Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Bóvedas de piedra
- Arcos y nichos
- Pasillo central
- Piezas de piedra de la prensa
La historia del lugar
Bajo las bóvedas de piedra se extiende la planta inferior del palacio, con sesenta y dos estancias levantadas sobre la pendiente hacia el mar. Esta mampostería niveló el terreno para los aposentos imperiales, soportó su peso y los separó del suelo húmedo. En la mayoría de las salas dejaron los suelos sin pavimentar y los vanos abiertos; solo el pasillo central servía de paso entre el Peristilo y las puertas marítimas. Ahora conduce al paseo marítimo junto a puestos de recuerdos, y al lado yacen piezas de piedra de una prensa para uvas y aceitunas.
Quienes no tenían dinero suficiente para una casa propia obtuvieron vivienda bajo estas bóvedas. Así, al menos, describía la ocupación del palacio el cronista de Split del siglo decimotercero, Toma el Arcediano. Los ciudadanos acomodados decidieron construir sus casas costeándolas ellos mismos, las personas más modestas ocuparon las torres del palacio y a la gente común le tocaron las estancias abovedadas y las criptas. Para estos últimos era un refugio temporal, pero la antigua residencia imperial ya se estaba convirtiendo en una ciudad.
El término «sótanos» es más preciso que el habitual «bodegas». Los constructores romanos levantaron aquí sesenta y dos estancias para nivelar la pendiente junto al mar, proteger de la humedad la planta superior y sostener los aposentos de Diocleciano. Los suelos de la mayoría de las salas ni siquiera estaban pavimentados, y las ventanas y las puertas no tenían hojas. Solo el pasillo central tenía una función práctica: por él se pasaba entre el Peristilo y las puertas junto al muelle.
Los muros inferiores se levantaron exactamente bajo los muros de la planta superior. Por eso la forma de cada bóveda repite el contorno de la estancia que en otro tiempo se encontraba encima. Arriba estaban las salas de recepción, el comedor y las habitaciones privadas del emperador; casi todas desaparecieron cuando los ciudadanos comenzaron a desmontar la fábrica romana y a construir casas en su lugar. La planta inferior quedó como su soporte de piedra.
Los habitantes adaptaron las salas accesibles a sus necesidades. En una funcionaba una prensa para uvas y aceitunas, y otras servían de almacenes. Después empezaron a llenar las estancias laterales con escombros de construcción, residuos domésticos y aguas sucias procedentes de las casas de arriba. El pasillo central siguió conduciendo a las puertas marítimas, mientras las habitaciones vecinas iban quedando ocultas gradualmente bajo el relleno, casi hasta las bóvedas.
Esta basura cubrió los muros antiguos antes de que los constructores pudieran desmontarlos para obtener piedra. Los aposentos superiores fueron destruidos y sustituidos por viviendas, mientras debajo se conservaban arcos, nichos y tabiques. Cuando los investigadores retiraron el relleno, ya no era necesario adivinar la disposición de las habitaciones desaparecidas a partir de dibujos antiguos: sus límites se repetían en la mampostería inferior.
Ahora el pasillo central vuelve a unir el Peristilo con el paseo marítimo; a lo largo de él hay puestos de recuerdos y las salas laterales están abiertas como museo. Las piezas de piedra de la prensa de aceite y vino se han dejado donde fueron encontradas. Sobre las bóvedas siguen alzándose casas de la ciudad y, bajo ellas, se ha conservado el plano de los aposentos imperiales que ya no existen arriba.
Información práctica
Del 30 de marzo al 31 de octubre de 2026, todos los días de 08:30 a 20:00; última entrada a las 19:30. Entrada de adulto: 10 euros.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Para visitar por completo las estancias orientales y occidentales, normalmente se necesita una entrada aparte. Dentro hace fresco y la piedra puede resbalar; un calzado con suela firme resulta más útil que las sandalias.
