Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Casas bajas de madera y piedra
- Borde abierto de la terraza
- Placa circular de bronce
- Casa número 34
La historia del lugar
La calle discurre por una cornisa de Stigberget, y uno de sus lados sigue viviendo casi como un antiguo barrio residencial: casas bajas de madera y piedra, pequeños jardines y un apartamento museo en la casa número treinta y cuatro. Enfrente, la hilera continua de fachadas da paso a una terraza abierta sobre el agua del puerto. Una placa circular de bronce en la terraza recuerda a la creadora del museo, para el que se reunió en la planta superior el mobiliario de un apartamento urbano del siglo diecinueve.
Fjällgatan significa «calle de la montaña»: en mil ochocientos ochenta y cinco se rebautizó así la antigua Katarina östra kyrkogata, que discurría por la roca de Stigberget. Sin embargo, la célebre panorámica no apareció aquí gracias a un solo nombre afortunado. En la segunda mitad del siglo diecinueve, los constructores ampliaron el puerto de Stadsgården, volaron la ladera y derribaron las casas del lado norte de la calle. La edificación residencial perdió la mitad, y los transeúntes obtuvieron un borde abierto sobre el agua. En mil novecientos doce ya se hicieron aquí las primeras plantaciones.
Al otro lado sobrevivieron casas bajas de madera y piedra. Anna Lindhagen, inspectora de niños acogidos y concejala municipal, veía cómo desmontaban y reorganizaban los antiguos barrios de Estocolmo. En mil novecientos trece presentó una propuesta para conservar como reserva cultural la edificación de Stigberget al sur de Fjällgatan. Le interesaban precisamente las viviendas modestas: sin ellas, los futuros habitantes de la ciudad verían palacios e instituciones, pero no comprenderían cómo estaba organizada una casa urbana corriente.
El consejo no ejecutó la propuesta en vida de Anna Lindhagen. Entonces Anna Lindhagen creó su propia demostración directamente en Fjällgatan. En mil novecientos veintinueve, la ciudad le alquiló cuatro habitaciones y una cocina en la planta superior de la casa número treinta y cuatro. Reunió muebles procedentes de regalos, del testamento de un anticuario y de su propia casa para mostrar el apartamento de una familia de empleados de mediados del siglo diecinueve. Después fundó Stigbergets sällskap, al que encomendó el mantenimiento del museo, y allí organizaba veladas musicales y conferencias.
Cinco años después, Lindhagen se mudó a dos habitaciones contiguas. Se creó una disposición poco común: una parte de la planta representaba la vivienda ajena de un siglo pasado, y tras la puerta siguiente vivía la creadora del museo. Tras su muerte, esas habitaciones también pasaron a formar parte de la exposición. La decisión sobre la reserva cultural solo se tomó en mil novecientos cincuenta y seis: quince años después de la muerte de Lindhagen y cuarenta y tres años después de su primera propuesta.
Así surgió el aspecto actual de Fjällgatan. Del lado del agua quedó el borde abierto, aparecido después de despejar la ladera para el puerto. Enfrente se alzan las casas y los jardines por cuya conservación luchó Lindhagen. En la terraza, su rostro está colocado en una placa circular de bronce, parecida a una medalla ampliada; en la casa número treinta y cuatro sigue encontrándose el museo que creó.
Información práctica
Punto urbano de la ruta; el acceso al ascensor, la iglesia, el museo y el teatro cambia, así que compruebe las normas actuales en las páginas oficiales o en el lugar.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La calle sigue siendo residencial, así que no entre en los patios ni fotografíe las ventanas de cerca. La visita al apartamento museo se organiza por separado.
