedra y asientos para invitados de honor. Muchos de ellos habían estudiado Derecho entre estas mismas paredes.

Una posibilidad contemplaba volver a Buenos Aires; otra, unirse a Perú. Casimiro Olañeta defendía la independencia plena. José Mariano Serrano, elegido presidente de la asamblea, debía convertir el resultado de la disputa en un documento jurídico. No se emitió ni un solo voto a favor de Buenos Aires. Dos apoyaron la unión con Perú. Los demás eligieron una república independiente.

Serrano y una comisión preparada por los diputados redactaron un acta que declaraba al Alto Perú independiente de España, Lima y Buenos Aires. Fecharon el documento el seis de agosto, primer aniversario de la victoria de Bolívar en Junín. Bajo él aparecieron cuarenta y ocho firmas, incluidas las de quienes durante el debate preferían una unión con Perú. Unos días después, los diputados llamaron República de Bolívar al nuevo Estado.

Una sola firma no bastaba para que lo reconocieran. La asamblea envió a Casimiro Olañeta y a su vicepresidente, José María Mendizábal, ante Bolívar. El hombre que poco antes redactaba documentos para el último jefe militar español llevaba ahora al libertador la decisión de crear un país. Bolívar la aceptó, y más tarde Sucre juró en esta misma aula como primer presidente constitucional. Casimiro recibió cargos ya en el nuevo Estado: fue diputado, ministro, diplomático y juez.

Hasta mil ochocientos noventa y ocho, los diputados del Congreso de Bolivia siguieron reuniéndose en la antigua capilla. Después, el edificio se convirtió en museo histórico y recibió el nombre de Casa de la Libertad —la casa de la libertad— por una decisión tomada en su sala principal. En una columna de piedra se instaló una vitrina con un facsímil del acta; el original se conserva en el archivo del museo. En la vecina Sala de los Firmantes, sobre los retratos de los diputados, se encuentra el de Serrano, que redactó el documento, y junto a él cuelga el de Casimiro Olañeta, quien primero cambió de bando, después logró la votación y llevó él mismo su resultado a Bolívar.

Información práctica

Tiempo en la parada50 min
Siguiente puntoUniversidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca y Academia Carolina
Entradacon entrada

Lun–vie 08:30–16:30; sáb–dom 09:00–13:00; cerrado en festivos nacionales. La última entrada es una hora antes del cierre.

Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Es un interior de museo, así que compruebe por separado las condiciones de entrada. Si no puede entrar, observe el portal y no tome la parada exterior como un sustituto completo de la sala.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Rodee el lado norte de la plaza y acérquese al edificio universitario de la esquina.

Parada 2 de 8Después: Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca y Academia Carolina

Ruta terminada

Paseo completado

«La Sucre blanca y la lucha por el derecho a gobernar» — 8 paradas, 2,6 km, 4 h.

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