Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Ranuras verticales de la reja
- Huellas horizontales de las gradas de piedra
- Mampostería tosca de las antiguas tiendas
- Arcos interior y exterior
La historia del lugar
Cuando cerraron las entradas norte y este del palacio, por este paso occidental discurría la vía terrestre desde el antiguo Split hasta los barrios junto a la Plaza del Pueblo. Entre sus paredes, los jueces municipales resolvían litigios, y en cinco amplias gradas de piedra se sentaban las partes de las disputas y los testigos. Más tarde desmontaron las gradas, y el recinto situado junto a la entrada central de la ciudad estuvo ocupado por tiendas durante casi tres siglos. Las huellas horizontales de los bancos y la mampostería más tosca de las antiguas tiendas aún se ven en las paredes laterales.
Dentro de la Puerta de Hierro, el pasaje se ensancha hasta formar un recinto rectangular de aproximadamente nueve por diez metros. Los constructores romanos instalaron aquí dos pares de puertas y dejaron el espacio entre ellas para la guardia: quien entraba quedaba encerrado entre las hojas exteriores e interiores. En las piedras laterales se conservan ranuras para una reja levadiza. Una reja de este tipo, de madera o metal, ya se menciona en un documento del año mil quinientos tres; los investigadores relacionan con ella el posterior nombre de Puerta de Hierro.
En la Edad Media cerraron las entradas norte y este del palacio. El paso occidental se convirtió en la principal vía terrestre entre el núcleo antiguo de Split y los barrios que crecieron hacia la Plaza del Pueblo. La gente atravesaba la antigua esclusa romana, y los jueces municipales celebraban las sesiones directamente en su interior. A lo largo de las paredes norte y sur construyeron cinco amplias gradas de piedra. En ellas se sentaban los jueces, los litigantes y los testigos; aquí se proclamaban las decisiones, se concluían contratos y se expedían documentos certificados. El patio defensivo del palacio imperial se transformó en una sala pública de justicia.
A mediados del siglo diecisiete desmontaron las gradas de piedra. El tribunal se marchó de aquí y el pasaje quedó vacío. En el año mil seiscientos sesenta y siete, el capitán Petar Tartaglia, los hermanos Frane e Ivan Cavalli y Domenik Gatina pidieron permiso para construir una tienda junto a una de las paredes. Los cuatro pertenecían a familias acomodadas; a juzgar por su posición, les interesaba el lugar junto al principal paso de la ciudad como propiedad inmobiliaria, no como mostrador para su propio comercio. Obtuvieron el permiso. Tras la primera construcción aparecieron otras tiendas entre las puertas, y la antigua sala de justicia se convirtió durante casi tres siglos en un corredor comercial.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el restaurador dálmata Cvito Fisković dirigió la limpieza del palacio. Ordenó retirar las tiendas y, en las desnudas paredes romanas, observó huellas horizontales de las desaparecidas gradas. La piedra expuesta a la intemperie se había erosionado de forma distinta donde antes se apoyaban los escalones. Los registros de archivo confirmaron la hipótesis de Fisković sobre el tribunal, y las marcas permitieron reconstruir las dimensiones de los bancos de piedra.
La propia reja, las gradas judiciales y las tiendas ya no están aquí. Su secuencia ha quedado en las dos paredes laterales: las ranuras del cierre discurren en vertical, las huellas de los escalones judiciales en horizontal, y una mampostería más tosca señala los lugares de las antiguas tiendas.
Información práctica
Abierto las veinticuatro horas como paso en uso entre el palacio y la Plaza del Pueblo.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Primero observe la puerta desde el lado del palacio; después salga y dése la vuelta. El paso es estrecho y muy transitado, así que para detenerse elija el espacio lateral.
